domingo, 17 de febrero de 2019

Gran novedad desde Mysore: Sharath abre una nueva shala.

La nueva gran shala para las clases guiadas.

Sharath Jois dio comienzo el pasado mes de enero a un nuevo periodo de enseñanza de tres meses en el Instituto de Ashtanga Yoga -KPJAYI- de Mysore.  En los últimos tiempos, lo que antaño fueran temporadas más o menos estables de seis meses de duración entre octubre/noviembre y marzo/abril se han convertido en periodos de enseñanza difíciles de predecir.  Por ejemplo, en la pasada temporada 2017-2018 hubo un total de cinco meses: dos meses de diciembre del 2017 a enero del 2018 y tres más de junio a agosto del 2018.

El resto del año Sharath no permanece ocioso, sino que durante buena parte del tiempo viaja por el mundo para, como él ha dicho y escrito en ocasiones, poner la fuente original del método de Ashtanga Yoga al alcance de gente cuyas circunstancias no les permiten viajar a Mysore. Así, el pasado mes de septiembre estuvo en España y Portugal en lo que constituyó su primer tour por el sur de Europa y en noviembre enseñó en Japón y Bali.  Tras el actual periodo de tres meses en Mysore, brevemente interrumpido por su participación durante dos días de marzo en un festival internacional de yoga en los Himalayas, entre abril y mayo Sharath viajará por los Estados Unidos, en julio por el norte de Europa y en septiembre de nuevo por Extremo Oriente.

En la página web de Sharath se indicaba expresamente que las personas que habíamos estudiado en Mysore el pasado verano (recordad que Nines y yo estuvimos en agosto) no debíamos enviar la solicitud para los meses de enero, febrero y marzo y así dejar sitio para otras personas, lo cual sugería que quizás este próximo verano se abriera un periodo de enseñanza adicional en el KPJAYI.  Sin embargo, tras irse desvelando una a una las etapas del tour internacional de Sharath, se ha hecho evidente que esta temporada en Mysore se iba a limitar únicamente a estos tres primeros meses del 2019.  A lo sumo, tal vez Sharath decida enseñar de nuevo en el aislado mes de agosto o ya a partir de octubre, pero eso formaría parte ya de la temporada 2019-2020.

Mantra y pujas en la nueva shala.  Consultar el perfil de Instagram de Sharath Jois par más detalles.

Hace unos días llegó una importante noticia desde Mysore: la inauguración de una nueva gran shala para las clases guiadas.  Con el tamaño de un hangar o de una pista de baloncesto, tiene la suficiente capacidad como para albergar a varios cientos de personas sobre sus esterillas.  Sólo se va a emplear para las clases guiadas de sábado y lunes.  La shala de Gokulam, con capacidad para unas sesenta personas cómodamente instaladas sobre sus esterillas, seguirá utilizándose para las clases estilo Mysore.  A través de las redes sociales muchas personas han aplaudido la novedad, aunque personalmente me han surgido sentimientos contrapuestos y he querido reflexionar sobre ello "en voz alta" a través del blog.  

Por un lado se trata de una buena noticia, sin duda.  Las personas afortunadas que son escogidas en la gran tómbola del formulario del KPJAYI y consiguen estudiar con Sharath viven una situación muy desagradable cada sábado y lunes al que la gente se ha acostumbrado pero que no deja de ser un auténtico calvario.  En el caso de las sesiones estilo Mysore de martes a viernes  cada cual recibe una tarjeta con una hora de entrada.  De este modo, a intervalos de media hora entre las cuatro y las diez de la mañana la shala de Gokulam es capaz de absorber medianamente bien a las entre trescientas y cuatrocientas personas que se matriculan cada mes con un tiempo de espera aproximado de veinte minutos.  Sin embargo, en los días de clases guiadas el problema de espacio se hace más que evidente.  Sharath imparte tres clases guiadas una detrás de la otra: a las 4:30, 6:00 y 7:30, pero la shala que durante las sesiones Mysore da cabida a sesenta personas simplemente no puede acoger a cuatrocientas en tres sesiones guiadas.  La gente acaba practicando en el vestíbulo de entrada y los vestuarios, y para evitarlo y poder practicar dentro de la shala se ha establecido una suerte de competición de madrugones que lleva a mucha gente a hacer cola en la calle durante más de una hora.  Sharath ha insistido por activa y por pasiva en que los estudiantes esperen su turno de clase guiada con una antelación no superior a los treinta minutos, pero no vigila que se acate esto y la gente hace caso omiso; la persona que llega media hora antes irremisiblemente practicará en los vestuarios.  La última vez que nosotros estuvimos en Mysore fuimos testigos de cómo gente que tenía el turno de las 7:30 de la mañana hacía cola en la calle como si fuera a entrar a la clase de las 6:00 y así estar en la cabeza de la cola para su turno.  ¡Al menos ahora hay una cola organizada!  Unos años atrás, antes de que se implantase el sistema de cola, la gente se agolpaba en masa ante la puerta y al abrirse se producía un efecto embudo con toda clase de pillerías: carreras, empujones, pisotones, gente que saltaba el muro para colarse...  ¡un verdadero ejemplo de virtuosismo y compañerismo entre practicantes de yoga!  

Cola de espera de madrugada para una clase guiada en el KPJAYI actual.

Con la nueva shala, por tanto, terminan las largas esperas a la intemperie.  Sin embargo, bien mirado no todo son buenas noticias, porque la inmensidad del espacio va a despersonalizar todavía más la enseñanza.  Sharath ya no tendrá que guiar tres clases seguidas, sino una sola, pero la distancia con sus estudiantes se va a ver incrementada de forma dramática.  

Uno de los elementos más distintivos y hermosos que caracterizan la práctica de Ashtanga Yoga de otros métodos es la personalización, ese trato individualizado en el que profesor y estudiante establecen una relación de confianza y conocimiento mutuos: el profesor sabe cómo y cuándo ayudar y el estudiante confía y atiende.  Tampoco se trata de un camino unidireccional desde el que enseña hacia el que aprende, sino que tiene dos direcciones: ambos aprenden el uno del otro y el paso del tiempo perfecciona su relación.  Para que esto tenga lugar es imprescindible la cercanía, que en los antiguos tiempos del yoga era tal que el estudiante formaba parte del propio círculo familiar del maestro en lo que se conocía como relación gurú-shishya parampara

En la actualidad tan sólo dentro de ashrams o monasterios y entre renunciantes o shaddus sigue siendo posible mantener esa clase relación que tiene aparejado además un alto coste: la dedicación completa y el consiguiente alejamiento de la sociedad.  Tirumalai Krishnamacharya, en cambio, quien fue conocido como un yogui de ciudad, le demostró al mundo que era posible aprender yoga y al mismo tiempo mantener los vínculos con el mundo.  Durante su estancia de dos décadas en Mysore mantuvo una yogashala a la que acudían estudiantes, trabajadores y padres de familia, y en los posteriores años de Madrás enseñó a multitud de personas que se acercaban hasta su casa y a los que prescribía tratamientos ayurvédicos y rutinas de asanas y pranayama personalizadas que pudiesen integrar en su vida cotidiana.  Él mismo, que dedicó toda su vida a la enseñanza de yoga, se casó y tuvo hijos, y cuando le fue ofrecido un importante cargo religioso lo rechazó, fiel a la promesa que le había hecho a su gurú Ramamohan Brahmacharya de permanecer con su familia: "Dedica tu vida a enseñar yoga pero cásate y ten hijos".

Cola de espera en la antigua shala de Lakshmipuram.

El legado de Krishnamacharya en Mysore fue custodiado por Pattabhi Jois, quien posteriormente le pasaría el testigo a su nieto Sharath en lo que se ha dado a conocer como línea tradicional, tildada por algunas personas de dogmática y que también es la más extendida.  El método de Krishnamacharya, basado en la individualización, en la cercanía, se transmitió así de generación en generación a través de las décadas, desde el anonimato de los años cincuenta pasando por los impopulares años setenta y ochenta hasta el boom mediático de la actualidad.

Si existe una escuela de Ashtanga Yoga tradicional en Bilbao, qué no habrá en Seúl, Los Ángeles y Sidney.  Muchos hemos querido estar en contacto con la fuente original y hemos viajado hasta Mysore desde todas partes.  En realidad, todo el mundo tiene derecho de hacerlo.  Pero claro, somos tantos y la escuela, escalada para ser dirigida por un pequeño grupo de personas, al principio sólo Guruji, después Guruji y Sharath, y hoy, Sharathji y un puñado de ayudantes, cada vez se queda más pequeña.

La new shala que muchos conocemos, con sus míticas alfombras hoy retiradas.

Cuando la shala de Lakshmipuram no dio más de sí, en el año 2002, Guruji trasladó el Instituto de Ashtanga Yoga al actual emplazamiento en Gokulam.  Algunos de los antiguos estudiantes, acostumbrados a sentarse con Guruji a tomar té y llamarle por teléfono para avisarles de su llegada o preguntarle a ver qué tal iba todo, renegaron del giro que estaba dando Mysore y de las aglomeraciones que con el transcurso del tiempo no hicieron sino aumentar, y dejaron de ir.  Pattabhi Jois y Sharath afrontaban una creciente popularidad y con la mejor de las intenciones trataban de acoger y enseñar a todo el que se acercara hasta su puerta; el mundo tenía sed por ese sistema de yoga a cuya difusión habían entregado su vida y no se podía interpretar sino como una buena noticia.  Pero claro, ya no podían sentar a su mesa a un centenar de estudiantes y la distancia con ellos aumentó inevitablemente.  Hoy, con cuatrocientos estudiantes al mes, muchos más que se quedan fuera y mediante un ímprobo esfuerzo, Sharath es todavía capaz de mantener la cercanía en la enseñanza, pero ha de limitarla al tiempo que duran las clases por un razón sencilla: es un ser humano y no un superhéroe.  Nosotros hemos estado allí numerosas veces y lo hemos vivido en primera persona: Sharath permanece en la shala desde el principio hasta el final en jornadas de siete y ocho horas initerrumpidas y te conoce, aprende tus fuerzas y debilidades y se encarga personalmente de decirte qué hacer y qué no hacer.  A lo largo de los meses y de los viajes sientes que hay una línea de enseñanza progresiva que Sharath gestiona sin prisas ni trompicones.  Al final, se trata de una relación de años, con largas interrupciones, sí, y limitada a dos horas diarias, pero una larga relación al fin y al cabo, no un teacher training de un mes, doscientas o quinientas horas ni unas vacaciones de verano, cosa que curiosamente sí les suele parecer bien a aquellas personas que califican de "dogmática" la línea tradicional.  Lo que ya no es, ni lo volverá a ser nunca, es ese grupo de amigos a los que Pattabhi Jois alojaba en casa como a sus hijos.  Son los nuevos tiempos, peores a ojos de nostálgicos que echan de menos cuando los practicantes de Ashtanga Yoga de todo el mundo cabían en un par de autobuses y a cada momento en Mysore apenas había un puñado, pero mejores, sin duda mucho mejores desde el punto de vista del Ashtanga Yoga como herramienta hacia la salud y la trascendencia abierta a toda la humanidad. 

Así que este "hangar" ha sido una nueva respuesta de Sharath al acuciante problema de espacio en Mysore.  Con anterioridad ya había instaurado el formulario online, impedido la posibilidad de viajar múltiples veces la misma temporada, establecido la restricción de un único periodo de a lo sumo tres meses y el requisito de tener que estudiar con algún profesor autorizado de su lista.  Pese a todas estas trabas, la creciente popularidad del método de Ashtanga Yoga propicia que la página web del KPJAYI continúe recibiendo millares de solicitudes de todo el mundo e, independientemente del momento del año en que decida abrir Sharath, el aforo del KPJAYI se completa siempre y, en especial durante las clases guiadas, sus estudiantes padecen la peor cara de la conversión de Ashtanga Yoga en un fenómeno global.  

Primera clase guiada en la nueva shala.

No puedo decir que se trate de una idea que me entusiasme: practicar en una estancia con el tamaño de un polideportivo y ver a Sharath a lo lejos.  Desde luego, me horrorizaría que las clases estilo Mysore tuviesen lugar allí.  Llegado ese caso Sharath poco menos que tendría que dirigir la clase a través de cámaras desde una sala de control.  Por otro lado, comprendo que el asunto de las clases guiadas requería de alguna solución, y éste puede ser un buen intento.

Parece que en el futuro habrá más novedades en este sentido.  Sharath adquirió un terreno (creo que el mismo en el que ha abierto esta shala) y según ciertos rumores que se escuchan parece que tiene intención de construir algo que precisamente permita volver a estrechar la relación con sus estudiantes.  ¿Un ashram, una residencia, una pequeña ciudad del yoga?  El tiempo lo dirá...  

domingo, 27 de enero de 2019

Carta abierta de David Williams a los practicantes de Yoga.

Workshop con David Williams en Ashtanga Yoga Bilbao del 4 al 7 de abril.  Click para información y reservas.


[If you just wish to read David's original letter in English, please scroll down to the bottom of this article]


Dentro de apenas dos meses tendrá lugar en Ashtanga Yoga Bilbao uno de los mayores acontecimientos de nuestra corta historia: la visita del pionero David Williams, quien a lo largo de cuatro días entre el 4 y el 7 de abril nos deleitará con lo que para los entusiastas del yoga será un apasionante viaje a los orígenes.

El nombre de David Williams sin duda debería aparecer en cualquier "enciclopedia" de yoga que se precie.  La Historia sabe que fue gracias al empeño de Pattabhi Jois que se preservó la enseñanza de Krishnamacharya durante sus años de Mysore, pero quizá muchos desconozcan que fueron David Williams y sus amigos Nancy Gilgoff y Norman Allen quienes le abrieron la puerta al exterior. 

Hace muchas décadas que el mundo practica yoga; incluso se tiene la paradójica sensación de que en la actualidad se practica más yoga fuera que en la propia India, su cuna original.  El yoga aparece en las películas, en las noticias, en los anuncios como reclamo; las glamurosas celebrities presumen de que van a clases de yoga e incluso la gente añade la palabra "yoga" en sus currículos como un aspecto positivo de su estilo de vida que merece la pena destacar.  En definitiva, el yoga disfruta de un lustre que, si echamos tan sólo un poco la vista hacia atrás, tiene mucho de insólito.

A comienzos de este mes y con motivo de la fiesta de la Epifanía del Señor se escribió en este blog un artículo acerca de las epifanías, de los acontecimientos repentinos de importancia reveladora que han tenido lugar a lo largo de la historia, y entre las que incluimos nuestro particular listado de epifanías del yoga.  Gracias a esas epifanías, esos hitos, el yoga dejó de ser una práctica marginal que a duras penas sobrevivía en el subsuelo de la sociedad hindú y dio el salto al mundo. Indudablemente, el encuentro de David Williams con Pattabhi Jois supuso una de las grandes epifanías en la Historia del yoga, cuyas repercusiones sacudirían las cuatro esquinas del globo tal que las ondas de un terremoto.


David Williams hace cuarenta años.  ¡No intentes esto en casa!

A menudo comienzan a asistir a nuestras clases personas que no habían practicado nunca Ashtanga Yoga pero sí otros estilos.  Por defecto y pese a su experiencia previa les enseñamos en sesiones estilo Mysore desde cero, como si nunca hubiesen hecho yoga en absoluto.  En algunos casos, en cambio, por lo rápido que entienden los fundamentos de la respiración libre con sonido propia de Ashtanga Yoga o por la manera en que se desenvuelven en los primeros vinyasas del saludo al sol A de Ashtanga Yoga, en seguida nos damos cuenta de que en realidad sí habían aprendido algunos elementos del método de Krishnamacharya divulgado por Pattabhi Jois.

"Bueno, pero esto es el saludo al sol de toda la vida", nos dicen, como si los nueve vinyasas del saludo al sol A y los diecisiete del saludo al sol B del método de Krishnamacharya se hubieran practicado en la India de forma ubicua desde tiempos inmemoriales y que, por lo tanto, Krishnamacharya y Pattabhi Jois no habían hecho sino "recoger" algo que ya existía previamente en muchos otros lugares.  La realidad es que no, solemos explicar para desconcierto de muchos.  En la actualidad, los practicantes de hatha yoga que comienzan sus sesiones de asanas con saludos al sol tienen dos únicos orígenes: el saludo al sol de la escuela Shivananda popularizada por Vishnudevananda y los saludos al sol de Krishnamacharya popularizados por Pattabhi Jois.  Todos los saludos al sol que conozco, y si algún lector de este artículo tiene información al respecto que contradiga esta afirmación le agradecería me la hiciera llegar, pertenezcan al estilo que pertenezcan, son réplicas exactas o variantes de alguno de esos dos. 

En efecto, debes saber que ese saludo al sol o Surya Namaskar que se enseña en tu gimnasio, o que tu profesora de yoga dinámico, power, integral, hatha, vinyasa, flow o lo que sea te ha enseñado de forma casi idéntica a lo que hace esa gente "rarita" de Ashtanga Yoga, durante veinte años a partir de la década de 1920 lo estuvo enseñando de forma exclusiva y en ningún otro lugar de la Tierra un señor llamado Tirumalai Krishnamacharya en su Yoga Shala junto al Palacio de Mysore y a partir de 1948 lo seguiría enseñando su discípulo aventajado Sri Krishna Pattabhi Jois en una habitación de su pequeña casita de Lakshmipuram con capacidad para ocho personas. 

Guruji con su esposa Amma y su hija Sharaswathi en los tiempos de Lakshmipuram.

Algunas personas afirman que el bueno de Krishnamacharya se inventó esas secuencias de movimientos ligados tomando como inspiración los entrenamientos de los luchadores tradicionales indios que tan populares debían ser por aquel entonces.  En cambio, Krishnamacharya y Pattabhi Jois sostendrían que los saludos al sol junto con el resto del sistema de asanas sostenido por la sincronización con la respiración o vinyasa, una serie de contracciones musculares o bandhas y los puntos de enfoque con la mirada o dristhis pertenecían a un antiguo sistema de yoga descrito en el misterioso Yoga Korunta que Krishnamacharya había aprendido de su no menos misterioso gurú Ramamohan Brahmachary.

Fuera cual fuera su origen, lo cierto es que a partir de la década de 1970 los saludos al sol y el resto del método que enseñaba Pattabhi Jois dieron el salto al mundo.  Resulta sobrecogedor, casi mágico, que una práctica que durante décadas había permanecido recluida entre las cuatro paredes de una habitación se haya difundido por todas las esquinas del globo desde Singapur hasta Los Ángeles y haya dado tanto que hablar como para que, por ejemplo, un señor de Bilbao en el año 2019 esté escribiendo acerca de ello desde su casa.  

El Ashtanga Yoga de Pattabhi Jois no se limitaría a saltar fronteras, sino que con el paso de las décadas fue impregnando la enseñanza de yoga en general y dejando su impronta en muchos otros estilos.  Llamémoslo "evoluciones", "escisiones", "desviaciones" o simplemente "inspiraciones", pero al igual que sucede con linajes como el de Shivananda o el del otro gran discípulo de Krishnamacharya BKS Iyengar, lo cierto es que hoy día es posible encontrar la influencia de Pattabhi Jois en multitud de prácticas de yoga que no aparentan estar para nada relacionadas con el Ashtanga Yoga original.  Y a menudo sin que ni siquiera lo sepan sus propios practicantes y profesores...

Esa divulgación empezó de casualidad.  En 1964 un belga llamado Andre Van Lysebeth estudió con Pattabhi Jois durante algunos meses y dejó constancia de ello en un libro que se publicaría en Occidente en 1968 bajo el título Aprendo Yoga.  Gracias a este autor belga por primera vez se puso el foco sobre el Ashtanga Yoga de Guruji, pero no sería hasta 1972 cuando se produjo la verdadera eclosión.

David Williams y Manju Jois en la actualidad

Tres veinteañeros, los norteamericanos Nancy Gilgoff, David Williams y Norman Allen se encontraban aprendiendo yoga en un ashram de Pondicherry, en la costa sudoriental de la India.  Cierto día asistieron a una exhibición de asanas por parte de un joven que se encontraba de gira tratando de ganarse algunas rupias.  Quedaron maravillados ante lo que vieron y le interrogaron al joven acerca de dónde había aprendido aquello.  Se trataba de Manju, el hijo de Pattabhi Jois.  El resto es Historia.

Si quieres conocerla de primera mano, Ashtanga Yoga Bilbao te brinda una gran oportunidad el próximo mes de abril desde el jueves 4 y hasta el domingo 7.  David Williams estudió con Pattabhi Jois durante siete años intensos: entre 1973 y 1979, durante los cuales trató de pasar en Mysore el mayor tiempo posible, ávido de aprender.  Conoció la práctica de Ashtanga Yoga en una época alejada de masificaciones, dentro de un ambiente muy íntimo, casi como un miembro más de la familia Jois.  Y desde entonces ha dedicado su vida por entero a la enseñanza del método de Ashtanga Yoga.

En su taller, David Williams transmitirá sin distorsiones lo que aprendió en aquellos años arcaicos.  Algunas de las cosas que aprenderás serán reveladoras y responderán a preguntas que quizás nunca te habías planteado pero que siempre habían estado ahí, otras directamente te sorprenderán hasta dejarte atónito.  La práctica de Ashtanga Yoga ha permanecido esencialmente idéntica a lo largo de las décadas, pero David te mostrará matices que se han perdido en el camino y hará que viajes, como en una máquina del tiempo, cuarenta años atrás hasta esa casita en Lakshmipuram.

A modo de aperitivo, a continuación reproduciremos una carta que nos ha hecho llegar David dirigida a todas las personas que asistan a su taller con algunos consejos.  La hemos traducido al castellano, aunque si quieres leer el original en inglés lo encontrarás inmediatamente debajo.

Y en el caso de que desees más información acerca de su taller, aquí te dejamos un enlace a nuestra página web con todo lujo de detalles.  Si quieres reservar una plaza, escríbenos a info@ashtangayogabilbao.com o llámanos al 696123011 (también Whatsapp).



Carta abierta a los estudiantes de yoga.

¡Saludos desde Maui!

Cuando enseño Yoga siempre me vienen a la cabeza algunos grandes conceptos acerca de cómo se enseña y se practica Ashtanga Yoga que, en base a mi estudio, observación e ininterrumpida práctica personal, creo importante compartir en mis clases.

En primer lugar, y por encima de todo, espero que de mí puedas aprender que en tu práctica, "Si duele, lo estás haciendo mal."  A lo largo de los años, he observado que demasiadas personas se están haciendo daño a sí mismas y haciendo daño a otras.  La práctica de Yoga puede ser (y debería ser) una experiencia placentera desde el principio hasta el final.  Lo importante es el mula bandha y la respiración profunda.  Con la práctica diaria, es inevitable que uno se acabe volviendo más flexible.

A partir de mi propia práctica y observación, aprendí que ir más allá de tus actuales límites para entrar en una postura podía desembocar en lesiones, lo cual tiene como consecuencia que se necesita un tiempo para curar la lesión antes de retomar la práctica.  Toda esta secuencia de eventos no sólo resulta desagradable, sino que además es contraria a mi creencia en que a través de una práctica diaria lenta y constante se puede aumentar la flexibilidad, al generar un calor interno propio con el que relajarse en las posturas en vez de verse forzado a llegar hasta ellas.  He observado que este método más lento y constante resulta más saludable y al mismo tiempo permite que se desarrolle una mayor flexibilidad de una naturaleza más duradera que la que se obtiene mediante la fuerza bruta.  Desgraciadamente, tal y como muchas personas han descubierto, ir más allá de los límites a menudo conduce a la suspensión o limitación de la actividad durante el inevitable periodo de recuperación.  Este ciclo lleva a desagradables asociaciones con la práctica de Yoga en vez de a las agradables experiencias que me esfuerzo en inculcar y que siento son necesarias para que la práctica se pueda mantener durante toda la vida.

En mi taller, quiero mostraros a cada uno de vosotros cómo podéis hacer que las series de Ashtanga Yoga se conviertan en una práctica para toda la vida con una experiencia completamente placentera.

Sospecho que cuando por primera vez viste la práctica, te dijiste, "Si hiciera esto, ¡sería genial para mí!"  Así que ahí estás tú -- has observado la práctica y deseas continuarla.  La clave reside en ser capaz de mantenerte practicando Yoga durante el resto de tu vida.  Durante más de cuarenta y cinco años observando a miles de personas practicar Yoga, me he dado cuenta de que aquellos que persisten son los que han conseguido averiguar cómo disfrutarla.  Aguardan con ilusión su práctica diaria y nada puede evitar que encuentren tiempo para hacerla.  Se convierte en uno de los momentos más agradables de su día.  Los demás, conscientemente, subconscientemente o inconscientemente, abandonan la práctica.  Mi gran objetivo es hacer todo lo posible para inspirarte a establecer tu práctica de Yoga, no sólo durante los pocos días que estemos juntos, sino durante el resto de tu vida.

En segundo lugar, espero poder compartir contigo mi creencia en que el objetivo primordial del Yoga no es incrementar la flexibilidad y la fuerza.  El aumento de la flexibilidad y de la fuerza son simplemente el resultado natural y el beneficio de una práctica diaria.  Aunque la flexibilidad y la fuerza sean beneficios del Yoga importantes y notorios, yo creo que los objetivos de la práctica de Yoga son la auto-realización y ser capaz de mantenerse en equilibrio y con salud cada día.  La salud es tu mayor riqueza.  El DNA del cuerpo sabe cómo curarse; todo lo que necesita es la energía.  Las prácticas de Yoga energizantes, rejuvenecedoras, pueden ser la fuente de esta energía.

Por último, espero que entiendas que mi taller es para todas las personas y todos los niveles.  De vez en cuando me preguntan qué hace que alguien sea "bueno en Yoga."  Rápidamente respondo que el mejor Yogui no es quien es más flexible, sino quien es capaz de mantener su atención en aquello que está haciendo, quien hace con mayor intensidad el mula bandha y quien respira más profundamente.  Ha sido con la mayor de las tristezas que he observado a gente "compitiendo con su práctica de Yoga."  También he observado a muchos otros desanimarse en su práctica porque perciben esta competición y les preocupa que jamás serán capaz de hacer su práctica con la flexibilidad y habilidad de otros que se encuentran más avanzados en las series.  Mi objetivo es transmitir la idea que el más grande Yogui es aquel que disfruta más su práctica de Yoga, no el que puede conseguir la postura más retorcida.  Estoy convencido, y espero ser capaz de transmitírtelo, que en tu práctica de meditación en movimiento lo importante es invisible al observador y está dentro de cada uno de vosotros.

Creo en el Yoga.  Creo que cualquiera que tenga el deseo puede practicar Ashtanga, quizás con modificaciones personalizadas, de una manera que le proporcione placer, bienestar.  Durante años he dicho: "Si alguien me dijera, 'Tienes quince minutos, una hora, etcétera, para hacer algo bueno por ti.  Puedes usar mancuernas, una bicicleta o lo que sea,' empezaría con los Saludos al Sol de Ashtanga Yoga y la Primera Serie."  Si alguien puede enseñarme algo mejor, estoy dispuesto a aprenderlo.  A lo largo de más de cuarenta y cinco años de búsqueda he estudiado cinco o seis sistemas de Yoga.  Para mí, no existe un programa de fitness físico, mental y emocional mejor que el sistema de Ashtanga Yoga.  Espero que sientas lo mismo durante los días que pasemos juntos.

Espero con ilusión que llegue el momento de compartir mi práctica y experiencia contigo.

Tuyo en Yoga,
David Williams.


Workshop with David Williams at Ashtanga Yoga Bilbao from the 4th to the 7th of April.  Click here for more details and reservations. (Switch to English language at the top right).  You may also get in touch via email (info@ashtangayogabilbao.com) or phone (+34 696123011 - also Whatsapp).

An open letter to Yoga students.  

Greetings and Salutations from Maui! 

When I teach Yoga, I am always reminded that there are some major concepts about how Ashtanga Yoga is taught and practiced, based on my personal study, observation, and uninterrupted practice, that I feel are important to share with my classes. 

First, and foremost, I hope you can learn from me that in your practice, "If it hurts, you are doing it wrong." Through the years, I have observed that too many people are hurting themselves and hurting others. Yoga practice can be (and should be) pleasant from the beginning to the end. What is important is the mula bandha and deep breathing. With daily practice, it is inevitable that one will become more flexible. 

From my own practice and observation, I learned that pushing your current limitations to get into a position could result in injury, which results in one needing to rest the injury to recover so they can resume their practice. This entire sequence of events is not only unpleasant, it is contrary to my belief that through slow, steady, daily practice one can achieve greater flexibility by generating one's own internal heat to relax into positions, rather than being forced into a position. I have observed this slower, steadier method is not only healthier, but it allows one to develop greater flexibility of a more lasting nature, than the kind that is forced. Unfortunately, as many have found, pushing one's current limitations can result in having to severely curtail or limit activity during recovery. This cycle can lead to unpleasant associations with one's Yoga practice, rather than the pleasant experiences I work to instill, and that I feel are necessary for a lifelong practice.

In my workshop, I want to show each of you how you can do the Ashtanga Yoga series in a lifelong practice that is a completely pleasant experience. 

I suspect that when you first saw the practice, you said to yourself, "If I did this, it would be great for me!" So, here you are--you have observed the practice, and you want to continue it. The key is being able to continue practicing Yoga for the rest of your life. From over 45 years of observing thousands of people practicing Yoga, I realize that those who continue are the ones who are able to figure out how to make it enjoyable. They look forward to their daily practice and nothing can keep them from finding the time to do it. It becomes one of the most pleasant parts of their day. The others, consciously, subconsciously, or unconsciously, quit practicing. It is my goal to do everything I can to inspire you to establish your Yoga practice, not just for the few days we are together, but for the rest of your life. 

Secondly, I hope to share with you my belief that the ultimate goal of Yoga is not to increase flexibility and strength. Increased flexibility and strength are simply the natural results and benefits of daily practice. While additional flexibility and strength are important and apparent benefits of Yoga, I believe the goals of Yoga practice are self-realization and keeping oneself balanced and healthy on a daily basis. Health is your greatest wealth. The body's DNA knows how to heal itself; all it needs is the energy. The energizing, rejuvenating Yoga practices can be the source of this energy. 

Lastly, I hope you will find that my workshop is for everyone at all levels. Occasionally I asked if someone is "good at Yoga." I quickly respond that the best Yogi is not the one who is most flexible, but the one who is the most focused on what he or she is doing, the one most intensely doing the mula bandha and deep breathing. It is with some sadness that I have observed people "competing with their Yoga practice." I have also observed others who are discouraged in their practice because they feel this competition and worry that they will never be able to do their practice with the flexibility and skill of others more advanced in the series. My goal is to convey the idea that the greatest Yogi is the one who enjoys his or her Yoga practice the most, not the one who can achieve the ultimate pretzel position. It is my belief, which I hope to convey to you, that in your practice of this moving meditation, what is important, is what is invisible to the observer, what is within each of you. 

I believe in the Yoga. I believe that anyone who has the desire can do the Ashtanga practice, perhaps with personal modifications, in a way that is pleasant. For years, I have said, "If someone said to me, 'You have 15 minutes, one hour, etc., do something good for yourself. You can use barbells, bicycles, or whatever,' I would start doing the Ashtanga Yoga Salutations to the Sun and Primary Series." If someone can show me something better, I am ready to learn it. In my more than 45 years of searching, I have learned five or six systems of Yoga practice. For myself, I have not found a better physical, mental, and emotional fitness program than the Ashtanga Yoga system. I hope you will feel the same after our days together. 

I look forward to sharing my practice and experience with you. 

Yours in Yoga, 
David Williams.

lunes, 21 de enero de 2019

Los orígenes de la Luna.

Hoy es día de luna llena, día de descanso en la tradición de Ashtanga Yoga.  Como es habitual nuestra escuela permanecerá cerrada y mañana retomaremos las clases.

No es sólo que la luna alcanza hoy su fase de plenitud, sino que además durante esta noche se ha producido un eclipse de luna total.  La tierra, al proyectar su sombra sobre la luna, ha refractado en su atmósfera los rayos solares que confieren brillo a la luna, lo que ha provocado que en algunos lugares del mundo -continente americano- la luna se haya percibido de color rojo sangre.  Y por si esto no fuera poco, en este momento la luna se encuentra en su perigeo, en el punto más cercano a la Tierra durante su traslación, un fenómeno que se denomina superluna y que hace que el tamaño aparente de la luna sea hoy mayor. 

Por lo tanto, la luna es la gran protagonista en el día de hoy: una superluna llena y sangrienta.  A modo de homenaje, hoy te ofrecemos un poco de cultura general repasando los orígenes -en plural, sí- de nuestro satélite.



Según la ciencia.

La teoría más aceptada entre la comunidad científica respecto al origen de la luna se basa en la teoría del gran impacto.  

Hace 4.600 millones de años, en los primeros estadios de la formación del sistema solar, un protoplaneta del tamaño de Marte al que se ha llamado Theia chocó contra la Tierra.  Como resultado del colosal impacto imposible de imaginar que derritió, vaporizo y expulsó al espacio trillones de toneladas de material terrestre, alrededor de la Tierra se formó un gran anillo de escombros, que con el tiempo se compactaron, junto con cualquier otro satélite natural que pudiese estar orbitando la Tierra, para crear la Luna.

Además del origen de la Luna, dicha colisión explicaría la inclinación basculante del eje de la Tierra que ocasiona las estaciones.  Análisis de material lunar corroboraron el origen común de ambos cuerpos y, a pesar de algunos enigmas no resueltos aún y de la existencia de otras explicaciones alternativas, la hipótesis del gran impacto es la más ampliamente aceptada en la actualidad.



Según la mitologia griega.

Selene es la personificación de la luna como una diosa de acuerdo con la mitología griega.  Los romanos incorporaron el mito griego y a Selene a su panteón con el nombre de Luna.  Se la adoraba en los días de luna llena y nueva.

De acuerdo con la Teogonía de Hesiodo, los padres de Selene eran los titanes Hyperion y Theia, esta última la que posteriormente daría nombre al cuerpo que chocó con la Tierra según la teoría del gran impacto.  Su hermano era Helios, el dios sol y su hermana Eos, la aurora.  Se la representa como a una mujer de rostro pálido y vaporosas túnicas, con una media luna sobre la cabeza y conduciendo un carro de plata tirado por bueyes blancos. 

Una noche de verano, Endimión, pastor de Caria, una región griega situada al sudoeste de la actual Turquía, tras cuidar a sus rebaños, se refugió en una cueva en las faldas del monte Latmos y se echó a dormir.  La noche era clara, y Selene paseaba en su carruaje de plata por el cielo, desde donde divisó al joven dormido.  Quedó inmediatamente enamorada de él.

Descendió entonces del cielo y entró en la cueva.  El roce de los labios de Selene sobre los suyos despertó a Endimión, que vio cómo toda la caverna estaba iluminada por la luz plateada de la luna.  Contempló a la diosa brillante ante él y surgió una gran pasión entre los dos.

Selene ascendió al Olimpo y le imploró a Zeus que le concediera a Endimión un deseo.  Zeus accedió y Endimión, tras grandes cavilaciones, pidió el don de la eterna juventud y dormir en un sueño perpetuo del que sólo despertaría para recibir a Selene.  Zeus se lo concedió.

Desde entonces, cada mes Selene desaparece del cielo durante unos días para visitar a su amante dormido en la caverna del monte.  El resto del tiempo se conforma con acariciar con sus rayos de plata el cuerpo dormido de Endimión.  

De este amor nacerían cincuenta hijas que personifican las fases de la luna y presiden los cincuenta meses lunares, entre ellas Menea (luna nueva), Mesomene (luna creciente), Pandeia (luna llena) y Meniskos (luna menguante), una diosa de doloroso recuerdo para algunos practicantes de Ashtanga Yoga con problemas en los medios lotos...  



Según la mitología india.

Ganesha, el hijo de Lord Shiva y la diosa Parvati, como su prominente barriga atestigua, tiene gran debilidad por los dulces y cada vez que alguien se los ofrecía, los tomaba.  

Cierto día en que sus devotos le habrían ofrecido muchísimos dulces, Lord Ganesha regresaba a casa con el estómago lleno y los bolsillos de su ropa repletos de dulces sobrantes.  

Los dulces se le caían de los bolsillos y Ganesha se agachaba a recogerlos, un tanto avergonzado de su glotonería.  Miró alrededor esperando que nadie lo viera.  Desgraciadamente la Luna - Chandra Deva, el dios Chandra, un joven de piel pálida, muy atractivo, que dominaba el cielo de la noche montado sobre un carro arrastrado por un antílope y armado con una maza y una flor de loto, lo había visto todo.  

Al ver al Ganesha tropezarse sobre sus propios dulces, Chandra se rió a carcajadas.  Chandra se consideraba a sí mismo muy apuesto y pensaba que Ganesha, con su gran tripa y cabeza de elefante era muy extraño.

"¡Chandra!", exclamó Lord Ganesha enfadado, "¡Te has reído de mí!  ¡Te crees tan atractivo!  Te maldigo y de hoy en adelante desaparecerás del cielo y nadie podrá ver tu rostro."

Y lleno de ira, Ganesha se arrancó un colmillo y lo arrojó contra Chandra, clavándoselo.  Chandra se quedó lívido.  Se trataba de un castigo demasiado severo y le imploró:

"¡Señor! ¡Por favor, perdóname!  ¡He sido soberbio!  ¡Lo siento, por favor!"

Lord Ganesha miró a Chandra y vio que su orgullo había sido herido.  Ganesha siempre perdona.  Sonrió dispuesto a perdonarle, pero en seguida se dio cuenta de que no podía retirar su maldición.

"¡Chandra, no puedo retirar mis palabras!  Pero escucha, suavizaré tu maldición.  Poco a poco disminuirá tu apariencia y sólo habrá un día en que no haya luna en el cielo.  A partir de ese día volverás a crecer hasta que de nuevo recuperes tu tamaño completo y vuelvas a brillar en todo tu esplendor."  

Y desde entonces la luna comenzó a menguar y a crecer periódicamente.  Uno de los puntos oscuros visibles en su superficie, un cráter, es la cicatriz que dejó el colmillo de Ganesha.



Según la mitología egipcia.

Originalmente el año sólo tenía 360 días, y la diosa Nut era estéril durante todos ellos debido a una maldición que le había lanzado el dios solar Ra, que regía durante todo el año.

Su marido el dios Thoth, que deseaba engendrar hijos, acudio a Khonsu, dios lunar, cuyo brillo era entonces casi como el del Sol, y lo desafió a un juego de mesa en el que Khonsu apostaba su propia luz.

Ambos jugaron y la suerte siempre estaba de parte de Thoth, hasta que Khonsu fue derrotado.  La apuesta consistía en 1/72 partes de la luminosidad diaria de la Luna, y desde entonces Khonsu no ha tenido suficiente fuerza para brillar a lo largo de todo el mes, por eso mengua y se recupera.

Con esa luz Thoth creó cinco nuevos días (360/72) conocidos como epagómenos, en el calendario que hasta entonces constaba de doce meses de treinta días cada uno y los añadió justo al final del año, de manera que no pertenecían ni al año viejo ni al nuevo.

Así Nut pudo tener a sus cinco hijos al mismo tiempo que se satisfacía la maldición de Ra.



Según la mitología maya.

Hace mucho tiempo, en una tierra muy lejana, vivía una hermosa mujer llamada Ixchel, cuya belleza encandilaba a muchos hombres a lo largo y ancho de los territorios, incluido al joven héroe Itzamná.  El encantador Itzamná comenzó a cortejar a la hermosa y codiciada Ixchel y entre ambos surgió un gran amor cuyo destino quedó escrito en los cielos.

Un día soleado en el paraíso, un joven extranjero llego al pueblo y quedó inmediatamente obnubilado ante la pasmosa belleza de Ixchel y proclamó su amor por la joven mujer.

Sin saber del amor que existía entre Ixchel e Itzamná, una hermana de Ixchel llamada Ixtab organizó un duelo entre los dos jóvenes que lucharían a muerte por el amor de la joven doncella. 

El día del gran combate, Itzamná fue señalado por el destino para convertirse en el vencedor, pero la providencia no tuvo en cuenta una audaz treta por parte del oponente de Itzamná quien, en un descuido de Itzamná, lo hirió mortalmente.  

Al ver muerto a su amado, Ixchel corrió hasta él, encomendó su alma a su hermana Ixtab y se suicidó.  Al haberle confiado su alma su herman, Ixtab se convirtó en la diosa de los suicidios.  Ixtab maldijo al oponente por sus sucias artimañas y su nombre fue olvidado para siempre.

Los dos jóvenes amantes viajaron juntos al cielo para celebrar su amor durante el resto de los tiempos.  Itzamná renacería como el dios sol y su eterna amante, Ixchel, se convertiría en la diosa de la luna.  Para celebrar el amor por su amado, Itzamná le entregó a Ixchel el brillo de la noche como un regalo en la forma de estrellas, damas que mueren jovenes y viajan hasta los cielos para brillar durante toda la eternidad.



Según la mitología nórdica.

En la mitología nórdica Sol es el dios del Sol y Mani de la Luna.  Sol es una mujer y Luna es un hombre y son hermanos entre ellos.  Su padre es Mundilfari.

Cuando aparecieron por primera vez mientras el cosmos era creado, no sabían cuáles eran sus poderes ni qué papel desempeñarían en el nuevo mundo.  Entonces los dioses se reunieron y crearon las diferentes partes del día y del año y las fases de la luna de manera que Sol y Mani finalmente conocieron su encaje en el nuevo orden.

Atravesaron el cielo conduciendo carros arrastrados por caballos.  Los conducen con prisa porque detrás los persiguen dos lobos llamados Skoll (Burla) y Hati (Odio), que los alcanzarían en el final de los tiempos, cuando el cosmos descendiese de vuelta al caos.

Según algunas leyendas, un personaje llamado Svalinn conduce el carro del sol y sostiene un escudo entre ella y la tierra a sus pies.  Si no hiciera esto, tanto el sol como el mar se consumirían en llamas.



Según la mitología zulú.

Las leyendas zulúes afirman que la Luna es hueca y es hogar de una raza de seres reptilianos inteligentes conocidos como los hitauri.  Hace cientos de generaciones la Luna fue llevada a su actual emplazamiento por dos hermanos, Wowane y Mpanku, que eran los líderes de los hitauri.

Se los conoció como los hermanos del agua y el cuerpo de ambos estaba cubierto de escamas como la piel de un pez.  Wowane y Mpanku habían robado la Luna, que en realidad era un huevo del Gran Dragón de Fuego, y vaciaron su yema hasta que quedó hueca.  Entonces hicieron rodar la Luna por el cielo hasta las proximidades de la Tierra, lo que provocó unos acontecimientos cataclísmicos que terminaron con la edad de oro de la Tierra.

Antes de que llegara la Luna, la Tierra era muy distinta a como es hoy.  No había estaciones y el planeta estaba permanentemente cubierto de brumas de vapor de agua.  La gente no podía ver el brillo del sol con la claridad conque se ve hoy. sino que sólo podía hacerlo a través de una niebla acuosa.  Era un lugar hermoso, frondoso y verde con gigantescos bosques bajo una suave llovizna constante.

Cuando la Luna se ubicó en su lugar todo el agua del cielo cayó al suelo de golpe provocando una gran inundación, un cataclismo que se ha documentado en otras muchas culturas y que en la nuestra conocemos como el Gran Diluvio.

La llegada de la Luna y de los reptilianos hitauri cambió todo en la Tierra.  Modificó su rotación y ángulo y trajo un poderoso sistema de mareas mucho más fuerte del que había antes.  Las mujeres no menstruaban hasta que la Luna llegó.

Otras tribus africanas creen que la Luna es un artefacto tecnológico que fue construido muy lejos para vigilar a las personas y como un vehículo en el que seres extraterrestres surcan el Universo.



Según la mitología china.

Hace mucho tiempo diez soles dominaban juntos el cielo y arrasaban la tierra con sus rayos, causando grandes penurias a la gente.  El arquero Yi derribó con sus flechas precisas a nueve de ellos, dejando sólo uno.  Como recompensa, se le concedió el elixir de la inmortalidad.

Pero Yi no se lo bebió inmediatamente, sino que se lo entregó a su amada esposa Chang'e para que lo guardase.  No quería obtener la inmortalidad sin ella.

Sin embargo, mientras Yi salía a cazar, su aprendiz Fengmeng forzó la puerta de su casa y trató de obligarle a Chang'e a que le entregase el elixir.  Ella se negó y, para evitar que Fengmeng lo robara, se lo bebió.

Cheng'e entonces voló hacia los cielos, donde escogió la Luna como residencia, puesto que amaba a su marido y esperaba vivir cerca de él. 

Yi descubrió lo que había sucedido y se sintió triste, así que reunió las frutas y pasteles que le gustaban a Chang'e y se los entregó como ofrenda.  En la actual China, durante el festival de otoño siguen cocinándose los llamados "pasteles de luna", reminiscentes de esta leyenda.



Según la mitología vasca.

Cuenta la leyenda que al principio de los tiempos, cuando los seres humanos empezaban a caminar por la tierra, no existían ni el sol ni la luna y se encontraban inmersos en una gran oscuridad y acechados por terribles criaturas como dragones, brujas, caballos voladores, genios...

En su desesperación, acudieron en busca de ayuda a Amalur, la madre tierra.

Ante su insistencia, Amalur accedió y les dijo:  "Os ofreceré mi ayuda y crearé un ser luminoso al que llamaréis Ilargi (Luna)."

Así, Amalur creó la Luna, que con su brillo pálido iluminó la noche.

Al principio los humanos no se atrevieron a salir, pero al ver que los genios malignos huían de la luz de Ilargi, salieron a celebrarlo.  Sin embargo, el susto de los genios no duraría para siempre y, poco a poco, se acostumbraron a la luz y no tardaron en volver a salir de sus simas y acosar a hombres y mujeres.

De nuevo, los hombres acudieron a Amalur y le pidieron algo más poderoso.

"Amalur, te estamos muy agradecidos porque nos has regalado a la madre luna, pero necesitamos algo más poderoso puesto que los genios no dejan de perseguirnos."

"De acuerdo", respondió Amalur, "crearé un ser todavía más poderoso al que llamaréis Eguzki (Sol)."

Y Amalur creó el sol.  De esa forma, el sol iluminaria el día y la luna la noche.

Era tan grande, luminoso y caliente que incluso los humanos tuvieron que acostumbrarse poco a poco.  Gracias a su calor y luz crecieron plantas y aún más importante, los genios y las brujas no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día y desde entonces sólo se atrevieron a salir de noche.

Pero los humanos acudieron una vez más a Amalur para pedirle protección durante la noche, puesto que de noche seguían saliendo los genios para acosarles.  Y fue entonces cuando Amalur creó una flor tan hermosa que, al verla , los seres de la noche creerían que era el propio Eguzki y huirían aterrados

Esa flor es Eguzkilore (girasol).  Y hasta hoy, este el símbolo de protección que defiende los hogares de los malos espíritus, los brujos, los genios de la enfermedad, las tempestades, los rayos y demás enemigos del ser humano.

sábado, 5 de enero de 2019

De la Epifanía del Señor a las epifanías del yoga.



La visita de los Reyes Magos de Oriente al niño Jesús recién nacido en Belén se cuenta sin duda entre uno de los misterios más interesantes que rodean la natividad de Cristo.

Tan sólo uno de los Evangelistas hace mención a este suceso, San Mateo, y lo hace de la siguiente manera:

1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron de Oriente a Jerusalén unos magos.   
9 [...] la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  
11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron, y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Mateo 2:1-12 

Confluyen aquí varios elementos "bizarros" a los que se han buscado respuesta durante siglos.  En primer lugar, cuando en aquella época se hablaba de "magos", lo habitual es que se estuviera haciendo referencia a hombres de ciencia.  Lo más plausible es que se tratara de astrónomos extranjeros que fueron atraídos hasta la zona de Judea por algún augurio en forma de acontecimiento astronómico entre los que se han barajado un cometa, el ocultamiento de Júpiter detrás de la luna, el alineamiento de varias estrellas con la cercana Alfa Centauri e incluso la explosión de una nova.

En el año 6 a.C. astrónomos chinos documentaron una posible nova que brilló durante semanas en el cielo.  No hay consenso respecto a la fecha exacta del nacimiento de Jesús, así que esta nova bien pudo haber sido el suceso astronómico que guió a los Reyes Magos.  Como dato curioso: Herodes murió entre el año 3 y 4 a.C., así que Jesús no nació en el año 1 de nuestra era, sino antes.  Esta diferencia es debida a las imprecisiones cometidas en el calendario durante los siglos posteriores. 

Durante su encuentro con Herodes (entre los versículos 2 y 8 omitidos arriba), los tres Magos reciben el encargo de regresar a Jerusalén e informarle acerca del paradero del niño para, según dice, poder adorarlo él también.  En realidad, lo que Herodes quiere es darle muerte.  En cambio, tras hallar al niño una visión en sueños (versículo 12) les advierte a los Magos de que regresen a su tierra sin informar al avieso Herodes, lo que provocará la posterior matanza de los Santos Inocentes en toda la zona de Belén.  Este suceso deja patente, por un lado, que la festividad del 28 de diciembre de los Santos Inocentes en realidad debería de ser posterior a la Epifanía del 6 de enero, y por el otro que los tres Magos, al fin y al cabo, sí que ostentaban ciertos atributos "mágicos".  

Curiosamente, ni siquiera está claro que fueran tres las personas que visitaron a Jesús; una cantidad que se ha inferido en base al número de regalos que portaban, aunque en otras tradiciones cristianas se estableció que fueran cuatro, siete u doce, tantos como los futuros Apóstoles o las antiguas tribus de Israel.

Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar no se les atribuyeron hasta el siglo quinto.  Con el tiempo también, la tradición cristiana les impuso la categoría de reyes, ausente en la fuente evangélica pero para nada descabellada a tenor de los regalos que llevaban.  Si no reyes, indudablemente debían de ser personas pudientes.

Para muchos, lo más fascinante de toda esta historia se encuentra en su marcado simbolismo: el oro, incienso y mirra que los Reyes Magos entregaron a Jesús son representativos de su realeza, su naturaleza divina y su crudo destino, su Pasión.

Los Reyes Magos habían viajado hasta Judea en el convencimiento de que se había producido un gran acontecimiento histórico: la natividad del Rey de los Judíos, y el oro era un presente a la altura del nuevo monarca.  Por otra parte, el incienso que se suele emplear en el culto religioso está asociado a la naturaleza divina de Jesús, y finalmente la mirra, compuesto usado en el proceso de embalsamado de los muertos, es representativo de su futuro sufrimiento y muerte.  En el caso de que los regalos tuvieran realmente esta intención, entonces sí que se puede afirmar con claridad que los tres Reyes eran magos, o mágicamente visionarios al menos.


La procedencia de los Reyes Magos ha sido también objeto de numerosas teorías.  Se los ha ubicado en Babilonia, Persia, Asia e incluso el reino de los Tartessos en la antigua Andalucía.  En la actualidad se relaciona a cada Rey con un continente y un periodo de la vida del ser humano: Melchor es un anciano procedente de Europa, Gaspar un hombre de mediana edad originario de Asia y Baltasar un joven de África.  Y todo el episodio de su viaje y adoración al recién nacido se interpreta como una suerte de presentación formal de Cristo ante el mundo, con los tres Reyes erigidos en representantes de los continentes y por ende de todos los buscadores de Dios en todos los lugares, de todas las edades y en todas las épocas.

Y por todo esto es que a la festividad de los Reyes Magos se la conoce como la Epifanía, que significa revelación de Dios encarnado en Jesús ante el mundo.

La palabra epifanía no suele emplearse fuera del contexto religioso y a menudo se aplica a acontecimientos sobrenaturales en los que la divinidad se hace presente de forma sorpresiva a través de profetas, oráculos, brujos, sacerdotes o chamanes, pero si nos ceñimos a la definición estricta de la RAE, tenemos que es una "manifestación, aparición o revelación" y por lo tanto refiere a un concepto más amplio no constreñido al ámbito religioso, una realización súbita e impactante.

Por ejemplo, cuando al término de un baile de disfraces los participantes retiran sus máscaras y revelan su verdadera identidad, en ese momento puede decirse que se ha producido una epifanía que podríamos tildar de identitaria.

Sir Isaac Newton junto con algunos de sus descubrimientos y... un manzano en el fondo.

Así mismo, Arquímedes de Siracusa o Isaac Newton tuvieron sendas revelaciones o "epifanías" científicas; aquel exclamó "eureka" al ocurrírsele el principio físico que explica la flotabilidad de los volúmenes con un peso inferior al peso del volumen del fluido desalojado mientras se encontraba dentro de una bañera; éste pergeñó su famosa ley de la gravitación universal cuando una manzana se desprendió del árbol bajo el que descansaba y le cayó encima.  

Es perfectamente posible que hubiesen alcanzado las mismas conclusiones mediante la lógica, la reflexión y el estudio, pero en ambos casos se alude a una epifanía, a una suerte de realización inmediata que cayó sobre ellos y los iluminó, los elevó, en este caso desde el punto de vista del conocimiento científico.

También, el descubrimiento de Cristóbal Colón de América se puede calificar perfectamente como epifanía, en este caso histórica o geográfica, en el sentido de que una civilización inédita a un océano de distancia por primera vez se manifestó ante otra.

A lo largo de la vida de cualquiera de nosotros se pueden producir también epifanías.  Algunos, sí, experimentan epifanías religiosas en las que Dios se les manifiesta.  Salvo que haya mediado alguna sustancia o proceso de estimulación psicotrópica que lo explique, tales personas serán señaladas bien como iluminadas o bien como trastornadas.  La conversión de Pablo de Tarso, un implacable perseguidor de cristianos que sufrió una epifanía y se convirtió al cristianismo de inmediato al escuchar una voz celestial, es un buen ejemplo.

San Pablo, derribado de su montura al recibir la revelación epifánica.

Pero tampoco es necesario que medie un acontecimiento trascendental ni de envergadura objetiva.  Contemplar el mar por primera vez, descubrir una historia, libro, película o persona fascinante, visitar un lugar que quita el aliento, escuchar una pieza musical cautivadora o conocer al amor de tu vida pueden implicar grandes epifanías personales, subjetivas.

En cierta ocasión dijo el escritor portugués Fernando Pessoa:

En verdad que desearía no haber leído nunca Los papeles póstumos del club Picwick para volver a tener la oportunidad de leerlo por primera vez.

Para él, aquella novela de Charles Dickens había sido una gran epifanía.  Para otros, en cambio, no pasaría de un libro aburrido que acumulaba polvo en un estante.

También el yoga ha supuesto una epifanía para muchas personas, un hito revelador que los dejó boquiabiertos y cambió sus vidas para siempre.  Hace unos meses detallé en este blog mi propia andadura en el mundo del yoga y relaté mis comienzos: una de las grandes epifanías de mi vida.

Y finalmente tenemos las epifanías que han habido a lo largo de la historia del yoga: acontecimientos reveladores y manifestaciones de grandes maestros.  Con la excusa de la Epifanía del Señor, a continuación enunciaré, a modo de conclusión y sin extenderme demasiado, lo que a mi modesto entender han sido las grandes epifanías en la historia del yoga: 

Parlamento Mundial de Religiones de Chicago en 1893: epifanía de Swami Vivekananda.

  1. Siglo V a.C., aunque los hechos narrados supuestamente se remontan al 3.102 a.C.: Bhagavad Gita, discurso filosófico en forma de diálogo cantado entre Lord Krishna y Arjuna que supone la epifanía de Krishna ante la humanidad, representada en Arjuna.  A partir de ese momento Krishna se erige en una de las mayores referencias espirituales al nivel de Buda, Mahoma y Jesucristo.

  2. En torno al siglo III a.C.: Yoga sutras de Patanjali.  Texto fundacional del yoga, que deja de ser un conjunto deslavazado de técnicas para convertirse en un método sistemático con el que resolver el gran dilema del sufrimiento humano.  Casi olvidado durante siglos, su redescubrimiento y divulgación durante los últimos 120 años lo ha encumbrado al rango de epifanía.

  3. 1893: Epifanía de Swami Vivekananda.  Su participación en el Parlamento Mundial de Religiones de Chicago en 1893 supuso una epifanía del yoga de la India y de la filosofía hindú ante el resto del mundo, para el que se abrió una puerta a una fuente de sabiduría riquísima y antiquísima que había pasado desapercibida durante milenios.  Fue un personaje clave en la difusión de los Yoga Sutras.

  4. 1920: Paramahansa Yogananda viaja a Estados Unidos para participar, como delegado de la India, en el Congreso de Liberales de la Religión celebrado en Boston.  Nacido en 1893, precisamente el año en que Vivekanda viajó a Chicago, sus conferencias y su famosa Autobiografía de un Yogui constituyeron una verdadera epifanía para millares de personas a las que hizo abrazar la meditación y las técnicas del Kriya Yoga.  Residió de forma permanente en Estados Unidos, donde enseñó de forma ininterrumpida durante décadas.  Vivekananda fue el pionero, pero Yogananda resultó crucial en la epifanía del yoga fuera de la India.

  5. Alrededor de 1910: encuentro entre T. Krishnamacharya y Ramamohan Brahmachari.  Sin duda el periodo de siete años de estudio con su maestro Brahmachari supuso una gran epifanía para T. Krishnamacharya, quien rescataría para el mundo un conocimiento que de otro modo se habría perdido.  La posterior vida y enseñanza de Krishnamacharya fue la epifanía del hatha yoga, que gracias a él se revitalizó, dejando de ser una práctica marginal constreñida a reducidos círculos para convertirse en un fenómeno global que los gentiles podían integrar en su vida cotidiana.

  6. 1952: Epifanía de BKS Iyengar, que se da a conocer ante el mundo de manos de su aventajado discípulo Yehudi Menuhin, el famoso violinista.  Con el permiso de Indra Devi, Iyengar fue el primer discípulo de Krishnamacharya cuyas enseñanzas llegaron a Occidente.  Estudiante de Krishnamacharya durante un corto periodo de tiempo, fue un gran autodidacta e investigador que divulgó un estilo de yoga muy técnico y preciso.  Millones de personas practican hoy Iyengar yoga y sus enseñanzas, y por ende las de Krishnamacharya, impregnan escuelas de yoga por doquier.

  7. 1957: Epifanía de Swami Vishnudevananda.  Con las palabras de su gurú Sivananda: "Ve al Oeste.  El mundo está a la espera" Vishnudevananda inició un periodo de 35 años de difusión de este estilo de hatha yoga al que denominó Sivananda en honor a su maestro y que tiene profundas raíces en las enseñanzas del raja yoga de Vivekananda pero con un énfasis especial a la salud.  Vishnudevananda y Krishnamacharya son los dos troncos del que bifurcan prácticamente todas las ramas de los estilos de hatha yoga que se practican hoy día.

  8. 1973: Epifanía de Pattabhi Jois, que se da a conocer al mundo de manos de tres estudiantes occidentales: Norman Allen, Nancy Gilgoff y David Williams.  A través de Pattabhi Jois se divulga el yoga de Krishnamacharya durante sus años de enseñanza en Mysore y se continúa un linaje de hatha yoguis que se remonta a Brahmachari y más allá.

Por deformación profesional he incluido los hitos del linaje de Ashtanga Yoga   He obviado algunos grandes referentes espirituales modernos que quizás deberían haber estado como Ramana Maharsi y Sri Aurobindo en parte por no sobrecargar la lista y en parte porque tengo la impresión de que, aunque sin duda importantes, no han sido tan influyentes como las personas listadas.  

lunes, 24 de diciembre de 2018

Los nacimientos de Cristo y Krishna.



La Navidad conmemora la natividad o el nacimiento de Jesucristo y se erige en una de las principales fiestas de la Cristiandad.  Sin embargo, su arraigo cultural trasciende lo religioso y la convierte en una fecha señalada en la que las ciudades se engalanan, las casas se adornan y las familias se reúnen en torno a una mesa.  Son una excusa para la celebración, los reencuentros, las felicitaciones y el intercambio de regalos.

La fiesta de la Navidad coincide con el solsticio de invierno y no por casualidad.  Al principio de la era cristiana no había consenso respecto a la fecha exacta del nacimiento de Jesús; en los Evangelios no hay referencias claras y de ellos no se puede deducir ni mucho menos que nació el 25 de diciembre, sino más bien en algún momento entre marzo y noviembre durante la estancia de los rebaños al aire libre en las tierras de Palestina:

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
Lucas 2:8.

Sin embargo, varios motivos condujeron a la elección del 25 de diciembre: en primer lugar, el simbolismo del solsticio de invierno, que de acuerdo con el calendario romano tenía lugar el 25 de diciembre.  De ese modo, se hacía coincidir el nacimiento de Jesucristo con el emblemático momento del año en que el día es más corto y a partir del cual la luz va en aumento.

En segundo lugar, entre los judíos existe la creencia de que los grandes profetas nacen y mueren el mismo día del calendario y viven años completos, sin fracciones.  Por lo tanto, y como es sabido que la Pasión de Jesús tuvo lugar durante la Pascua judía cerca del equinoccio de primavera, se estableció que la concepción de Jesús coincidiera con el equinoccio de primavera, que de acuerdo con el calendario romano sucede el 25 de marzo.  Lo cual, contando nueve meses a partir de la concepción, arroja como fecha de nacimiento el 25 de diciembre.

Por último, la fiesta de la Navidad vino a reemplazar el festival del Sol Invictus en el Imperio Romano tardío, de gran implantación entre la población.  La cristianización de fiestas romanas y paganas permitió al Emperador Constantino llevar a cabo una afable transición del Imperio hacia el cristianismo.  Con la instauración de la Natividad Jesucristo se erigía en el nuevo sol invicto.

Todos conocemos los detalles del nacimiento de Jesús: la anunciación de María, su fecundación sobrenatural, la amenaza de Herodes, el asesinato de los santos inocentes, la huida a Egipto, el nacimiento en Belén, la adoración de los pastores, la visita de los Reyes Magos...  Desde pequeños los hemos leído en Biblia y relatos, visto en películas y cantado en villancicos.  Se identifique uno como cristiano o no, el nacimiento y los demás episodios de la vida de Jesús constituyen una de nuestras principales referencias culturales.

Quizás pueda parecer que todo esto no tiene mucho sentido en un blog de temática yóguica.   Sin embargo, la natividad de Jesús da pie a hablar de un personaje crucial dentro del yoga y del hinduismo que tuvo también un nacimiento plagado de incidentes: Lord Krishna.


A menudo se han querido encontrar paralelismos entre Jesucristo y Krishna, dos personajes que vivieron en lugares y épocas muy distintas y que hoy se alzan como dos de los más grandes arquetipos espirituales de la Humanidad.

A primera vista parece que Jesús y Krishna no pueden ser más distintos: uno es el hijo de un carpintero y un ama de casa mientras que el otro está emparentado con monarcas y príncipes. Jesús tuvo una vida humilde y alejada de toda violencia, sus seguidores se contaban entre los más pobres y no se relacionó con los poderosos salvo cuando estos lo confrontaban; por su parte Krishna se implicó en asuntos políticos, mató con sus propias manos, desempeñó un papel crucial en una guerra y su discípulo más famoso fue Arjuna, príncipe guerrero del clan de los Pandavas.

Las semejanzas entre ambos, empero, son notables.  Krishna, al igual que Jesús, fue dios hecho hombre.  Llegó al mundo en una época de decadencia para salvar al ser humano y transmitió grandes enseñanzas, con el amor como tema central.  Paramahansa Yogananda, un maestro de yoga del siglo veinte, escribió varios libros, entre ellos El Yoga de Jesús, en los cuales establecía comparaciones entre el mensaje de Jesús en los Evangelios y el de Krishna en el Bhagavad Gita.  Dudo mucho que la teología católica conceda el menor crédito a las interpretaciones de Yogananda, pero su análisis cuando menos invita a la reflexión.

- Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?
- Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente - le respondió Jesús.

Mateo 22:36-37

Entrégame tu mente y tu corazón, dedícame todas tus ofrendas y adórame; si haces esto, te prometo que vendrás a Mí y te harás uno conmigo, pues en verdad te amo.

Bhagavad Gita 18:65

Una de las numerosas publicaciones que comparan las enseñanzas de Krishna y de Cristo.

La propia similitud entre los nombres de Cristo y Krishna da pie a toda clase de especulaciones.  Y más todavía cuando se sabe que los hindues a menudo se dirigen a Krishna como Krista, que significa “el completamente atractivo”, e incluso en el idioma bengalí Krishna se pronuncia Kristo.  

Etimológicamente el griego Kristos, del que deriva el inglés Christ y el castellano Cristo, quiere decir “el ungido”, “el señalado”.  Es el término griego que traduce el hebreo Masiah o Mesías, que a su vez significa “el que ha sido ungido”.  Por otro lado, la palabra krst ha sido a menudo encontrada en sarcófagos egipcios como una bendición o unción de los dioses Horus y Osiris sobre el difunto.  De hecho, el egipcio krst denota el proceso de preparación de la momia, que implica embalsamar, purificar y cubrir de aceite, lo que sugiere que quizás el griego Kristos haya sido tomado prestado del egipcio.

Por su parte, Krishna en sánscrito significa “oscuro”, “negro” o “azul oscuro” y no tiene otra connotación más allá del color. Por ejemplo, luna menguante se traduce Krishna Paksha, en referencia a que se está oscureciendo.  En toda la iconografía religiosa Krishna es representado con piel oscura o azul al igual que el dios Vishnu de quien es avatar.

El sánscrito es la raíz común de todos los idiomas indoeuropeos incluido el griego, pero en este caso no parece que exista una relación etimológica dado que Krishna y Kristos tienen significados distintos.  A pesar de ello, las similitudes entre Krishna y Cristo seguirán dando que hablar.

Para redimir a los justos y acabar con los malvados y para restablecer el orden, yo me encarno de era en era.
Bhagavad Gita 4:8. 

La prisión de Mathura en la que nació Krishna evoca el nacimiento de Jesús en el portal de Belén.  

Uno de los paralelismos más sorprendentes entre Jesús y Krishna se centra en las circunstancias que rodearon sus nacimientos.  En nuestro entorno cultural la totalidad de la vida de Krishna, pero más aún su infancia y nacimiento, nos resultan completamente ajenas.  Por ello, a más de uno le dejará boquiabierto el relato del nacimiento de Krishna tal y como es descrito en los textos.  

Téngase en cuenta que la escritura del Mahabharata, una de las principales fuentes de la vida y enseñanzas de Krishna, se remonta al siglo tercero antes de nuestra era y que en teoría refiere acontecimientos que tuvieron lugar hace más de cinco mil años.  No existe, por consiguiente, la posibilidad de que el nacimiento de Krishna se “inspirase” en el de Jesús.  Por otro lado, en el nacimiento de Jesús confluyen sucesos históricos tales como el reinado de Herodes o su orden de dar muerte a los recién nacidos que están contrastados y que no pueden haber sido objeto de la imaginación apoyada en el relato de Krishna.

A continuación haré una transcripción breve del nacimiento de Krishna tal y como es narrado en la mitología hinduísta y dejaré en manos del lector la interpretación de los paralelismos.  Yo me limitaré a señalarlos en los pies de foto de las imágenes que acompañan al texto:


El noble Vasudeva se casó con Rohini, hija del rey Rohan, y más tarde contrajo segundas nupcias con la prima del Rey Kamsa, Devaki.  El día del matrimonio, una voz celestial anunció que el octavo hijo de Vasudeva y Devaki causaría la muerte del Rey Kamsa.

El Rey Kamsa alza su espada contra Devaki en la procesión nupcial.  Kamsa desempeña en el nacimiento de Krishna el mismo papel que Herodes en el nacimiento de Jesús: un rey que ve peligrar su reinado ante la natividad de un hombre especial y que por ello resuelve matar a recién nacidos o "santos inocentes".

Al escuchar esto Kamsa se puso furioso y decidió matar a su hermana antes de que pudiera dar a luz a ningún hijo.  Sin embargo, las súplicas de los recién casados lo apaciguaron y Kamsa se conformó con matar a cada uno de los hijos que Vasudeva y Devaki engendraran.

La pareja quedó recluida en el interior de una mazmorra.  Intentaron no tener hijos pero, inevitablemente, Devaki quedó embarazada cada año.  Kamsa, implacable, acabó con la vida de los seis primeros bebés.  Cuando Devaki quedó embarazada por séptima vez, Vishnu transferió milagrosamente el embrión desde el vientre de Devaki hasta el de Rohini, la primera mujer de Vasudeva, que vivía en Gokul a diez kilómetros de distancia.  Rohini se encargaría de cuidar al bebé, a quien llamó Balrama.

La aparición de Vishnu en la celda de Devaki y Vasudeva recuerda poderosamente la anunciación del arcángel Gabriel a María y José.  Incluso la concepción se dice que fue virginal.

Nanda y su mujer Yashoda, que también vivían en Gokul, no tenían hijos aún y rogaban por engendrar uno.  Entretanto, Lord Vishnu apareció en la celda de Devaki y Vasudeva y les contó lo que le había pasado a su séptimo hijo, al tiempo que les anunció que su octavo hijo ya estaba en camino y que se trataría de él mismo.

Según la leyenda, Krisna no nació a partir de la conexión sexual entre Devakí y Vásudeva, sino que fue transferido  por Krishna desde el corazón de Vásudeva al útero de Devakí en una suerte de concepción virginal.  Al mismo tiempo, Lord Vishnu dispuso que Yashoda en Gokul quedase embarazada de manera que las dos mujeres dieran a luz a la vez.  Cuando Kamsa supo que su hermana estaba a punto de dar a luz a otro bebé, se aprestó a matar al niño en cuanto naciera.

Finalmente nació el avatar de Lord Vishnu y la tierra y los cielos quedaron colmados de alegría y prosperidad.  Los bosques se llenaron de frutas y flores, los ríos manaron abundantes y los pájaros trinaron con todas sus fuerzas.  Los dioses arrojaron flores sobre el niño y los gandharvas tocaron instrumentos divinos.

Krishna nació en un lugar poco común: una prisión.  De forma similar, Jesús nació en un lugar insólito: el portal de Belén.  Los dos eran Dios hecho hombre.

Cuando Lord Krishna nació, ante Devaki y Vasudeva apareció la divina presencia de Lord Vishnu.  Con la cara gris, ojos de loto, con corona, vestido con una túnica de joyas y cuatro brazos sujetando en cada uno una concha, un mazo, una flor de loto y un disco, les dijo a sus padres que no se trataba de un bebé ordinario, sino de su avatar.  Vasudeva y Devaki se postraron ante el Señor y Él les aseguró seguridad y bienestar.  Les pidió a los dos padres que lo llevaran a la madre Yashoda y lo intercambiaran con su hija también recién nacida para que ésta fuese entregada al Rey Kamsa.  La imagen del Todopoderoso lentamente se fusionó con el cuerpo del recién nacido.

Devaki le suplicó a Vasudeva que llevara al niño adonde sus amigos Nanda y Yashoda en Gokul para mantenerlo alegado de la ira de su hermano.  Vasudeva accedió y llevó al niño divino en sus brazos.  En ese preciso instante los guardias de la prisión cayeron dormidos; las cadenas que los sujetaban se abrieron y todas las puertas se abrieron.  Vasudeva puso a su hijo en una cesta, la colocó sobre su cabeza y partió hacia Gokul.  La serpiente Adisesa, asiento de Lord Vishnu, extendió su corona sobre la cesta para protegerlos.

La huida de Vasudeva a Gokul evoca tanto la huida a Egipto de María y José como el milagroso cruce del Mar Rojo por parte de Moisés. 

En su camino se topó con el tumultuoso Río Yamuna y se estremeció al contemplar su fuerza.  Sin embargo, Vasudeva rezó a Lord Vishnu y entró en el agua.  El nivel del agua subía y subía hasta alcanzar su nariz.  Lord Krishna notó su angustia y extendió su diminuto pie desde la cesta.  En cuanto su pie tocó el agua, el nivel del río descendió.

Vasudeva cruzó finalmente el Río Yamuna y alcanzó la casa de Nanda.  Vio a la niña que acababa de parir Yashoda.  Cogió a la niña y colocó a Lord Krishna al lado de Yashoda.  Al regresar a Mathura y entrar en su mazmorra, enseguida los grilletes regresaron a su sitio, las puertas se cerraron y todo quedó tal y como estaba antes de su partida.

La diosa Durga anuncia a Kamsa que su Némesis ya ha nacido.

La ceremonia del nacimiento de Krishna con sus padres adoptivos en Gokul, tierra de pastores, es evocadora de la adoración que los pastores brindaron al niño Jesús en Belén.  La infancia y juventud de Krishna transcurrió entre vacas y pastoras, y de hecho uno de sus nombres es Govinda, el protector de vacas.

De pronto, el bebé empezó a llorar y la noticia del nuevo nacimiento llegó rápidamente hasta el Rey Kamsa.  Aunque se tratara de una niña, decidió matarla igualmente.  Pero, antes de que pudiera hacerlo, la niña se transformó en la diosa Durga y le anunció que su destructor ya había nacido y se encontraba a salvo en Gokul.

Lord Krishna creció con todas las comodidades y amor en Gokul, tierra de pastores, y con el tiempo acabaría regresando a Mathura y matando con sus propias manos al Rey Kamsa pese a los futiles intentos de éste por evitar el destino.