domingo, 9 de julio de 2017

Homenaje a Sharath Jois en el Guru Purnima.

Hoy es el día de luna llena del mes de julio y en la India se celebra la tradicional fiesta del Guru Purnima, en la que los estudiantes rinden homenaje a sus maestros.  Con motivo de esta festividad hace dos años publicamos en este blog una biografía de Sri Krishna Pattabhi Jois, difusor del sistema de Ashtanga Yoga que precisamente habría cumplido años tal día como hoy, luna llena de julio, y este año hemos decidido hacer lo propio con Sharath Jois, nieto de Pattabhi Jois y actual director del Instituto de Ashtanga Yoga en Mysore.  Paramagurú de Ashtanga Yoga, maestro de Borja Romero-Valdespino de Ashtanga Yoga Madrid, maestro de Nines Blázquez y Fernando Gorostiza de Ashtanga Yoga Bilbao, y referencia e inspiración de miles de practicantes de Ashtanga Yoga en todo el mundo, ha llegado la hora de dedicarle este pequeño homenaje:

Sharath Jois y Nines Blázquez el pasado mes de enero. 

Sharath Jois nació el 29 de septiembre de 1971 en Mysore, India, en el seno de una familia dedicada a la práctica, preservación y enseñanza del método de Ashtanga Yoga.  Su madre, Saraswathi Rangaswamy, era la hija de Krishna Pattabhi Jois, a su vez discípulo del legendario Tirumalai Krishnamacharya con quien estudió entre 1927 y 1954, y tanto su madre como su abuelo y tío eran practicantes y profesores, por lo que Sharath literalmente estuvo expuesto al yoga desde la misma cuna.

Durante su niñez Sharath padeció numerosas enfermedades.  A los cuatro años de edad contrajo una fiebre glandular que requirió de un tratamiento de un año de duración y cuando tenía siete se rompió una pierna y estuvo postrado en la cama durante largo tiempo, lo cual desembocó en una fiebre reumática.  A los catorce años se centró en su formación académica y obtuvo una diplomatura en electrónica. 

A los siete años aprendió sus primeras asanas.  Su abuelo solía decir que los niños pequeños podían jugar con posturas de las serie primera e intermedia, puesto que muchas de ellas son fáciles para ellos.  Al crecer en una casa llena de practicantes y profesores de yoga, estaba destinado a hacer lo mismo.

Sharath, Pattabhi y Saraswathi Jois.

A los diecinueve años de edad, en 1990, su madre le dijo que tenía que empezar a ayudar a su abuelo en la shala de yoga, puesto que había muchos estudiantes y su abuelo tenía ya una edad considerable.  Desde ese momento, Sharath se convirtió en el asistente de Pattabhi Jois a tiempo completo.  Se levantaba a las 03:30 de la mañana, recorría a pie la ciudad de Mysore hasta la escuela de su abuelo en Lakshmipuram.  Una vez allí, practicaba y a continuación ayudaba a su gurú.  Fue durante estos años que la devoción de Sharath por la práctica se asentó y comenzó a intuir su poder transformador.

Sharath estudió los aspectos prácticos y teóricos del yoga al lado de su abuelo durante mucho tiempo antes de sentirse preparado para guiar a otros e invirtió muchas horas observando a su padre enseñar, trabajar con estudiantes con diferentes cuerpos y desarrollando su propia capacidad para tratar las peculiaridades de cada persona.  Su propio estudio personal desempeñó un papel fundamental en su desarrollo como profesor.  Ningún otro estudiante permaneció durante tanto tiempo y tan cerca de Pattabhi Jois, lo que entre otras cosas lo convirtió en la única persona que ha completado las seis series completas del sistema de Ashtanga Yoga.  En la actualidad mantiene su práctica diaria a costa de grandes sacrificios personales; durante la temporada de enseñanza en Mysore de octubre a marzo se levanta a medianoche para realizar su propia práctica antes de impartir las clases a cientos de alumnos procedentes de todos los rincones del mundo a partir de las 04:00 de la mañana. 

Fernando Gorostiza y Sharath Jois.

En los años 90 Sharath empezó a viajar internacionalmente con su abuelo para enseñar Ashtanga Yoga.  Sentían que era su obligación viajar y enseñar un sistema de yoga auténtico en Occidente, donde el yoga se estaba haciendo cada vez más popular y se estaba enseñando de formas no tradicionales.  En su empeño por mantener la integridad y tradición de la práctica, Sharath hoy día continúa viajando y enseñando por todo el mundo.

En el año 2007, cuando la salud de Pattabhi Jois se resintió y ya no estuvo en condiciones de seguir con las clases, Sharath se convirtió en el director de la escuela de su abuelo.  Pattabhi Jois había dedicado de forma ininterrumpida más de 70 años de su vida a la práctica y enseñanza de Ashtanga Yoga.  Fundó el Instituto de Investigación de Ashtanga Yoga, su primera escuela de yoga, en su casa en el barrio de Lakshmipuram en 1948.  En el año 2002, para adaptarse al creciente número de estudiantes que acudían a él, abrió una nueva escuela en el barrio de Gokulam.  Tras la muerte de Pattabhi Jois en mayo del 2009 Sharath estableció el Instituto de Ashtanga Yoga Krishna Pattabhi Jois (Krishna Pattabhi Jois Ashtanga Yoga Institute - KPJAYI) en honor a su abuelo.

Sharath y Shruthi Jois.

Con el paso de los años, Sharath ha madurado en su papel como director del KPJAYI y como la máxima autoridad de la práctica de Ashtanga Yoga.  A Pattabhi Jois sus estudiantes le llamaban Guruji, que quiere decir "querido maestro".  A Sharath Jois, aunque a día de hoy muchos también lo llamen Guruji, se le conoce como The Boss o "El Jefe".  Casado con su mujer Shruthi, quien suele ayudarle durante las clases de la tarde, tiene una hija de quince años, Shraddha, y un hijo de diez, Shambav.

La presencia y estilo de enseñanza de Sharath en la shala puede describirse como una mezcla de severidad y compasión.  Los que hemos tenido ocasión de conocerlo damos fe de ello: Sharath es sensible y cariñoso con las personas que atraviesan dificultades; padecen lesiones o tienen que compaginar la práctica con los hijos.  Pero al mismo tiempo Sharath muestra una faceta estricta e impone duros criterios a aquellas personas que considera pueden dar más de sí.  Hace gala de un excelente sentido del humor; sus bromas y comentarios jocosos son todo un clásico, aunque tampoco tolera actitudes rebeldes o faltas de disciplina.  Más te vale no "robar" posturas que él no te ha dicho que hagas o tener una buena excusa si llegas tarde, porque la reprimenda puede ser monumental.

Sharath y su hijo Shambav.

La inevitable notoriedad que le ha acarreado su posición y la popularización que el Ashtanga Yoga ha tenido en las últimas décadas es uno de los grandes retos con que le ha tocado lidiar a Sharath.  Durante los meses de la temporada en Mysore, con trescientos-cuatrocientos estudiantes cada mes y jornadas maratonianas desde poco después de la medianoche hasta el mediodía, Sharath apenas dispone de tiempo para sí y para su familia, lo que le ha obligado a "blindarse" estableciendo filtros a las personas que desean acceder a él fuera de las horas de clase.  De otro modo tendría que dedicar todo su tiempo libre a atender las peticiones, agradecimientos, ruegos y preguntas de decenas de personas.

Desde luego son tiempos distintos, alejados del anonimato de que Pattabhi Jois "disfrutó" durante décadas antes de que se produjera el boom de Ashtanga Yoga en Occidente.  Aún así, y en su esfuerzo por mantener el espíritu de la enseñanza de su abuelo, Sharath Jois imparte conferencias todos los sábados después de las clases guiadas para discutir aspectos importantes de la práctica, hablar de teoría y responder a cualquier pregunta que se le plantee.  Sharath insiste en que para obtener todos los beneficios de la práctica uno debería practicar teniendo en cuenta las cuatro "D"s: devoción, dedicación, determinación y disciplina, consejo que sin duda ha sabido aplicarse a sí mismo en estos tumultuosos tiempos.

Sharath durante el último tour por Estados Unidos, una imagen que se repetirá este verano en Europa.

Por último, me gustaría hacer un último apunte de actualidad: parece que este año, de forma inédita, Sharath no iniciará su temporada de octubre a marzo en Mysore.  Hay muchos rumores al respecto: se ha hablado de que tiene intención de abrir una nueva escuela en otra localización, que existen roces personales y profesionales entre él y su madre, que su hija Shraddha le está causando importantes quebraderos de cabeza relacionados con los estudios y su adolescencia e incluso que él mismo está padeciendo de la salud y ha decidido tomarse un año sabático para afrontar los problemas con calma.  Lo único cierto es que la página web del KPJAYI en la que en circunstancias normales ya se habría anunciado el inicio de la temporada en octubre está caída desde hace semanas, que su madre Saraswathi ha abierto una página web paralela y que por lo visto ella es la que impartirá clases en la main shala durante toda la temporada, pero también que Sharath en el mes de mayo ha llevado a cabo una gira por varias ciudades de Estados Unidos, que su habitual tour europeo está programado para el mes de agosto y que está confirmado que en noviembre enseñará en China, por lo que aunque no hubiera temporada en Mysore tampoco sería del todo exacto aquello de que este año no va a enseñar.

Sólo el futuro dirá cuál será el siguiente párrafo en la biografía de nuestro maestro Sharath Jois.  Nosotros, desde Ashtanga Yoga Bilbao, esperamos poder escribirlo y cómo no, y mejor aún, vivirlo. ¡Muchas gracias y felicidades!

martes, 27 de junio de 2017

Los solsticios en Ashtanga Yoga Bilbao.


El pasado viernes 23 de junio se celebró la noche de San Juan.  Por lo general, no somos amigos de la vida nocturna; nuestra práctica de madrugada y las clases de la mañana la condicionan y restringen, pero en la noche de San Juan se daba la coincidencia de que el día siguiente era sábado y luna nueva: día de descanso por razón doble, por lo que Nines y yo resolvimos desmelenarnos y asistir al clásico encendido de la hoguera en el parque Etxebarria de Bilbao.  

La lluvia acechaba en lo alto, pero al final el fuego fue respetado y permitió disfrutar de un momento realmente especial: la primera vez para Nines y mi primera vez después de casi veinte años.  Mis recuerdos de la hoguera de San Juan se remontan a la adolescencia; por diversas circunstancias no he vuelto a participar en ninguna en el último par de décadas.  En el verano de COU llevé a San Juan los apuntes de las asignaturas que más tirria me daban y dejé que el fuego los "purificase" por siempre jamás.  Con el paso de los años la hoguera del parque Etxebarria se ha trasladado desde el centro del parque hasta el borde, junto al campo de fútbol de Mallona y de forma que pueda verse en todo Bilbao.  Desde la atalaya de Ashtanga Yoga Bilbao se habría disfrutado de una espectacular vista, aunque sin duda resultó mucho mejor sentir el calor del fuego en primera fila y sumergirse en el espectáculo pirotécnico y la ceremonia de fuego que el Ayuntamiento de Bilbao organizó con unos siniestros personajillos disfrazados de faunos como anfitriones.  


La festividad de San Juan fue un inteligente movimiento por parte del cristianismo para asimilar la ancestral celebración pagana del solsticio de verano y lograr la aceptación popular, de la misma manera que cuando se hizo coincidir la Natividad con el solsticio de invierno, la fiesta romana del Sol Invictus.  Lo cierto es que el sol y sus ciclos han sido reverenciados por todas las culturas en todas las épocas.  Fuente de luz y origen de vida, los humanos hemos identificado en el sol una muestra tangible del poder de la divinidad y a menudo ha sido equiparado con la divinidad misma.  Así, en el Antiguo Egipto el sol era reverenciado como el poderoso Ra, que regía sobre toda la creación, mientras que en los vedas hinduístas el sol o Surya es glorificado como un dios omnisciente, epíteto de Vishnu y Shiva, que observa las buenas y malas acciones y quiebra tanto la oscuridad como las pesadillas y enfermedades.  

En la tradición de Ashtanga Yoga tal y como lo transmitió Sri Krishna Pattabhi Jois y en las propias enseñanzas de su gurú Tirumalai Krishnamacharya, la adoración al sol está muy presente.  En la segunda parte de la crónica de nuestro último viaje a Mysore hablé largo y tendido de ello: del canto Aditya Hrdayam, de Brahmamuhurta u hora de Brahma, de cómo en Mysore, la ciudad del sur de la India donde surgió este estilo de yoga, la práctica de Ashtanga Yoga empieza muy temprano, y de cómo por todo el mundo miles de practicantes de Ashtanga Yoga realizan sus saludos al sol seis días a la semana justo cuando los primeros rayos empiezan a alzarse.  Pero hoy no hablaré de ello.


En realidad, el objetivo principal de esta entrada era presentar dos vídeos a cámara rápida -timelapse- que hemos grabado en nuestra escuela y subido a Youtube.  Somos conscientes de que con su ubicación privilegiada junto a la ría, su altura, sus ventanas orientadas en dirección norte-este, y la ausencia de obstáculos en varios kilómetros a la redonda, en Ashtanga Yoga Bilbao contamos con uno de los más bellos amaneceres que pueden verse en Bilbao.  Las clases comienzan a las 07:00 de la mañana invariablemente, por lo que en invierno los estudiantes tempraneros de Ashtanga Yoga Bilbao literalmente saludan al sol ascendente mientras que en verano el sol ya está en lo alto para cuando abrimos las puertas y los estudiantes empiezan a hacer acto de presencia.

En diciembre del año 2015, cerca del solsticio de invierno, grabamos un vídeo durante una clase guiada matutina que puede verse algunos párrafos más arriba y en el que la noche se va rompiendo a medida que avanza la clase.  En este mes de junio del año 2017 hemos hecho lo propio en los prolegómenos de una clase Mysore.  En este último vídeo que puede verse justo sobre el párrafo anterior quedan recogidos momentos muy íntimos en los que primero yo y luego Nines llegamos a la escuela y hacemos nuestra práctica personal.  Yo llego algunos minutos antes de las 05:00 de la mañana; Nines lo hace hacia las 05:30.  El amanecer tiene lugar algunos minutos después de las 06:00 de la mañana, cuando mi práctica enfila la recta final y la de Nines va terciada. Los más observadores podrán distinguir cómo en algunos momentos interrumpimos la práctica para ayudarnos en posturas clave y cómo a las 06:30 cuando termino enciendo dos varas de incienso que arden exactamente durante media hora justo hasta que empieza la clase.  Tras mi pausa para desayunar y ducharme, preparo la sala para la clase y después comienza a llegar la gente.  El vídeo sólo se adentra algunos minutos más allá de las 07:00... ¡la batería se agotó!

A los asiduos de la mañana de Ashtanga Yoga Bilbao quizás les resulte curioso echar una ojeada al trajín que tiene lugar en la escuela antes de que ellos lleguen.  En el solsticio de invierno son ellos mismos quienes saludan al sol más corto del año, ¡en verano nosotros saludamos al sol más largo!

domingo, 28 de mayo de 2017

Los significados de la sílaba sagrada OM.

Guruji y el OM del altar en Ashtanga Yoga Bilbao.

En la charla que hubo la tercera semana de mayo en Ashtanga Yoga Bilbao antes de las clases guiadas, dentro de ese espacio que denominamos "el uno por ciento de teoría", ahondamos en la interpretación del cuarto niyama del ashtanga yoga de Patanjali: svadhyaya.  En el sutra 2.44, el sabio expone: "svadhyayat ishta devata samprayogah", es decir, "a través de svadhyaya, se logra la comunión, el contacto con la deidad escogida."  La traducción del término svadhaya, que como sucede tantas veces en el lenguaje sánscrito, es múltiple: auto-estudio, estudio y reflexión de los textos sagrados y repetición de la sílaba OM.

Hoy día, cuando se habla de svadhaya, o al menos cuando se oye hablar de svadhaya dentro de la tradición de Ashtanga Yoga de Mysore, y quizás porque se trata de una de las interpretaciones que dan más juego, suele hacerse referencia al auto-estudio, al esfuerzo personal que uno debe empeñar en el proceso de aprendizaje, en no limitarse a absorber lo que ha recibido de su maestro, de su gurú, sino en recorrer por sí mismo el camino que su maestro anduvo y llegar a sus propias conclusiones.  Léase si no esta entrevista con Sharath Jois que publicamos en este mismo blog hace algunas semanas.  En las clases del primer fin de semana de mayo nos referimos a este aspecto y también al del estudio y reflexión de los textos sagrados.  La repetición de la sílaba sagrada OM, un asunto con mucha enjundia, lo dejamos para la tercera semana de mayo, y al final nos ha parecido tan interesante que hemos decidido dedicarle una entrada en el blog.

La sílaba Om en su notación más popular.


Grafía de la sílaba OM.

En primer lugar hay que hacer un apunte ortográfico.  Cuando me matriculé a los cursos de sánscrito del Instituto de Ashtanga Yoga en Mysore y al cabo de unas semanas aprendimos a manejar el alfabeto sánscrito y a construir todas las palabras fonéticamente posibles, me llamó poderosamente la atención que la famosa sílaba OM que con tanta ubicuidad se observa en la iconografía popular no se corresponde de ningún modo con la notación tradicional sánscrita que había aprendido.

La explicación tiene su miga.  En sánscrito, cuando una sílaba termina en vocal (como sucedería con la sílaba MO), se escribe la consonante y sobre ella se añade la notación simplificada de la vocal correspondiente.  En cambio, cuando la sílaba empieza con una vocal (como sucede con la sílaba OM), ésta se ha de representar en su forma completa.

La vocal O y la consonante M en sánscrito y las sílabas MO y OM.  Para construir la sílaba MO, se añade a la consonante M la forma simplificada de la O en la forma de una especie de acento.  Para construir la sílaba OM, se escriben una detrás de la otra la vocal O en su forma completa y la consonante M.  A esta última hay que añadirle el rabito inferior que la deja como una consonante sorda, sin vocal después.  Sin ese rabito, se estaría representando OMA.

Lo cual no concuerda en absoluto con la representación popular de la sílaba OM.  Dado que la sílaba OM también se puede considerar la forma abreviada de AUM, que hay símbolos que permiten representar la prolongación en el tiempo de un sonido y que además OM cuenta con los sinónimos OMKARA y AUMKARA, la sílaba sagrada se puede escribir en sánscrito de varias otras maneras.

OM, AUM, OOOM (Ox3 M), OMKARA y AUMKARA en sánscrito estricto.

La explicación definitiva, entonces, hay que encontrarla en otro lado, en concreto en las ligaturas o uniones de símbolos que permite la escritura Devanagari de la que el sánscrito forma parte.  El chandrabindu es un signo diacrítico tal que un acento que no forma parte del alfabeto sánscrito estricto pero que nasaliza el sonido del carácter al que se une y permite que OM sea representado de una manera alternativa.  De ese modo, si se coloca sobre ellas el chandrabindu, la vocal O o AU se terminan pronunciando Omm o AUmm.

Construcción de la sílaba OM en notación Devanagari.

¿Y por qué se ha acabado prefiriendo esta clase de notación, tan discutible desde el punto de vista de un lingüista, hasta el punto de erigirse en el símbolo representativo de todo el hinduismo?  Sin duda, por la carga simbólica que se le ha asociado y que a continuación veremos.


Ganesha y el OM.

Simbolismo gráfico del OM.

En primer lugar, y por muy tontorrón que pueda parecer, el símbolo del OM en la grafía Devanagari evoca la silueta de Ganesha, el hijo de Shiva y Parvati con cabeza de elefante también conocido como Ganapati o Vakratunda al que los fieles hindúes se entregan en busca de protección y ayuda para superar dificultades.  Hay que tener un poco de imaginación, pero el perfil del tres representa la cabeza y la barriga de Ganesha y el semicírculo su trompa.  Tratándose de una deidad tan querida, no es de extrañar que el semicírculo (que de acuerdo con la O sánscrita que representa en realidad debería asemejarse más a una letra pi griega) tienda a ser estilizado para que se asemeje aún más a la trompa de un elefante.

Por otro lado, el símbolo del OM representa nada más ni nada menos que el gran dilema de la existencia humana: la trascendencia del Ser más allá de la individualidad y el desafío de la unión con el todo.  Lo que venían a ser la cabeza, la barriga y la trompa de Ganesha conforman la individualidad mientras que la parte del chandrabindu constituye lo que trasciende más allá del individuo.

Partes del OM.

De ese modo, cada uno de los tres segmentos que conforman el cuerpo y trompa de Ganesha vienen a simbolizar los tres estados mentales, los tres cuerpos del ser humano: el estado consciente o cuerpo físico, el estado inconsciente o cuerpo sutil y el estado subconsciente o cuerpo causal.

El punto del chandrabindu, conocido precisamente como bindu, representa a la Consciencia Suprema, a Brahman, al Todo, y también el cuarto estado mental supraconsciente en el que el ser humano se une a la Consciencia Suprema, lo que en diferentes contextos viene a denominarse moksha, samadhi, nirvana o iluminación.  Este cuarto estado mental de plenitud se encuentra separado de los tres estados del individuo por la barrera de la ignorancia espiritual o avidya que condena al hombre a vivir en un mundo ilusorio o maya a la merced de la tiranía de los sentidos y repetir el ciclo una y otra vez en virtud a la rueda infinita de reencarnaciones condicionadas o samsara regidas por la ley del karma.

La ruptura de esa barrera para acceder al bindu o Consciencia Suprema constituye el gran desafío del hombre, y en la grafía de la sílaba OM queda simbolizado en la media luna (chandra) del chandrabindu que mantiene al punto fuera del alcance del número tres.


Simbolismo fonético del OM.

La sílaba OM o AUM se compone de cuatro sonidos: A, U, M y silencio, cada uno de los cuales encierra su propio simbolismo.

  • El sonido A representa la creación del Universo.  Como primera letra del alfabeto, es el primero de todos los sonidos y una metáfora del origen de todo.  Está relacionada con Brahma, la deidad creadora del Universo, con nuestro cuerpo físico, nuestra mente consciente y con todos los objetos físicos y perecederos que hay dentro de la Creación.
  • El sonido U simboliza la energía que mantiene el Universo.  Se relaciona con Vishnu, la deidad que preserva la Creación, con nuestro cuerpo sutil y la mente inconsciente, intuitiva que permite ver y entender más allá de lo percibido a través de los sentidos.
  • El sonido M caracteriza la energía que transforma el Universo.  Tiene relación con Shiva, la deidad que transforma y destruye la Creación y con nuestro cuerpo causal y mente subconsciente.  Es la antesala de la iluminación.
  • El silencio con que concluye la sílaba sagrada es la vibración última que no puede ser representada ni verbalizada.  Es Consciencia Pura, Brahman o atman, el punto o bindu del chandrabindu.

El OM, vibración sonora.

Por esto es habitual que las clases de yoga suelan comenzar y terminar con la pronunciación en voz alta de la sílaba OM.  Sonidos vibratorios similares se encuentran en otras culturas: el gong y los cuencos tibetanos de los budistas, las campanas de las iglesias cristianas o las campanillas que se hacen sonar durante la consagración católica, que ayudan a centrar la atención en el momento presente y llevan tranquilidad a la mente.  

No es de extrañar, por tanto, que la sílaba OM dé origen a tres formas distintas de meditar.  La pronunciación en voz alta es tan sólo una de ellas:

  1. Pronunciarla en voz alta.  Su vibración centra y calma la mente.  En Bilbao, y me figuro que en otros muchos lugares, hay un grupo de meditación OM chanting (canto del OM) que he tenido el gusto de conocer que ofrece sesiones gratuitas de meditación de 45 minutos y que no consisten en otra cosa que en repetir sin cesar la sílaba OM mientras el grupo permanece sentado en círculos.
  2. Pronunciarla en el interior de la mente, sin vocalizarla.  Es un tipo de meditación mucho más poderoso y proporciona un foco constante para la mente.
  3. Permanecer en silencio y escuchar el OM que retorna a cada uno de nosotros.  El objetivo es escuchar el sonido susurrado por la Consciencia Suprema.  Dado que OM es el sonido de que todos los sonidos emergen, todos los sonidos acaban confluyendo en el OM, por lo que con una adecuada atención y disposición mental resulta posible escuchar el OM en el propio silencio.



Filosofía antigua y OM.

En el primer capítulo de sus Yoga Sutras, Patanjali dedica hasta tres sutras o versos a la sílaba sagrada OM, que abundan en todo lo referido con anterioridad:
  • 1.27: "La expresión del Uno es la sílaba sagrada OM."  OM representa a Brahman, al absoluto, a la consciencia infinita, al Ser Supremo, al origen y fin de todo, a la vez sonido y silencio manifestado.
  • 1.28: "La repetición y contemplación de su significado debe ser hecha." A través de la meditación en OM es posible experimentar el sonido de Brahman, su susurro silencioso.
  • 1.29: "De esta práctica se obtiene el conocimiento del Ser interno y la ausencia de obstáculos." Es decir, la liberación, la ruptura del obstáculo de la ilusión maya y la unión con el atman, la Consciencia Suprema representada en el bindu del OM.


Además, la sílaba sagrada OM es referida innumerables veces en los textos védicos.  Citaré a continuación algunos interesantes fragmentos de los Upanishads que giran en torno al significado e intención del OM:
  • "Brahman es conocido a través de la sílaba sagrada OM.  Cuando OM es conocido, Brahman es conocido."  Katha Upanishad.
  • "OM es como el arco que apunta el ser individual o atman hacia la diana que es Brahman, la consciencia infinita."  Mundaka Upanishad.
  • "OM es todo lo que es, todo lo que ha sido y todo lo que será.  Incluso todo aquello que está más allá del tiempo es también OM."  Mandukya Upanishad.
  • "Así como una araña sale de su refugio oscuro hacia la libertad a través de su hilo, así el meditador alcanza la libertad a través del OM."  Maitri Upanishad.




Física moderna y el OM.

En 1965 se descubrió la radiación de fondo de microondas.  Resulta que en contra de lo que se pensaba, la temperatura del vacío del Universo no es el cero absoluto, sino que en todo el Universo existe una radiación constante y en todas direcciones que eleva su temperatura apenas tres grados Kelvin por encima del cero absoluto.  Los científicos lo denominan "el eco del Big Bang", y no es más que la reverberación en forma de microondas que queda de aquella gran explosión o expansión que tuvo lugar hace trece mil millones de años y que fue el origen del Universo.  El paralelismo entre este concepto físico y el concepto de OM resulta simplemente sobrecogedor.

La teoría de supercuerdas, a la que todavía le queda mucho para ser perfilada y que no deja de entrar y salir de la denostación por parte de la comunidad científica según transcurren las décadas, proporciona otro punto de vista interesante.

La teoría de supercuerdas propuso a finales del siglo veinte una teoría unificada para explicar las cuatro fuerzas del universo: la gravitatoria, la electromagnética y la fuerza nuclear fuerte y la débil.  Las teorías de Newton, Einstein, Maxwell y Planck permitían resolver por separado problemáticas relacionadas con cada una de ellas, pero arrojaban resultados inconcluyentes si se aplicaban sobre todas ellas en conjunto.  La teoría de supercuerdas, mediante una aproximación radical, solucionaba de un único modo los problemas relacionados con cualquiera de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza.

La teoría de supercuerdas postula que todas las partículas y campos físicos de nuestra realidad se hayan constituidos por unas pequeñas y delgadas cuerdas simétricas: las supercuerdas, que vibran en un espacio-tiempo de múltiples dimensiones.  Dichas vibraciones son las que modelan todas las propiedades de nuestra realidad.  

El principal problema que afronta la teoría de supercuerdas es que emplea modelos matemáticos en los que la realidad se haya constituida por diez o veintiséis dimensiones.  Esto es algo sumamente difícil de entender y aceptar para unas mentes como las nuestras, acostumbradas a vivir y pensar en cuatro dimensiones: tres espaciales y una temporal.  Las supercuerdas vibran en una realidad que no podemos ver, entender ni demostrar, pero que quizás sean la clave de todo.

De nuevo la vibración, el OM, llamando a la puerta del siglo veintiuno y con el badajo de nada menos que la física teórica.  No pretendo establecer con esto un especie de tratado reaccionario que defienda retroceder algunos siglos y volver a unir la ciencia con la religión, pero a nadie debería dejarle indiferente la posibilidad de que, en sentido literal o metafórico, las teorías científicas más vanguardistas y la sabiduría más ancestral puedan acabar dándose la mano miles de años más tarde.

Si al lector le interesa el tema, le sugiero la lectura del libro "El tao de la física" de Fritjof Capra, donde encontrará reflexiones en esta misma línea.

martes, 11 de abril de 2017

El enfrentamiento entre Vasishtha y Vishwamitra.

Ilustración de Vasishtha y Vishwamitra ejecutando las asanas a las que dan nombre: vasishthasana y vishwamitrasana.

Como saben los asiduos a nuestra escuela, en Ashtanga Yoga Bilbao cada semana impar, antes de las clases guiadas que tienen lugar en viernes y sábado, damos una pequeña charla de alrededor de quince minutos sobre algún tema relacionado con el yoga.  Lo llamamos "el uno por ciento de teoría", en referencia a una famosa cita de Krishna Pattabhi Jois según la cual "el yoga es un 99% práctica y un 1% teoría" - "yoga is 99% practice and 1% theory"

La idea de estas charlas teóricas surge de la tradicional conferencia que impartía Guruji los domingos en Mysore y que ahora Sharathji imparte los sábados por la mañana después de la última clase guiada de la semana.  Estas charlas -Conference, como las conoce todo el mundo- suelen tener una hora larga de duración, tocan varias temáticas, algunas nuevas a elección de Sharath y otras recurrentes que repite casi cada semana, e incluyen un espacio para responder preguntas.  Son verdaderamente multitudinarias; sin duda uno de los momentos mágicos de la estancia en Mysore y en los que mejor se percibe la enorme cantidad de gente que estudia cada mes en el KPJAYI.

Al plantearnos el proyecto de Ashtanga Yoga Bilbao tuvimos claro que, a nuestra manera, debíamos reproducir la experiencia de la Conference de Mysore.  Sin embargo, nos parecía fuera de lugar pretender que cada semana nuestros estudiantes se acercasen hasta la escuela fuera del horario de clases para escuchar una larga charla; la iniciativa quizás no tendría buena acogida entre un público que empezaba a conocer Ashtanga Yoga y además seguramente nosotros tampoco estábamos preparados para mantener su interés durante tanto tiempo cada semana.  Desde luego que no tenemos la capacidad o los conocimientos de Sharath ni de Pattabhi Jois, pero a decir verdad tampoco es una tarea sencilla; por ejemplo, en la escuela Ashtanga Yoga London de Hendry Hamish, profesor certificado reputadísimo y con una vasta preparación, la Conference se celebra tan sólo una vez al mes.

Instantes antes de la Conference de Sharath en el KPJAYI de Mysore.

Pero la pincelada regular de teoría se nos antojaba imprescindible.  Nos consta que hay gente que se limita a practicar el método de asanas y respiración de Ashtanga Yoga durante años y no hace ningún esfuerzo personal por aprender nada más allá, acumulando cientos, miles de horas de práctica y cero horas de teoría.  En cierta ocasión, descubrí con sorpresa que una chica de Madrid que había sido mi compañera de práctica durante años no sabía quién era Pattabhi Jois ni que Mysore era una ciudad del sur de la India.  Ella no había investigado nada por su cuenta y nadie nunca se lo había explicado.  Era nuestro deber, por tanto, hacer algo por que germinase la semilla del conocimiento y, sobre todo, del interés, en las personas que se acercasen hasta nosotros en Ashtanga Yoga Bilbao.

Para resolver la cuestión finalmente recurrimos a la estancia de Gabriella Pascoli en Ashtanga Yoga Madrid en el año 2014, cuando sustituyó a nuestro profesor Borja durante su viaje a la India.  Gabriella comenzaba todas las clases guiadas con alguna pequeña salida de guión: explicaba qué eran los bandhas, hablaba de porqué las mujeres no debían practicar posturas invertidas durante la menstruación, enseñaba algún ejercicio de pranayama...  Al final, el ejemplo de Gabriella nos sirvió de inspiración y es lo que hemos acabado estableciendo en Ashtanga Yoga Bilbao.

Desde que a finales de agosto arrancase este curso 2016-2017 hemos estado tratando en nuestras charlas uno de los grandes tópicos del yoga: el Ashtanga Yoga, el yoga de los ocho pasos, que Patanjali describe en su segundo capítulo de los Yoga Sutras.  Durante todos estos meses hemos ahondado en los cinco yamas o restricciones morales, conductas, comportamientos a tener en cuenta en nuestra relación con el exterior y hemos hablado también de los primeros tres niyamas o restricciones internas: saucha, santosha y tapas.

Ronald Steiner ejecuta Vasishthasana, la primera postura de la tercera serie en honor al sabio Vasishtha.  Imagen obtenida de www.ashtangayoga.info.

La primera semana de abril hablamos de tapas: la austeridad, simplicidad, perseverancia o disciplina necesarias para mantener una vida alejada de la mera satisfacción de los deseos de los sentidos.  Un verdadero practicante espiritual, conocido como sadhaka, ha de mantener su práctica contra viento y marea, sin flaquear ni arrojar la toalla ante las dificultades que la práctica y la propia vida plantea tarde o temprano.  Casi a modo de anécdota, hablamos también de los tapasya o practicantes de tapas que históricamente llevaron la austeridad al extremo de la mortificación con vistas a conseguir poderes sobrenaturales o siddhis y pusimos como ejemplo el legendario enfrentamiento entre los sabios Vasishtha y Vishwamitra descrito en el Ramayana, la gran epopeya del hinduísmo junto con el Mahabharata, en el que se relata la historia del príncipe Rama, séptimo avatar de Vishnu, y sus aventuras durante el exilio forzoso a que se ve abocado tras una conspiración en la corte de su padre, el Rey Dasharatha.

Este próximo fin de semana será el tercero del mes pero se estará celebrando la Semana Santa y Ashtanga Yoga Bilbao cerrará por vacaciones, pero en la última semana de abril, los días 28 y 29, antes de las clases guiadas, contaremos precisamente la historia de Vasishtha y Vishwamitra, que adopta la forma de un precioso cuento con una instructiva moraleja.  Mientras traducíamos el texto, lo adaptábamos y preparábamos su presentación, nos hemos dado cuenta de que se trata de una historia tan bonita, tan icónica del yoga y tan representativa de la cultura y manera de pensar en la India, que hemos decidido publicarla en el blog, antes incluso de que la presentemos en nuestras clases.  ¡Que la disfrutéis!


El sabio Vasishtha con su mujer Arundhati y la vaca Sabala.

El enfrentamiento entre Vasishtha y Vishwamitra: un relato del Ramayana.
Fuente: Capítulos II y III del Ramayana, 47ª edición de la adaptación al Ramayana traducida por Chakravarti Rajagopalachari y publicada por Bhavan's Book University.  Adquirido en el Ramakrishna Ashram de Gokulam en verano del 2008.

Érase una vez un rey llamado Vishwamitra que marchaba con su ejército y al que la casualidad llevó hasta el ashram del sabio Vasishtha.  El rishi les dispensó una hospitalidad tan suntuosa al Rey y sus soldados que Vishwamitra se preguntó de dónde provendría tanta abundancia en una ermita perdida en pleno bosque.  Al ser preguntado, Vasishtha llamó a su vaca Sabala y explicó que ella era la fuente de la inagotable plenitud.

Vasishtha dispensa un festín a sus invitados.  Antes de convertirse en eremita, a Vishwamitra se le conocía como el Rey Kaushika.  Para evitar confusiones, aquí lo llamaremos siempre Vishwamitra.

Tras darle las gracias al sabio, el rey Vishwamitra dijo: "Debes entregarme esta vaca puesto que ella será mucho más útil conmigo que contigo.  Los grandes artefactos de poder y riqueza pertenecen al Rey por pleno derecho."

Sabala, la vaca de la abundancia y causa de la disputa entre Vasishta y Vishwamitra.  También se la conoce por los nombres Kamadhenu y Nandini.

Pero Vasishtha no podía separarse de la divina vaca.  Citó numerosas razones y suplicó al rey que no siguiera adelante con su requerimiento.  Pero cuanto más reacio se mostraba Vasishtha en entregar la vaca, más ansioso se volvía el Rey de poseerla.

Tras fracasar en sus esfuerzos de convencer al sabio para que se separase de la vaca, Vishwamitra se enfadó y ordenó a sus hombres que se apropiasen de la vaca mediante la fuerza.

Vishwamitra exige a Vasishtha que le entregue a la vaca Sabala.

Sabala no podía entender porqué estaba siendo manejada con tanta rudeza; ella no quería alejarse del sabio y de su ashram.  Con lágrimas en los ojos, se preguntó en qué manera habría ofendido a Vasishtha para que éste permaneciese quieto y se limitara a observar mientras se la llevaban a rastras.  La vaca se escabulló de entre las manos de los soldados y corrió a buscar refugio a los pies del sabio.

Conmovido por la lastimosa súplica de su querida vaca, que era como una hermana pequeña para él, el sabio dijo: "Haz que surjan soldados y que planten cara a los hombres de Vishwamitra."

Sabala invoca un ejército de soldados.

Sabala obedeció al instante, y los agresores fueron rechazados.  Ciego de rabia, Vishwamitra se subió a su carro de guerra y, alzando su arco, arrojó una lluvia de flechas sobre los soldados invocados por la vaca, pero su fuerza era inagotable y las fuerzas reales sufrieron una completa derrota.  A continuación, los hijos de Vishwamitra apuntaron al propio Vasishtha, pero fueron volatizados.

Vishwamitra inicia su tormentoso viaje espiritual.

Derrotado y desgraciado, Vishwamitra confió su reino a uno de sus hijos supervivientes y marchó a los Himalayas a someterse a rigurosos tapas, dirigiendo sus devociones a Lord Shiva para obtener poderes con los que someter a Vasishtha.

Tan firme fue Vishwamitra en sus austeridades que Lord Shiva resultó complacido y apareció ante él.  Le preguntó al rey cuál era el objetivo que perseguía al llevar a cabo esos tapas.

Vishwamitra replicó: "Si tú estás satisfecho con mis tapas, bendíceme con flechas divinas y permite que domine todas las armas."

"Así sea," dijo Shiva, y le entregó a Vishwamitra todas las armas disponibles de los Devas, Gandharvas, Rishis, Yakshas y Demonios.

Vishwamitra se enfrenta de nuevo a Vasishtha, que esgrime su bastón mágico.

Hinchado de orgullo como el océano, Vishwamitra dio por hecho que Vasishtha estaba acabado.  Se dirigió a todo correr hasta la morada del sabio.  Aterrorizados por la llegada del terrible Vishwamitra, los discípulos de Vasishtha y los animales de su ashram se esfumaron.

Golpeados por el arma de fuego de Vishwamitra, el ashram de Vasishtha quedó reducido a cenizas.

Vasishtha lamentó al giro de los acontecimientos, pero decidido a acabar con la desmedida altivez del rey reconvertido en eremita, le plantó cara con su Brahmadanda -bastón sagrado- en la mano.  Ciego de ira, Vishwamitra le disparó todas las armas divinas que Shiva le había dado, pero todas fueron detenidas según se acercaban al bastón del rishi, que las absorbió.

A Vishwamitra no le quedaba más que un arma en su arsenal, pero era la más poderosa de todas: el Brahmaastra.  Según la esgrimía contra Vasishtha el mundo quedó envuelto en tinieblas como si de un inmenso eclipse se tratara, y hasta los inmortales temblaron aterrorizados.  Pero también el terrible astra se fundió con el bastón del rishi, provocando que tanto él como el hombre santo brillasen con la gloria que habían absorbido.

Momento álgido del épico combate entre Vasishtha y Vishwamitra, en el que los sabios esgrimen su brahmadanda y brahmaastra, respectivamente.

Vishwamitra se quedó perplejo.  Aceptando la derrota abiertamente, dijo: "¿Qué sentido tiene el poder de los Kshatriyas -casta guerrera- en el arte de las armas?  Si con tan sólo un bastón en su mano, este Vasishtha ha anulado todas mis armas.  De hecho Lord Shiva me ha engañado.  No tengo otra alternativa que convertirme en un Brahma Rishi como Vasishtha."  Tras decir esto, se retiró del campo de batalla y se dirigió al sur a sumergirse en tapas aún más rigurosos.

Durante años y años Vishwamitra padeció terribles austeridades.  Complacido por sus perseverancias, Brahma se presentó ante él.  Tras anunciarle a Vishwamitra que, como consecuencia de sus tapas había alcanzado el rango de rishi entre los reyes, Brahma se desvaneció.

A Vishwamitra le decepcionó enormemente que todas sus penalidades le hubiesen otorgado sólo el estatus de Raja Rishi.  Descontento con nada que no fuera sino el rango más alto -Brahma Rishi-, se sometió a austeridades más y más rigurosas con tal de que se le reconociese estar a la misma altura que Vasishtha.

Vishwamitra: el hombre que se atrevió a desafiar a los dioses.  Portada de una novela india.

Cierto día, Vishwamitra supo de un Rey llamado Trisanku tan apegado a la belleza de su cuerpo que no soportaba la idea de tener que abandonarlo al morir y al que una maldición -lanzada por Vasishtha precisamente, para tratar de alejarlo del apego a su cuerpo- había convertido en chandala, un intocable cubierto de harapos.  Vishwamitra sintió lástima por él y halló la ocasión pintiparada para rendir cuentas con su archienemigo: ésa era la gran debilidad de Vishwamitra; era muy impulsivo y en seguida se dejaba llevar por sus emociones, bien fueran ira, simpatía o amor.

Vishwamitra se ofreció para oficiar una ceremonia de sacrificio que le permitiría a Trisanku ser aceptado en los cielos en su forma física y no solo en espíritu.  Invitó a todos los sabios y discípulos de los alrededores, pero cuando invocó a los dioses para que descendieran y aceptasen sus ofrendas, ninguna deidad acudió.  Los rishis que habían asistido a la ceremonia se mofaron.

Loco de ira, Vishwamitra exclamó: "Oh, Trisanku, admira ahora mi poder.  En este momento transfiero para tu beneficio todo el mérito que he obtenido.  Si mis austeridades tienen algún valor, deberían elevarte hasta el cielo en tu cuerpo mortal.  No me importan si los Devas rechazan mis ofrendas.  ¡Oh, Rey Trisanku! ¡Asciende!"

Un milagro ocurrió entonces.  Ante el asombro de todos, Trisanku con su cuerpo de chandala se elevó hacia el cielo.  El mundo contempló así el poder de los tapas de Vishwamitra.

Indra impide que Trisanku ascienda al Cielo en su forma física.

Trisanku alcanzó el Cielo, pero Indra, el San Pedro hindú, lo rechazó y lo obligó a descender de nuevo.  Trisanku cayó desde los cielos, bocabajo, gritando: "¡Oh, Vishwamitra! ¡Sálvame!"

Vishwamitra, decidido a darles una lección a los dioses, espetó a Trisanku: "¡Detente ahí!" y, para sorpresa de todos, el descenso hacia tierra de Trisanku cesó abruptamente y se detuvo en medio del aire, brillando como una estrella.  Como un segundo Brahma, Vishwamitra empezó a crear un nuevo horizonte de estrellas que alarmó a los Devas, quienes le rogaron que por favor aplacase su ira y no continuase con la creación de un segundo universo.

La caída de Trisanku desde los Cielos, detenida por Vishwamitra.

Tan fácil de ser complacido como de ser provocado, Vishwamitra detuvo su proceso creativo.  Pero sus increíbles acciones habían consumido todo el poder que había acumulado con sus austeridades, y se encontró con que tenía que empezar de nuevo. 

Vishwamitra entonces se dirigió hacia el oeste y persistió en sus austeridades.  Durante años continuaron los rigurosos tapas, pero una vez más en cuanto estaban a punto de dar sus frutos, algo sucedía que desataba su ira y le hacía perder el control.  Tras recomponerse, resolvía con firmeza no dejarse llevar nunca más por la ira y reanudaba sus tapas.

Vishwamitra en estado de meditación.

Después de muchos años de austeridades, Brahma y los Devas surgieron ante él y le dijeron: "Tus tapas han surtido efecto.  Ya no estás en el rango de los reyes; te has convertido en un verdadero rishi."

Esto de nuevo le supuso una decepción.  Deseaba convertirse en un Brahma Rishi, igual a Vasishtha, y tan sólo se le reconocía como un rishi común.  Era un reconocimiento tan inútil como los proyectiles que el Brahmadanda de Vasishtha se había tragado.

Por lo tanto, decidió proseguir con sus tapas, más severos que nunca.

Menaka y Vishwamitra.

A los Devas no les gustó esto.  Enviaron a la damisela celestial Menaka para tentarlo con su belleza y candor celestiales y conseguir que así Vishwamitra se olvidase de su elevada pero obsesiva meta y prestase atención a los placeres mundanos.  Acudió al lugar donde Vishwamitra se estaba sometiendo a austeridades y jugó a llamar su atención con un centenar de ardides de seducción.  Vishwamitra la vio y quedó fascinado por su belleza.  Rompió su juramente y pasó diez años abandonado en un sueño de gozo carnal.

Finalmente despertó, observó a la asustada Menaka con pena y dijo que no la maldeciría, puesto que había sido culpa de su propia locura, no de ella, quien al tentarlo tan sólo había cumplido las órdenes de su maestro.  Y con tristeza se encaminó hacia los Himalayas a continuar sus tapas rotos.

Allí, durante mil años, controlando sus sentidos, realizó rigurosos tapas.  Por petición de los Devas, Brahma volvió a aparecerse a Vishwamitra y le habló así: "Te doy la bienvenida como Maharishi, hijo mío.  Satisfecho por tus conmovedores tapas, te otorgo ese título y la santidad que comporta."

Sharath Jois ejecuta Vishwamitrasana, la postura en honor al sabio Vishwamitra que evoca sus ansias guerreras.

Sin alegrarse ni decepcionarse, Vishwamitra dobló sus manos en adoración y preguntó al Padre del Universo si la bendición significaba que había logrado conquistar los sentidos.

"De ninguna manera", respondió el Creador, "pero sigue esforzándote en dominarlos."
.
Decidido a lograr la conquista suprema, Vishwamitra inició otro millar de años de tapas todavía más duros que arrastraron a los Devas a una consternación aún mayor.

Rambha despliega todos sus encantos para tentar a Vishwamitra.

Indra envió la damisela celestial Rambha y la instruyó para que desplegase todas sus artes para seducir a Vishwamitra y alejarlo de su propósito.  Ella tenía miedo, pero Indra le aseguró que no la dejarían sola, sino que la acompañarían el Dios del Amor y el Espíritu de la Primavera.  Aceptó a regañadientes y, según penetró en la zona de retiro de Vishwamitra, el bosque floreció con una belleza inconmensurable, el viento del sur sopló brisa cargada de aromas de flores y sonaron bellas melodías.  El Amor y la Primavera estaban allí para ayudar a la Belleza.  Perturbado por sensaciones a las que durante mucho tiempo había sido ajeno, Vishwamitra abrió los ojos y contempló a una sonriente damisela de embriagadora belleza que parecía el mismísimo espíritu de la primavera con sus flores, fragancia y música.  Ante esta visión de voluptuosidad un relámpago de ira le atravesó, reconociendo en ella otra tentación arrojada a él por los envidiosos Devas y maldijo a la tentadora: "Oh Rambha, por querer tentarme a mí, que estoy esforzándome en conquistar la ira y el deseo, te condeno a quedarte petrificada durante diez mil años."

Pero esta explosión de ira le hizo darse cuenta de lo lejos que se encontraba de completar su propósito y con pena abandonó los bosques de los Himalayas y buscó la soledad del este.  Allí, detuvo su respiración, abandonó todo pensamiento en las cosas mundanas y realizó unas austeridades tan rigurosas que de su cuerpo surgieron humo y llamas que cubrieron el universo.  Entonces, tras la oración de los aterrorizados dioses, Brahma apareció de nuevo ante él y lo envistió como Brahma Rishi. 

Pero Vishwamitra dijo: "¿Cómo puedo ser feliz, a menos que sea de los labios de mi viejo enemigo, Vasishtha, que escuche que soy un Brahma Rishi?"

Dos indios ataviados de Vasishtha y Vishwamitra, tan amigos después de haber estado enfrentados a muerte.

Vasishtha surgió entonces, sonrió recordando su lucha con Vishwamitra, y le dijo: "Has obtenido el fruto de tus grandes austeridades.  Ya eres un Brahma Rishi, mi hermano."

Y así concluye la historia del sabio Vishwamitra, el rey que alcanzó la santidad padeciendo terribles austeridades y que en su afán de poder llegó a desafiar a los mismos dioses, pero que sólo halló la verdadera sabiduría en la reconciliación con sus propias emociones y con su enemigo.  Posteriormente, Rama encontraría en él a su preceptor.


Conclusiones.

En los poderes sobrenaturales que Vishwamitra persigue con desesperación podemos reconocer, en sentido metafórico, las aspiraciones que nos atenazan a nosotros mismos: acumulación material, ascensos laborales, reconocimiento social, conquistas afectivas...  Mientras permanece dominado por sus sentidos, por su rabia, por su afán de venganza, Vishwamitra nunca considera suficiente el premio recibido y se empeña más y más en aumentarlo, una situación que sin duda nos resultará familiar.

En realidad, el viaje de Vishwamitra es un viaje iniciático hacia la sabiduría espiritual.  Su primer objetivo es Sabala, la vaca de la abundancia con la que podrá obtener todo lo que desee de este mundo, pero cuando Vasishtha se erige en protector de Sabala y logra derrotar a todo su ejército, el nuevo objetivo de Vishwamitra pasa a ser el poder, un poder que sólo los dioses le podrán otorgar a través de una sacrificada vida de renuncia.  Tras el segundo enfrentamiento y una nueva derrota, Vishwamitra se da cuenta de que sólo alcanzará el éxito cuando alcance en sabiduría a su enemigo, y entonces ya es cuando Vishwamitra resuelve ir en pos de la sabiduría que Vasishtha encarna.  En la reorientación de su objetivo reside su salvación.  La sabiduría, sí, le concederá el poder con el que someter a su enemigo, pero la propia sabiduría será la que le conduzca a la supresión de su sed de poder y venganza.  Vishwamitra acaba por aprender esta lección a las duras y tras no pocos avatares.

El relato, por tanto, inspira al lector a huir de los cánones de éxito que antes y ahora asolan a las sociedades humanas e iniciar su sadhana en pos de la verdadera sabiduría: la felicidad no reside en la infinita e imposible satisfacción del deseo, en la acumulación de lujos y ostentaciones -poderes-, sino en el desarrollo de la interioridad, la simplicidad hacia el exterior, la satisfacción por lo que se recibe y la ausencia de reacción ante penas y alegrías, logros y fracasos; lo que en el relato de Vasishtha y Vishwamitra es referido como la conquista de los sentidos.  Además de tapas, los dos primeros niyamassaucha santosha, giran también en torno a estos mismos conceptos.  Esta enseñanza se puede extrapolar a todos los ámbitos de la existencia humana y muchos han de aprender esto como Vishwamitra, por las malas.  En la práctica de asanas, por ejemplo, el exceso de celo, la autoexigencia, la ambición, el deseo por alcanzar metas, el apego a los logros, dejan camino expedito a la frustración, al dolor, a las lesiones.

En un sinfín de ocasiones los denodados esfuerzos de Vishwamitra se revelan vanos y una y otra vez se frustra y se estrella, pero también es cierto que una y otra vez se levanta y persevera.  Tapas es simplicidad, es austeridad, es control de las emociones, pero no es conformismo ni dejadez, sino que también es perseverancia y esfuerzo, no abandonar ante las dificultades ni el hastío.  Como Sharath gusta repetir a menudo; un verdadero practicante espiritual, un shadaka, se pondrá cada día sobre la esterilla, pase lo que pase, y practicará con toda su atención, inteligencia, esfuerzo y habilidad.  Luego, independientemente de lo sucedido, juzgará el éxito de su práctica no por lo que ha logrado, sino simplemente por haberla hecho.  Le llevó miles de años a Vishwamitra aprender todo esto; ¡a ver cuánto tardamos nosotros!

lunes, 13 de marzo de 2017

Sharath Jois sobre honrar la tradición.


En este mes termina una nueva temporada de estudio en el KPJAYI de Mysore; seis meses desde octubre a marzo en los que Sharath Jois, nieto de Pattabhi Jois y director del Instituto de Ashtanga Yoga, ha enseñado a centenares de estudiantes procedentes de todo el mundo, entre ellos a nuestra querida Nines.

Durante los meses de mayo y agosto Sharath emprenderá su tradicional gira que lo llevará a varias ciudades de Estados Unidos y Europa.  En el caso de que algún lector de este blog esté interesado, los lugares y las fechas del tour europeo son las siguientes:  

Hace dos semanas se ha publicado en Internet un interesante artículo en el que Sharath reflexiona sobre la importancia de la tradición y el cuarto niyama: svādhyāya, el esfuerzo de estudio personal, que me ha parecido suficientemente interesante como para merecer una entrada en el blog.  Al igual que otras veces, me he tomado la molestia de traducirlo al castellano.  Dejo aquí el enlace al artículo original en inglés.

Cartel promocional de la gira de Sharath en Estados Unidos, con lugares y fechas.

El yoga es un método para alcanzar un estado superior de consciencia, pero para comprender este método se ha de seguir una tradición.  La tradición es muy importante en el yoga.  En sánscrito lo llamamos paramparā, que quiere decir una sucesión de profesores y discípulos relacionados con un linaje.  Guru shishya paramparā es el conocimiento, o enseñanzas, que se transmiten desde un maestro o gurú a su discípulo, śiṣya.  Para obtener conocimientos yóguicos, guru shishya paramparā se basa en la relación profunda y provechosa que se establece entre un maestro y un discípulo.

Muchas revelaciones llegarán sólo después de transcurrir un tiempo prolongado al lado de un maestro.  Lleva tiempo fortalecer estas raíces espirituales.  Hasta entonces, el árbol no habrá echado raíces.  Sólo cuando hayas pasado tiempo con tu maestro -quien debe tener muchos años de experiencia- te encontrarás anclado con firmeza.  Una vez tus cimientos sean acertados y firmes, sólo entonces llegarán el resto de las ramas del yoga.  De otro modo, el yoga será muy superficial.  Nunca obtendrás un conocimiento profundo.  Se quedará en la superficie y nada más.  No llegarás más adentro.

Sharath Jois y vishvamitrasanaāsana de la tercera serie.

Mucha gente hablará sobre āsana y acerca de ajustar tal o cual postura.  Esas cosas están bien para tu cuerpo físico.  ¿Pero qué pasa con tu conocimiento del yoga más allá del āsana?  ¿De dónde viene?  Las āsanas son sólo una de las ramas para hacer que tu cuerpo sea estable, pero no debemos detenernos ahí.  El yoga no es simplemente āsana.  He estado hablando de esto durante muchos años.  El entrenamiento físico no es yoga.  El yoga, repito, es un método para alcanzar un estado elevado de consciencia.  Para aprender el método tienes que encontrar un maestro.  Es entonces cuando el paramparā y el linaje surgen.

En la tradición, o paramparā, en primer lugar, tienes que pasar tiempo con un maestro aprendiendo las técnicas y el método.  El paramparā no llega a través de un teacher training o de ningún estudio a corto plazo, como cursos de quince días o un mes.  Nunca entenderás lo que es el yoga en esos periodos de tiempo tan cortos.  Podrías tardar quince años o más en llegar a saber qué significa estar adecuadamente asentado y haber echado fuertes raíces en este camino espiritual.

Para seguir un camino espiritual tenemos que conocer el método de manos de un maestro y a continuación tenemos que implicar nuestro propio esfuerzo.  Por ejemplo, al alcanzar cierto nivel de madurez comenzarás tu propia sādhana.  Esto es lo que se conoce como svādhyāya, que quiere decir estudio personal.  Para realizarnos tenemos que poner en práctica todo lo que hemos obtenido de nuestro maestro.  Ponemos todo nuestro esfuerzo en el método.  Sólo entonces podemos experimentar por nosotros mismos lo que él nos ha enseñado.  Esto requiere dedicación al método y a la tradición.  Esto es el paramparā.  A menos que lo experimentes por ti mismo, no puede ser svādhyāya.  La realización sólo llega a través de tu propia experiencia personal.


Cartel promocional de la gira de Sharath en Europa, con lugares y fechas.  La postura es durvasasana, de la tercera serie.

Muchas veces he visto entrevistas con profesores experimentados que han practicado durante 10 ó 15 años pero no progresan.  Ellos dicen: "Mi gurú dice esto," o "Mi gurú hace eso." Pero yo me pregunto, ¿cuál es tu propio conocimiento?  ¿Qué has aprendido a través de él?  ¿Cuál es tu experiencia?  En el camino espiritual, si no practicas svādhyāya, te quedarás al mismo nivel.  No crecerás.  No madurarás.  No te desarrollarás.

Āsana es importante, pero sólo es una parte de la práctica.  Todos estos grandes profesores quieren seguir a su gurú.  Quieren seguir el mismo estilo de andar que tiene su gurú.  Sin embargo, no quieren saber hacia dónde camina su gurú.  Ése es el motivo por el que no hay muchas personas iluminadas.  Quieren copiar el estilo de caminar de otras personas.  Yo siempre digo que no copies el estilo que tiene tu gurú.  En cambio, observa hacia dónde está caminando; eso es lo que necesitas saber.  Su manera de andar no es importante.  Eso no te llevará a ningún lado.

Nuestra experiencia debería de estar más orientada hacia el destino.  Mi manera de andar es diferente de su manera de andar.  Su forma de andar es diferente de mi forma de andar, pero todos caminamos hacia el mismo destino, nos volvemos libres para descubrir quiénes somos.  De otra manera, te quedarás atascado en el āsana y no hablarás de otra cosa más allá del āsana.  Por eso nunca saldrán de ahí.  Están atascados en el āsana.

Sharath Jois, Pattabhi Jois y Tirumalai Krishnamacharya.

Hay una gran diferencia entre la manera de enseñar de Krishnamacharya y la de Pattabhi Jois.  Aunque mi abuelo seguía a Krishnamacharya, él siempre fue Pattabhi Jois.  Pattabhi Jois es Pattabhi Jois.  Krishnamacharya es Krishnamacharya.  Sharath Jois es Sharath Jois.  No podemos establecer comparaciones entre los tres.  Aunque seguimos la misma tradición y procedemos del paramparā, mi propio esfuerzo siempre está allí.  Mi esfuerzo no puede ser el esfuerzo de Pattabhi Jois.  El esfuerzo de Pattabhi Jois no puede ser el esfuerzo de Krishnamacharya.  Mi svādhyāya no puede ser el svādhyāya de Guruji, aunque él me lo enseñó.

Krishnamacharya tuvo sus propias luchas.  Pattabhi Jois tuvo sus propias luchas.  Yo tengo mis propias luchas.  Nadie puede compartir estas cosas.  Es el mismo método, pero tenemos que experimentar personalmente nuestros propios problemas.  Esto nos hace distintos a cada uno de nosotros.  Yo sé esto sólo a través de la experiencia.  Nadie me lo dijo.  Esto procede de mi propia sabiduría.