lunes, 15 de octubre de 2018

El cocodrilo, el caballo y otros nombres de los asanas en Ashtanga Yoga.

Nakrasana y vatayanasana: cocodrilo y caballo, frente a frente.  De ashtangayoga.info.  

A todo el mundo le llaman la atención los nombres de las posturas de yoga.  En efecto, las posturas o asanas son uno de los aspectos más populares y atractivos de la práctica de yoga y están muy presentes en el imaginario colectivo.  ¿Quién no ha oído hablar alguna vez de la postura de la montaña, del árbol, del gato, del perro, del camello, del muerto...?  Aunque no se tenga muy claro en qué consisten exactamente ni se conozcan sus verdaderos nombres en sánscrito, representan lo que a cualquiera le viene a la cabeza cada vez que se habla de yoga.

Hoy, por lo tanto, escribiré acerca de nombres de asanas.  Concretamente, y tal y como es propio de este blog, de los nombres de los asanas en el sistema de Ashtanga Yoga.

La mayoría de practicantes de Ashtanga Yoga saben que el método de Ashtanga Yoga según lo enseñó Krishna Pattabhi Jois consta de tres series de asanas: la primera serie conocida como yoga chikitsa o yoga terapia, diseñada para purificar el cuerpo físico y los órganos internos, la segunda serie o intermedia conocida como nadi shodana o purificación de los nadis, diseñada para purificar los canales energéticos y el sistema nervioso y la tercera serie o avanzada, subdividida a su vez en las series avanzadas A, B, C y D y a la que se conoce como sthira bhaga o fuerza y alegría, diseñada para los practicantes avanzados.

La primera serie y la serie intermedia de Ashtanga Yoga con Sharath Jois: tarea para toda la vida.  

En cierto momento de su vida Pattabhi Jois afirmó que la primera serie estaba pensada para los estudiantes, la serie intermedia para los profesores y la tercera -y subsiguientes-, para llevar a cabo exhibiciones.  En la enseñanza tradicional una persona no avanza hasta la siguiente postura hasta que ha conseguido cierto grado de dominio sobre todo lo que viene detrás.  Los asanas y las series cada vez son más desafiantes, con una progresión paulatina que persigue un aprendizaje lento pero seguro, permitiendo que surjan en el cuerpo los espacios y la fuerza necesarias para avanzar y ofreciendo la posibilidad de trabajar, además del físico externo, aspectos internos del ser humano como la capacidad de atención, la tendencia a la agresividad ante la dificultad, la capacidad de aceptar aquello de lo que se dispone en cada momento y la impaciencia o la ambición por acumular, que recordemos se puede enfocar tanto hacia los lingotes de oro como hacia los asanas.  En definitiva, hay numerosos motivos por los que las posturas no se añaden con imprudente generosidad y por los que no se avanza a través de las series a razón de una por mes o una por año tal y como se cubrirá próximamente en otra entrada de este blog.  Por lo tanto, lo habitual es que una persona a lo largo de toda su vida como practicante de Ashtanga Yoga no llegue ni mucho menos a completar las seis series y quizás tampoco la quinta, la cuarta ni la tercera. Al fin y al cabo, la sanación del cuerpo físico y del sistema nervioso constituyen ya de por sí un desafío suficiente para la mayoría de practicantes.

Lo que muchos desconocen, en cambio, es que esta división. esta jerarquía en la práctica se traslada también a los nombres de los asanas.  En efecto, los nombres de las posturas están divididos en tres grandes grupos: el primero corresponde a meras descripciones anatómicas, el segundo a objetos y seres del mundo y el tercero a deidades y sabios de la antigüedad.  Así, no es casualidad que los once asanas de la secuencia fundamental que tras los saludos al sol dan inicio a la práctica de cualquier estudiante, sea cual sea la serie que practique, así como la mayoría de las posturas de la primera serie, sean descripciones anatómicas y geométricas de lo que hay que hacer con el cuerpo, por ejemplo: triángulo, ángulo de lado, estiramiento con pies separados, mano estirada con dedo del pie, estiramiento con medio loto agarrado, estiramiento hacia atrás, cabeza toca rodilla, ángulo sentado,  ángulo tumbado, ambos pies, estiramiento frontal cara arriba...  Se trata del primer peldaño del método, los cimientos sobre los que se erigirá toda la práctica, lo más básico pero también lo más importante y como tal queda reflejado en los nombres.

Urdhva mukha paschimattanasana o estiramiento occidental cara arriba by Nines Blázquez en Ashtanga Yoga Bilbao.
Pincha mayurasana o pluma de pavo real by Fernando Gorostiza en Ashtanga Yoga Bilbao.

En la segunda serie o intermedia predomina otra categoría de asanas: las que hacen referencia a objetos y seres del mundo y que representan sus características físicas, a veces de forma totalmente fidedigna y otras después de un pequeño ejercicio de imaginación: nudo, garza, saltamontes, rana, camello, pequeño relámpago, paloma, cuervo, yogui durmiente, pluma de pavo, caballo, vara de hierro, cara de vaca...  De esta manera, se avanza desde lo básico a lo intermedio, desde la geometría y la anatomía de la primera serie a la naturaleza y sus animales de la segunda.  Huelga decir que esta secuencia de posturas supone un nivel de desafío notablemente superior, con intensas extensiones y torsiones de columna vertebral y posiciones con los pies detrás de la cabeza que contribuyen a estimular el sistema nervioso junto con posturas de fuerza y equilibrio que si no se han desarrollado durante el aprendizaje de la primera serie en este momento quedará patente.
   
Finalmente, los nombres de las posturas en las cuatro series avanzadas en su inmensa mayoría hacen referencia a una tercera categoría de posturas: nombres de dioses y sabios a los que se dedican posiciones relacionadas con algún aspecto de su biografía: Vishvamitra, Vashistha, Chakora, Skanda, Durvasa, Kaundinya, Ashtavakra, Viranchy...  Investigar el porqué de cada asana de las series avanzadas constituye una tarea realmente fascinante que transporta al estudioso a un fantástico mundo de dioses, mitos, leyendas y creencias milenarias.  La naturaleza "avanzada" de estas series, con desafiantes equilibrios sobre las manos y contorsiones varias, queda así reflejada en los nombres de sus asanas.  Desde la geometría y los seres mundanos de las primeras dos categorías se pasa ahora a las divinidades y sabios del pasado, en lo que constituye un peculiar homenaje que en cierto modo evoca a los antiguos griegos y a su costumbre de situar en las constelaciones a los personajes de su mitología.

Tras esto, quizás para muchos practicantes cobre ahora cierto sentido el hecho de que dos de las posturas "llave" de la primera serie sean asanas correspondientes no a la primera categoría predominante en la secuencia, sino a la segunda y tercera: kurmasana-supta kurmasana o la tortuga y marychiasana D, en referencia al sabio Marychi.  Además, si se interpreta que Kurma no es sólo una mera tortuga, sino el segundo de los avatares de Vishnu mitad hombre mitad tortuga, podría situarse a las dos dentro de la tercera categoría.  En cualquier caso, ambos son asanas especialmente difíciles que se suelen considerar imprescindibles para dar por completada la primera serie y que por lo general requieren un largo proceso de maduración.  De hecho, buena parte de las asanas anteriores están encaminadas precisamente a preparar el cuerpo para poder completar dichas posturas.

Kurmasana o la tortuga by Fernando Gorostiza en Ashtanga Yoga Bilbao.
Marichyasana D by Nines Blázquez en Ashtanga Yoga Bilbao.

Tampoco se puede decir que esta norma se cumpla a rajatabla, pero el estudio detenido (ver tablas abajo) de cada una de las series arroja esta interesante conclusión: el 68% de las posturas de la primera serie (incluyendo la secuencia fundamental) se corresponden con la primera categoría, el 18% con la segunda y tan sólo el 14% con la tercera; nada más y nada menos que el 72% de las posturas de la segunda serie caen dentro de la segunda categoría, por el 23% de la primera y un triste 5% de la tercera; finalmente, el 64% de las posturas de la tercera serie se corresponde con la tercera de las categorías, el 36% a la segunda y el 0% a la primera.  Así pues, está claro que existe una lógica interna, una sabiduría en el orden de las secuencias de asanas de Ashtanga Yoga, y esto se percibe tanto desde el punto de vista de desafío físico como desde la propia nomenclatura escogida; no se ordenaron de forma errática ni caprichosa, sino intencionadamente y con un claro propósito.

Cuando Ashtanga Yoga llegó a Occidente algunos estudiantes se dedicaron a enseñar estilos de yoga basados en Ashtanga Yoga con la misma idea de vinyasa, respiración que guía los movimientos, pero en los que el orden original de las posturas era alterado, "barajado".  El motivo no era otro que proporcionar a su clientela una experiencia más variada, más accesible, más "entretenida", pero con un enorme inconveniente: junto con el orden original, el propósito original también era dejado de lado y las posturas pasaban a ser algo parecido a los pasos de un baile o a una simple rutina de ejercicios físicos.  Sin duda, las modificaciones sirvieron para que miles de personas en todo el mundo se colocaran sobre la esterilla pero, ¿qué queréis que os diga?  Atrevida es la ignorancia.  Gracias a este tipo de degradaciones hoy día muchas personas piensan que eso del yoga es la clase que hay en el gimnasio entre zumba y spinning o una manera genial de conseguir un cuerpo estilizado y aprender a hacer el pino.  Y desde luego, los gigantes sobre cuyos hombros me quiero alzar para ver más lejos prefiero que se llamen Tirumalai y Pattabhi y sean unos eruditos del yoga y de su filosofía y no un Brian o un Larry, maestros del fitness de ambiciosas pretensiones que se crean haber descubierto y mejorado o "evolucionado" la fórmula de la pólvora.

El pasado fin de semana del 6/7 de octubre aprendí una nueva postura en un curso de seguimiento para estudiantes sin profesor que organiza Mysore House Madrid: nakrasana o la postura del cocodrilo, situada en el último cuarto de la serie intermedia.  Un nuevo animal que viene a unirse a toda una colección de insectos y aves que pueblan el resto de la serie.  Hace año y medio dediqué una entrada de este blog a la historia de Vashistha y Vishvamitra, dos sabios que se enfrentaron sobre la posesión de una vaca milagrosa, que lucharon encarnizadamente entre ellos y que posteriormente se reconciliaron y entablaron amistad.  Su historia es homenajeada en las dos primeras posturas de la serie avanzada A: vashisthasana y vishvamitrasana.  Curiosamente o, como no podía ser de otro modo, los dos sabios acabarían juntos, una detrás del otro, dentro de la secuencia de Ashtanga Yoga.

Mayurasana o el pavo real by Fernando Gorostiza en Ashtanga Yoga Bilbao.

La tercera serie me queda muy lejos aún, pero mi recorrido a través de la segunda serie ha cumplido ya diez años desde que Sharath me enseñara pashasana en el 2008.  Algunas posturas las he ido aprendiendo sólo después de varios años de práctica hasta el asana inmediatamente anterior y he tenido tiempo de sobra para reflexionar acerca de cada nueva postura.  Los objetos y seres del mundo no suelen tener detrás grandes historias, pero en ocasiones parece como si entre los nombres de las asanas de la serie intermedia existiera cierta armonía.  Así, tras la garza (krounchasana) aparecen el saltamontes y la rana (shalabasana y bhekasana), que bien pueden servir a la garza de alimento.  A veces también me he imaginado una escena con una paloma sobre la joroba de un camello con un relámpago rompiendo el cielo tras ellos para ilustrar la secuencia camello-relámpago-paloma o ustrasana-laghu vajrasana-kapotasana.  Las cuatro referencias a animales voladores en la secuencia insecto-pluma de pavo real-pato del Himalaya-pavo real o titthibasana-pincha mayurasana-karandavasana-mayurasana constituyen también un interesante momento de la serie en lo que se refiere a la nomenclatura.  Y finalmente, con el cocodrilo comienza una secuencia de animales terrestres enlazados por un pedazo de hierro: cocodrilo-caballo-vara de hierro-cara de vaca o nakrasana-vatayanasana-parighasana-gomukhasana que, de algún modo, parecen estar relacionados.

Así que la fábula del cocodrilo y el caballo que se publicó en este blog la semana pasada ha sido precisamente eso: una fabulosa explicación que se me ocurrió en el autobús de vuelta a Bilbao al curioso hecho de que en la serie intermedia de Ashtanga Yoga el cocodrilo y el caballo estén juntos por el estilo de la leyenda de Vashistha y Vishvamitra.  No encontré nada en Internet respecto a una fábula o cuento que incluyese a esos dos animales y en seguida se me iluminó la bombilla en la cabeza: un cuaderno, un bolígrafo y más de cuatro horas de viaje hicieron el resto.  La interpretación de la fábula me parece obvia en nuestro contexto histórico, pero prefiero dejarla en manos del lector. 

Para concluir la entrada, a continuación se exponen los asanas de las tres primeras series de Ashtanga Yoga y su clasificación de acuerdo con cada una de las tres categorías que se han mencionado:



Posturas fundamentales + primera serie
Categoría
NombreTraducciónIIIIII
Posturas fundamentales
PādānguṣṭhāsanaDedo del pieX
Pāda-HastāsanaPie con la manoX
Utthita TrikoṇāsanaTriángulo estiradoX
Parivr̥tta TrikoṇāsanaTriángulo giradoX
Utthita PārśvakoṇāsanaÁngulo de lado estiradoX
Parivr̥tta PārśvakoṇāsanaÁngulo de lado giradoX
Prasārita Pādottānāsana AEstiramiento con piernas separadas AX
Prasārita Pādottānāsana BEstiramiento con piernas separadas BX
Prasārita Pādottānāsana CEstiramiento con piernas separadas CX
Prasārita Pādottānāsana DEstiramiento con piernas separadas DX
PārśvottānāsanaEstiramiento de ladoX
Primera serie
Utthita Hasta PādānguṣṭhāsanaDedo del pie con la mano estiradoX
Ardha Baddha PadmottānāsanaEstiramiento con medio loto agarradoX
UtkaṭāsanaEl poderX
Vīrabhadrāsana AEl guerrero AX
Vīrabhadrāsana BEl guerrero BX
DaṇḍāsanaEl bastónX
Paścimattānāsana AEstiramiento occidental AX
Paścimattānāsana BEstiramiento occidental BX
PūrvattānāsanaEstiramiento orientalX
Ardha Baddha Padma PaścimattānāsanaEstiramiento occidental con medio loto agarradoX
Tiryaṁ-Mukha Eka-Pāda PaścimattānāsanaEstiramiento occidental con una pierna en tres apoyosX
Jānu Śīrṣāsana ARodilla con cabeza AX
Jānu Śīrṣāsana BRodilla con cabeza BX
Jānu Śīrṣāsana CRodilla con cabeza CX
Marīcyāsana AEl sabio Marichy AX
Marīcyāsana BEl sabio Marichy BX
Marīcyāsana CEl sabio Marichy CX
Marīcyāsana DEl sabio Marichy DX
NāvāsanaLa barcaX
Bhuja-PīḍāsanaPresión contra los brazosX
KūrmāsanaLa tortugaX
Supta-KūrmāsanaLa tortuga tumbadaX
Garbha PiṇḍāsanaEl embrión en el úteroX
KukkuṭāsanaEl galloX
Baddha Koṇāsana AÁngulo agarrado AX
Baddha Koṇāsana BÁngulo agarrado BX
Upaviṣṭha Koṇāsana AÁngulo sentado AX
Upaviṣṭha Koṇāsana BÁngulo sentado BX
Supta KoṇāsanaÁngulo tumbadoX
Supta PādānguṣṭhāsanaDedo del pie tumbadoX
Ubhaya PādānguṣṭhāsanaAmbos dedos de los piesX
Ūrdhva-Mukha PaścimattānāsanaEstiramiento occidental cara arribaX
Setu BandhāsanaPuente en construcciónX
Total:3086
Porcentaje (%):681814



Segunda serie o intermedia
Categoría
NombreTraducciónIIIIII
PāśāsanaEl nudoX
KrouncāsanaLa garzaX
Śalabhāsana AEl saltamontes AX
Śalabhāsana BEl saltamontes BX
BhekāsanaLa ranaX
DhanurāsanaEl arcoX
Pārśva DhanurāsanaEl arco de ladoX
UṣṭrāsanaEl camelloX
Ḻaghu-VajrāsanaEl pequeño relámpagoX
Kapotāsana ALa paloma AX
Kapotāsana BLa paloma BX
Supta VajrāsanaEl relámpago tumbadoX
Bakāsana AEl cuervo AX
Bakāsana BEl cuervo BX
BharadvājāsanaEl sabio BharadvajaX
Ardha MatsyendrāsanaMedia postura del sabio MatsyendraX
Eka-Pāda ŚīrṣāsanaUn pie tras la cabezaX
Dvi-Pāda ŚīrṣāsanaDos pies tras la cabezaX
Yoga-NidrāsanaEl yogui durmienteX
Ṭiṭṭibhāsana AEl insecto AX
Ṭiṭṭibhāsana BEl insecto BX
Ṭiṭṭibhāsana CEl insecto CX
Ṭiṭṭibhāsana DEl insecto DX
Pinca MayūrāsanaLa pluma de pavo realX
KarāndāvāsanaEl pato del HimalayaX
MayūrāsanaEl pavo realX
NakrāsanaEl cocodriloX
VātāyanāsanaEl caballoX
ParighāsanaLa barra de hierroX
Gomukhāsana ALa cara de vaca AX
Gomukhāsana BLa cara de vaca BX
Supta Ūrdhva Pāda VajrāsanaEl relámpago tumbado con el pie hacia arribaX
Mukta Hasta Śīrṣāsana ALa cabeza con las manos sueltas AX
Mukta Hasta Śīrṣāsana BLa cabeza con las manos sueltas BX
Mukta Hasta Śīrṣāsana CLa cabeza con las manos sueltas CX
Baddha Hasta Śīrṣāsana ALa cabeza con las manos agarradas AX
Baddha Hasta Śīrṣāsana BLa cabeza con las manos agarradas BX
Baddha Hasta Śīrṣāsana CLa cabeza con las manos agarradas CX
Baddha Hasta Śīrṣāsana DLa cabeza con las manos agarradas DX
Total:9282
Porcentaje (%):23725



Tercera serie o avanzada A
Categoría
NombreTraducciónIIIIII
VasiṣṭhāsanaEl sabio VasisthaX
ViśvāmitrāsanaEl sabio VishvamitraX
KasyapāsanaEl sabio KasyapaX
CakorāsanaEl pájaro mágico ChakoraX
BhairavāsanaEl terrible Bhairava, manifestación del dios ShivaX
SkandāsanaSkanda, dios de la guerra e hijo de ShivaX
DurvasāsanaEl sabio DurvasaX
Ūrdhva Kukkuṭāsana AEl gallo hacia arriba AX
Ūrdhva Kukkuṭāsana BEl gallo hacia arriba BX
Ūrdhva Kukkuṭāsana CEl gallo hacia arriba CX
GālavāsanaEl sabio GalavaX
Eka-Pada Bakasana AEl cuervo con una pierna AX
Eka-Pada Bakasana BEl cuervo con una pierna BX
Kauṇḍinyāsana AEl sabio Kaundiya AX
Kauṇḍinyāsana BEl sabio Kaundiya BX
Aṣṭavakrāsana AEl sabio Ashtavakra AX
Aṣṭavakrāsana BEl sabio Ashtavakra BX
Pūrna MatsyendrāsanaLa postura completa del sabio MatsyendraX
Virañcyāsana AViranchy A, uno de los nombres del dios BrahmaX
Virañcyāsana BViranchy BX
Dvi-Pāda Viparīta DaṇḍāsanaEl bastón invertido con dos piesX
Eka-Pāda Viparīta DaṇḍāsanaEl bastón invertido con un pieX
Viparīta ŚalabhāsanaEl saltamontes invertidoX
Gaṇḍa BheruṇḍāsanaEl pájaro mitológico de dos cabezas BherundaX
HanumānāsanaEl dios mono HanumanX
Supta TrivikramāsanaTrivikrama tumbado, quinto avatar del dios VishnuX
Digāsana AEl punto cardinal AX
Digāsana BEl punto cardinal BX
Utthita Trivikr̥māsanaTrivikrama estirado, quinto avatar del dios VishnuX
Naṭa Rājāsana AEl rey bailarín A, forma del dios ShivaX
Naṭa Rājāsana BEl rey bailarín BX
Rāja KapotāsanaLa paloma realX
Eka-Pāda Rāja KapotāsanaLa paloma real con un pieX
Total:01221
Porcentaje (%):03664


miércoles, 10 de octubre de 2018

La fábula del cocodrilo y el caballo.


Éranse una vez un cocodrilo y un caballo que vivían alrededor de una pequeña charca.  El cocodrilo dominaba el medio acuático, donde campaba a sus anchas y todos los peces y aves lo temían y respetaban.  El caballo era dueño y señor del prado, por el que galopaba orgulloso con la crin al viento y los demás animales contemplaban su porte y velocidad con admiración.

Casi todo el tiempo el caballo y el cocodrilo vivían separados, pero a veces a lo largo del día el caballo se acercaba a abrevar a la charca.  Entonces, el cocodrilo mostraba sus dientes y le decía:

"¿Por qué no buscas otro lugar lejos de mis dominios en el que refrescar tu gaznate?  No deseo compartir mi agua contigo y me incomoda que la tomes sin mi permiso."

Y algunas veces el cocodrilo salía de su charca y se recostaba al sol en el prado, a lo que el caballo replicaba:

"Dejaré de beber de la charca cuando tú dejes de aplastar la hierba de mi prado con tus feas escamas.  Tampoco deseo yo compartir contigo mi territorio."

"Entonces," respondía el cocodrilo "no te sorprendas si algún día cuando acerques tu hocico a mi charca, recibas un mordisco de mis mandíbulas llenas de dientes."


"Y tú no te quejes el día que galopando por mi prado, y quizás sin querer, pisotee y aplaste tu cabezota con mis pezuñas mientras dormitas al sol", le espetaba el caballo.

Y así, bajo esa tensa convivencia, transcurrían los días, las semanas y las estaciones.

Más tarde, en el tiempo de la canícula, se cernió una fuerte sequía sobre toda la región.  Durante muchas semanas no se atisbaba una sola nube en el cielo y el sol apretaba implacable.  La hierba se convirtió en paja y la charca menguó.  El caballo aún tenía su prado y el cocodrilo su agua, pero atrás quedaban los días esplendorosos y llegaba la escasez.

Entonces, cuando el cocodrilo salía de su charca un rato, la hierba seca y el aire tórrido no lo reconfortaban, se cuarteaban sus escamas y en seguida volvía a zambullirse en su charca, que se había tornado en un fangoso charco.  Y cuando el caballo, hastiado por el calor, se acercaba al agua para apaciguar su sed, hallaba una desagradable sopa turbia que apenas refrescaba su garganta y rápidamente regresaba a trotar por su amarillento prado.

Entre todo lo malo que trajo la sequía, lo peor sin duda fue el recrudecimiento de la relación entre el caballo y el cocodrilo.  Ante la adversidad, tanto el uno como el otro se aferraron aún con mayor fuerza si cabe a sus dominios y mostraron la peor versión de sí.  La charca, el prado y ellos mismos eran una sombra de lo que fueron, pero la carencia los había vuelto sumamente egoístas y posesivos de manera que el cocodrilo rugía y lanzaba dentelladas cada vez que el caballo arrimaba su hocico al agua y éste corría al galope y daba coces en cuanto atisbaba al cocodrilo sacar una pata a la orilla.

"¡Largo de aquí, esto es mío!", gritaban desencajados.

Y ante esa situación y la falta de lluvia, uno a uno los demás animales, día tras día, abandonaron el territorio.  El caballo y el cocodrilo permanecieron inquebrantables en su prado y su charca, asidos con desesperación a un puñado de paja seca y un montón de barro, como unos patéticos generales sin tropa.


Una tarde, a algunos cientos de metros, en un bosque cercano, el calor prendió una chispa.  La pequeña lengua de fuego se tornó en llama, y en pocos minutos se desató un violento incendio.  La vegetación seca ardía como la pólvora y las llamas no tardaron en propagarse por el prado.  Los  escasos animales que todavía quedaban huyeron raudos, pero el viento sopló y creó un remolino de fuego que rodeó la charca.

Al borde del agua el caballo relinchaba y golpeaba el suelo con sus cascos.  El cocodrilo se sumergía en la charca manteniendo los ojos fuera, contemplando el abrasador espectáculo a su alrededor: estaban atrapados.

El círculo de fuego se cerró más y más hasta chamuscar las crines del caballo.  Miró hacia la charca, los dominios del cocodrilo, y recordó sus amenazas.  Los ojos del reptil aparecieron en la orilla ante él, mirándolo fijamente.  Fuera de la charca, el caballo estaba perdido.

El cocodrilo, finalmente, movió su cola y nadó hacia atrás, permitiendo al caballo entrar en el agua justo cuando el fuego lamía la orilla.  El caballo se adentró en el agua, lejos de las llamas.  Primero caminaba por el fondo, luego no hizo pezuña y hubo de nadar.  Entretanto el cocodrilo, que se sabía a salvo, nadaba despreocupado.  El fuego crepitaba en todas direcciones.  Pasó el tiempo; los caballos pueden nadar durante un buen rato, pero no son animales acuáticos y se cansó.


En ese instante surgió el cocodrilo, que acercó sus mandíbulas al caballo pero no para morderlo a traición como se habría podido temer, sino para que el agotado caballo pudiera apoyar su cabeza y patas en ellas cual balsa flotante.

Y con aquella insólita imagen, caballo y cocodrilo juntos entre el fuego, transcurrió la noche.

La mañana siguiente, empapado, derrengado pero vivo, el caballo regresó a la orilla.  Miró a su alrededor: todo era ceniza, humo y muerte.  La charca y el prado estaban acabados.  El resto de animales había huido, buscado otro hogar.  El caballo podía hacer lo mismo ahora: sus largas patas lo llevarían lejos.  Pero miró atrás, a la exangüe charca en la que chapoteaba el cocodrilo.  Con sus cortas patorras él no podría llegar muy lejos.  Al menos no sin ayuda.

Así que el caballo, con resolución, tendió una pata al cocodrilo y lo invitó a salir del agua.  El cocodrilo era un animal grande, pero el caballo lo era aún más.  Se acostó en el suelo y le dijo:

"Súbete a mi grupa."

El cocodrilo, perplejo, exclamó:

¨¿Por qué tú, que puedes buscar otro hogar fácilmente, arriesgarías tu salvación cargando mi peso sobre ti?  ¿Sólo porque anoche te permití entrar en mi charca, esta charca sin vida que si el fuego no lo logró, el sol hará desaparecer?  ¿No crees que tu nuevo hogar será mucho mejor sin mí, después de todo el mal que te he dado?  Por favor, permite que me quede aquí, en mi charca, y halle junto a ella mi destino."

El caballo miró un rato hacia el horizonte, más allá de donde se extendía el desierto de cenizas y de nuevo comenzaba el verde.  Después, volvió a hablar:

"¿Te acuerdas de antes, cuando la lluvia y la prosperidad abundaban y todos los animales vivíamos felices y sin que nada nos faltara, alrededor de tu charca?"

El cocodrilo sonrió al recordar los viejos y buenos tiempos, y asintió.

"¿Y recuerdas a qué nos dedicábamos nosotros en esa época dichosa?"

"A amenazarnos y a refirmar los derechos de posesión sobre nuestros dominios", respondió el cocodrilo.

"En efecto," prosiguió el caballo "¿y no te parece irónico que haya sido precisamente en la adversidad, bajo la sequía y entre el fuego, que nos hemos encontrado?"

Y sin aguardar la respuesta, continuó:


"¿Y no te das cuenta cómo de felices habrían sido los felices tiempos de abundancia si también entonces hubieran estado libres de enfrentamiento?  ¿No te das cuenta de que, a pesar de que reines en la charca y yo en el prado, de que yo no sepa nadar y tú te arrastres por el suelo, de que yo no entienda tus rugidos ni tú mis relinchos, dependemos el uno del otro?  ¿No te das cuenta de que el mismo pájaro que a ti te limpia dientes y escamas es el mismo pájaro que a mí me alegra los oídos cada mañana con sus trinos?  ¿No te das cuenta de que la rana de tu charca atrapa los mosquitos que picotean mi piel y la abeja de mi prado fertiliza las flores que adornan tus dominios?  ¿No te das cuenta de que la misma hierba que a ti te da descanso es mi alimento?  ¿No te das cuenta de que la lluvia que cae en mi prado termina en tu charca y el agua de tu charca se filtra en mi prado?  ¿No te das cuenta de que los peces y aves que cazas y comes son los que al fin y a la postre fertilizan y dan vida a mi prado?  ¿No te das cuenta de que si yo espanto a la mofeta del prado y tú al cuervo de la charca, ni la mofeta llegará a la charca ni el cuervo al prado?  ¿No te das cuenta de que la charca no puede existir sin el prado ni el prado sin la charca?  Y por fin, ¿no te das cuenta de que ni el cocodrilo es lo que es sin el caballo ni el caballo sin el cocodrilo?

Así que, no se hable más: súbete a mi grupa, y juntos encontraremos un nuevo hogar o pereceremos en el intento, porque juntos hemos vivido y juntos nos necesitamos.  Hallaré otro prado, pero en ese prado habrá una charca y en ella habrás de estar tú, el cocodrilo."

El cocodrilo, convencido al fin. se encaramó sobre su espalda.  Pesadamente, el caballo se incorporó y dio los primeros pasos hacia poniente, renqueante.  Un mundo nuevo los esperaba en lontananza, un futuro incierto pero repleto de aventuras.

Y entonces, en ese preciso instante, comenzó a llover.  Una lluvia cerrada, una cortina, como si todo el agua que no había llovido durante los últimos meses cayera de golpe.  La lluvia apagó el humo y barrió la ceniza.  En cuestión de minutos la charca volvió a rebosar y desde la montaña, por un antiguo cauce, surgió de la nada un río.  El cocodrilo regresó a la charca, convertida a lo súbito en un mero ensanche de un río de aguas cristalinas.  Y el caballo, por primera vez en mucho tiempo, volvió a beber agua fresca y limpia.

Llovió durante todo el día y toda la noche y al día siguiente amaneció una mañana ideal, de pleno sol y agradable temperatura.  Entre la tierra, limpia de cualquier rastro de polvo y ceniza, aquí y allá, por todas partes, surgieron pequeños brotes verdes.  Algunas horas después, una bandada de garzas procedentes del norte sobrevoló el río, describió unos cuantos círculos a su alrededor y cientos de aves aterrizaron; el agua de la montaña traía consigo abundantes peces y las garzas se quedarían ahí durante toda la estación fría.  

Al cabo de los días todos los animales que habitaron la charca regresaron y el valle, porque en realidad siempre había sido un fértil valle, vivió una nueva época de esplendor y entre el caballo y el cocodrilo, para siempre, reinó la armonía.