miércoles, 19 de junio de 2019

Yogasanagalu: El Ashtanga Yoga de Krishnamacharya.


El 24 de febrero de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, el semanario norteamericano Life publicó un insólito reportaje fotográfico titulado “Hablando de fotografías... esto es yoga auténtico” (Speaking of pictures... this is real yoga).  El fotógrafo Wallace Kirkland había estado recorriendo la India durante seis meses documentando con su cámara el "extraño museo de logros humanos y excentricidad que es India" y sus pies le habían llevado nada más ni nada menos que hasta la escuela que dirigía Krishnamacharya en el Palacio Jaganmohan de Mysore donde había tenido ocasión de fotografiar a varios de sus estudiantes realizando asanas que, aunque a nosotros nos puedan resultar familiares, los lectores de Life de aquel entonces sin duda habrían estado de acuerdo en tildar de excéntricas.

Estados Unidos desempeñó un papel protagonista en la Segunda Guerra Mundial, pero a comienzos del año 1941 todavía permanecía neutral (el ataque japonés contra Pearl Harbour tendría lugar en diciembre) y los vientos de guerra al otro lado del Atlántico soplaban lo suficientemente lejanos como para que los medios de difusión pudiesen ocuparse de asuntos triviales tal que el tratado en este reportaje, cosa que los entusiastas de Ashtanga Yoga actuales agradecemos enormemente por su gran valor documental.  Si te interesa, puedes consultar la publicación original en el siguiente enlace (página 10 y siguientes).  El texto que encabeza el artículo es el siguiente:

Primera página del artículo fotográfico sobre los estudiantes de Krishnamacharya publicado en la revista Life en febrero de 1941.

"Estas fotografías suponen un catálogo de veinte de las incontables posturas retorcidas mediante las cuales el alma de un yogui indio busca escapar de la prisión inmortal de su cuerpo humano.  Muestran el yoga no como el espectáculo callejero de medio pelo de un fákir barbudo, sino tal y como se practica en su forma más pura por parte de jóvenes y gráciles devotos de una religión honorable. [...]

El término yoga, mediante conexiones con las lenguas arias, da origen al término "yugo" y significa precisamente eso.  El yoga busca literalmente unir el alma del individuo con el alma del universo que todo lo impregna.  Este estado de gracia se consigue sólo después de la muerte por parte de quien durante su vida ha extinguido con gran celo el deseo carnal por vivir.  Puede saborearse antes de la muerte mediante el trance extático que un yogui experimentado alcanza a lo largo de una vida de disciplina física y mental.  Al contrario de otros cultos hindúes, el yoga no sólo postula la mera subyugación ascética del cuerpo al anhelo del alma.  Su catálogo de contorsiones se entiende mejor como ejercicios que pretenden que el cuerpo esté sano, sereno y libre de enfermedades y desórdenes que puedan distraer al alma con preocupaciones carnales. 

Los yoguis que se muestran aquí fueron fotografiados en la escuela de Mysore, que recibió el apoyo de Sri Kanthirava Narasimharaja Wadiyar Bahadur, Maharajá de Mysore y el Príncipe hindú más grande de la India.  Se demuestran posturas avanzadas a las que pocos yoguis hoy dedican tiempo suficiente como para llegar a dominarlas.  Son ejecutadas de una manera tranquila, sosegada y mantenidas durante largos periodos de tiempo.  Cada postura ha sido pensada para otorgar un beneficio concreto, pero el resultado general es un físico tan bien tonificado como el de cualquier atleta norteamericano.  También conceden un extraordinario control sobre tanto la musculatura voluntaria como la involuntaria.  Un ejemplo típico es el control del diafragma, mediante el cual un yogui puede reducir el ritmo de la respiración desde alrededor de 1.100 respiraciones por hora hasta 76 y, con disciplina mental, lograr un trance de unión dichosa con el alma del universo." 


Colección de fotografías con espectaculares posturas que Krishnamacharya enseñaba y que hoy forman parte de las series de Ashtanga Yoga.  Si sabes inglés, merece la pena ampliar la imagen y leer los pies de foto.

A pesar de que el artículo no cite expresamente a Krishnamacharya y sí a su patrocinador el Maharajá Jayachamarajendra Wadiyar (sobrino y sucesor de Krishnaraja Wadiyar IV, promotor original de Krishnamacharya fallecido en 1940), sin duda supone una de las más tempranas referencias que ha habido en Occidente, sino la más temprana, al yoga de Krishnamacharya.  El momento histórico no era el más idóneo y, a pesar de lo espectacular de las imágenes, se entiende que el reportaje no suscitara el interés del público más allá de una lectura ligera de domingo: los acontecimientos bélicos aún acapararían toda la atención durante varios años y se puede afirmar que el mundo no estaba maduro para el yoga.

En este reportaje fotográfico de la revista Life hay, sí, un buen puñado de muestras gráficas de lo que se puede interpretar como el “Ashtanga Yoga” de Krishnamacharya.  De hecho, todos los asanas fotografiados se pueden localizar dentro de alguna de las series de Ashtanga Yoga actuales.  Sin embargo, en este post no se pretendía simplemente sacar a la luz esta curiosa publicación, sino otra todavía más desconocida, de hecho a día de hoy inédita, y mucho más relevante, que casualmente también fue publicada en el mismo año 1941 y cuyo autor fue el propio Tirumalai Krishnamacharya: el Yogasanagalu o La Gema de las Asanas de Yoga, un texto que me ha tenido absorto durante las últimas semanas, sino meses, y que me ha parecido crucial para demostrar y entender la conexión, a veces puesta en duda, entre Pattabhi Jois y su gurú Tirumalai Krishnamacharya.



El joven Krishnamacharya.  Las fotografías de asanas que ilustran el artículo a partir de aquí fueron publicadas en el Yogasanagalu en su edición 1972 cuando Krishnamacharya contaba con... ¡84 años!  Personalmente, me parecen más espectaculares que las de la revista Life; a esa edad ni siquiera creo estar vivo.

Del Yoga Makaranda al Yogavali: la obra escrita de Krishnamacharya.

Sobre Krishnamacharya se ha hablado y escrito mucho.  Este blog es una buena muestra de ello.  La Krishnamacharya Yoga Mandiram, una asociación creada en 1976 por su hijo TKV Desikachar, se ha encargado de preservar para la posteridad el gran legado de Krishnamacharya y durante décadas ha realizado una gran labor de rescate, memoria, conservación, traducción y divulgación.

Cuando viajamos a Mysore siempre nos dejamos caer por las principales librerías y, en cuanto vemos una publicación que desprenda el más leve aroma a Krishnamacharya, no dudamos en comprarla  A menudo, no obstante, son libros tales como Health, Healing and Beyond o The Yoga of the Yogi, en los que se habla acerca de Krishnamacharya y están repletos de interesantes recuerdos y testimonios pero, dato importante, no han sido escritos por Krishnamacharya y por lo tanto no son fuentes de primera mano.

A tenor de lo que hay disponible a día de hoy tres décadas después de su muerte, cualquiera podría llegar a la conclusión de que la obra de Krishnamacharya, quien recordemos vivió durante más de cien años y fue un reputado intelectual, fue escasa.  Pese a que tampoco se pueda decir que fuera un autor prolífico, sí que escribió bastante más de lo que cabe inferir a partir de lo que uno puede encontrar hoy asomándose por las librerías de Occidente.  Algunas fuentes afirman que Krishnamacharya escribió varias decenas de textos, aunque también reconocen que la mayoría se trata de obras menores.  Nosotros tenemos, por ejemplo, un pequeño poemario titulado Yoganjalisaram que no cuenta con mucho más de treinta poemas de unos pocos versos cada uno.  Es un librito de poca monta en el que el comentario de cada poema escrito por Desikachar “pesa” tres o cuatro veces más que el poema en sí y que, para variar, resulta sumamente difícil de localizar hasta el punto de que la última vez que estuvimos en Mysore quise regalarlo y no pude encontrarlo.  Por lo visto Krishnamacharya escribió un segundo libro de poemas titulado Dhyanamalika que no he visto nunca y parece que además fue autor de un significativo número de escritos menores que se podrían calificar de poco más que panfletos, entre ellos varios comentarios a textos clásicos y un inédito librito titulado Yoganjali.  

Purvattanasana.

El problema principal con la obra de Krishnamacharya es la ausencia de traducciones.  Sus obras fueron publicadas originalmente en idioma kannada o tamil y, por motivos que desconozco, durante décadas nadie se molestó en traducirlas a otros idiomas, de manera que un amplio porcentaje todavía hoy permanece en la sombra para la mayor parte del mundo no indio.  Entre las obras mayores escritas por Krishnamacharya se cuentan cuatro libros que versan en torno a la práctica de yoga, a saber:  
  • Yoga Makaranda - El Néctar del Yoga (1934). 
  • Yogasanagalu - La Gema de los Asanas de Yoga (1941).
  • Yoga Rahasya - El Secreto del Yoga (Publicado en 1998, probablemente escrito en 1937).
  • Yogavali - La Esquina del Yoga (1988).  Un solo capítulo; Krishnamacharya fallecería en 1989 sin terminarlo.
Entre estos últimos cuatro a día de hoy tan sólo el Yoga Makaranda cuenta con una gran difusión.  Fue traducido al inglés por Desikachar y publicado en el 2011, una fecha terriblemente tardía casi ocho décadas después de su edición original en kannada.  Por su parte, el incompleto Yogavali y el Yogasanagalu parecen no haber sido traducidos nunca mientras que del Yoga Rahasya tan sólo he encontrado una edición en francés que en lo que a mí respecta es lo mismo que si estuviera en ruso.  

Janu sirsasana A.

El Yoga Makaranda, por tanto, se ha erigido durante la última década en el referente por antonomasia de la obra escrita del conocido como padre del yoga moderno.  Además, fue publicado durante la época dorada de Krishnamacharya a los cuarenta y cinco años de su madurez física: los años de Mysore, en los que disfrutó del apoyo del Maharajá y estuvo al cargo de la mítica escuela de la que tanto se habla hoy y a la que, como hemos visto, la revista Life dedicaría un espectacular reportaje siete años más tarde.  El joven Pattabhi Jois también acababa de llegar a Mysore donde se había reencontrado con su viejo gurú y a cuyo lado reanudaría los estudios de yoga.  La lógica dicta que el Yoga Makaranda debería de recoger precisamente todo aquello que Pattabhi Jois estaba destinado a aprender.
 
Sin embargo, a los arqueólogos de Ashtanga Yoga interesados en rastrear el origen del método divulgado por Pattabhi Jois, el Yoga Makaranda les deja -nos deja- un sabor agridulce, porque si bien sí se reconocen en él numerosos elementos de la práctica actual de Ashtanga Yoga como cuarenta y dos asanas y sus secuencias de pasos o vinyasas, en cambio no permite establecer la relación directa que cabría esperar entre el yoga de Krishnamacharya y el Ashtanga Yoga que popularizaría Pattabhi Jois, con unas series de asanas definidas (primera, intermedia y avanzadas) y un método aplicable a todas las personas en un orden concreto pero que cada una aprendería paso a paso de acuerdo con sus circunstancias, sino que más bien parece proporcionar un catálogo de posturas de las que el profesor deberá extraer secuencias acordes con las necesidades del estudiante por el estilo del Viniyoga o el Vinyasa Krama que Desikachar y Ramaswami divulgarían varias décadas más tarde.  De hecho, a lo largo del texto Krishnamacharya referencia en numerosas ocasiones los conceptos de Vinyasa (paso) y Krama (secuencia), pero no emplea nunca el término Ashtanga Yoga para definir ninguna práctica de asanas, lo que refuerza esta impresión.

Más todavía, al comienzo del libro Krishnamacharya cita un total de veintisiete textos yóguicos que le han servido en el proceso de redacción y, sorprendentemente, entre ellos no figura el misterioso Yoga Korunta al que Pattabhi Jois siempre aludía como fuente principal del método.  ¿Mintió Pattabhi Jois o hay algo que se ha estado pasando por alto desde, digamos, los últimos setenta y ocho años?

Página 5 del Yogasanagalu con la información editorial en inglés de esta edición 1981.

Yogasanagalu: el eslabón perdido.

En 1941, el mismo año que el reportaje de Wallace Kirkland vio la luz en la revista Life, fue publicado un libro de Krishnamacharya llamado Yogasanagalu - La Gema de los Asanas de Yoga.  En la fecha de publicación del Yoga Makaranda la escuela de Krishnamacharya en el Jaganmohan Palace de Mysore apenas llevaba un año abierta, pero para 1941 ya llevaba ocho años en pleno rodaje y por las expertas manos de Krishnamacharya habían pasado varios centenares de alumnos, algunos de los cuales se habían convertido en los experimentados practicantes de las fotografías al comienzo de este post y entre los cuales se encontraba el mismo Pattabhi Jois.  El Yogasanagalu, en consecuencia, fue escrito tras la consolidación de Krishnamacharya como profesor de una escuela de yoga abierta a amplios grupos de estudiantes.  A nada que hiciera referencia a la enseñanza de Krishnamacharya en aquellos momentos, el Yogasanagalu debía de hacer honor a su nombre y encerrar más de una piedra preciosa digna de ser contemplada.

El Yogasanagalu tuvo cuatro ediciones, las últimas dos publicadas en 1972 y 1981 y revisadas por el propio Krishnamacharya.  A pesar de ello, nunca se tradujo al inglés desde el kannada original ni se publicó fuera de la India.  A todos los efectos, para los no indios era un libro perdido.

Anthony Grim Hall, profesor de yoga y reconocido blogger, desempeñó un papel protagonista en toda esta historia cuando hace cosa de siete años subió a su blog un ejemplar escaneado de la última edición del Yogasanagalu que había llegado a sus manos a través de uno de sus lectores.  Estaba en kannada y por tanto, resultaba indescifrable, pero la casualidad quiso que entre las seguidoras de Anthony se contara una generosa mujer de Mysore llamada Satya Murthy que se ofreció a traducir el texto.  Al cabo de varios meses de estrecha colaboración entre los dos concluiría el “Proyecto de Traducción" (Translation Project) del Yogasanagalu, dejando sus secretos al descubierto más de siete décadas después de su publicación.

Desde su primera página el Yogasanagalu me ha dejado boquiabierto; se trata de un documento de valor incalculable que responde preguntas, disipa dudas y tiende un claro puente entre las enseñanzas de Krishnamacharya y Pattabhi Jois a un nivel mucho mayor de lo que ocurre en el Yogamakaranda.  Al mismo tiempo el Yogasanagalu evidencia grandes diferencias y contradicciones respecto al metodo tradicional que conocemos hoy, lo cual unido a los cambios que se discutieron en la anterior entrada sugiere una evolución a lo largo de las décadas que no se limitó a Pattabhi Jois y que en algunos aspectos fue radical.  En pocas palabras: el Yogasanagalu constituye una pieza maestra del puzzle, imprescindible para comprender la transición del método de Ashtanga Yoga desde Krishnamacharya hasta Pattabhi Jois.

Página 9 del Yogasanagalu con el detalle de la bibliografía.

Tan pronto como en la página 9, el Yogasanagalu me hizo caer de culo.  En el artículo acerca del Yoga Korunta en Wikipedia aparece esta frase: "De acuerdo con el libro Yoga Body: Los orígenes de la Práctica de Posturas Moderna de Mark Singleton, este legado de Krishnamacharya es una de las bases para las "luchas de poder" entre las escuelas rivales de yoga moderno; comenta que es sorprendente que Jois u otros discípulos no hicieran copias del valioso documento (el Yoga Korunta) y que Krishnamacharya ni siquiera se molestara en citarlo en su Yoga Makaranda de 1934", cosa que es cierta y de la que ya he hablado anteriormente; en la bibliografía del Yoga Makaranda Krishnamacharya cita veintisiete libros y el Yoga Korunta no aparece entre ellos, lo cual resulta un tanto vergonzoso desde el punto de vista de la tradición de Ashtanga Yoga habida cuenta de que Krishnamacharya y el misterioso Yoga Korunta constituyen dos de sus pilares fundamentales.  Pues bien, ¿qué bibliografía cita Krishnamacharya en el Yogasanagalu de 1941?  Veamos qué dice la susodicha página 9:

No intenté un detallado repaso de todos los antiguos textos de yoga puesto que haría que este libro fuera muy largo y quizás aburriría a los lectores.  Por favor, disculpadme.  Este escrito se basa principalmente en los siguientes textos:
  • Patanajayogasutra.
  • Hathayogapradipika.
  • Rajayogaratnakara.
  • Yogakuranti.
  • Upanishads relacionados con yoga.
  • Aprendizaje obtenido de mi Gurú y mi propia experiencia.
En negrita queda marcada la irrefutable referencia bibliográfica al Yoga Korunta por parte de Krishnamacharya.  ¡Por favor, que Mark Singleton lea esto y alguien corrija la entrada de Wikipedia!

Ardha matsyendrasana.

En las páginas inmediatamente siguientes (entre la 2 y la 8 de la traducción al inglés) Krishnamacharya deja un verdadero rastro de perlas sin el menor desperdicio:

"El Maharaja de nuestro estado de Karnataka, su alteza Sri Krishna Rajendra, un defensor entusiasta del yoga que ha practicado este Patanjala ashtanga yoga durante muchos años bajo su gurú y ahora con el deseo de que sus súbditos también se beneficien de esta práctica ha iniciado 1) La Patha Shala de Sánscrito del Maharaja 2) La Yoga Shala del Palacio Jaganmohana 3) La Patha Shala de Sánscrito de Bangalore 4) La universidad de Mysore 5) La Yoga Shala de Chitradurga y para contribuir a la práctica de yoga ha ordenado la publicación y propagación de los libros Yogamakaranda, Yogasanagalu y Yoganjali en kannada (...)

El autor de todos estos libros es también el profesor de yoga de su Alteza. (...)

Su Alteza Sri Krishnarajendra Wadeyar, quien ha practicado este sistema durante muchos años, se dio cuenta de que la felicidad de los ciudadanos estaba menguando debido a la falta de práctica de yoga y promovió la propagación del yoga en muchos países.  Estableció una escuela de yoga en el Palacio Jaganmohan el 11 de agosto de 1933 para que el público tuviera a su disposición una práctica regular de yoga. (...) 

Desde el tiempo en que empezó esta shala de yoga hasta el presente, aproximadamente mil personas se han beneficiado enormemente.


Marichyasana A.

Esta shadana de yoga ha sido dividida en tres series: la serie del poder o fuerza, la serie de tratamiento y la serie espiritual.

La serie de poder se clasifica en mente y cuerpo.
La serie de tratamiento se divide en kosha (envoltura) y nadi (latido).
La serie espiritual no tiene divisiones.

La primera serie requiere de muchas yogasanas y algo de pranayama.
La segunda serie necesita algunas asanas sencillas y tres pranayamas.
La tercera serie requiere pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi.
Más tarde se muestra una tabla que incluye estos. "

Mereciendo la pena destacar los siguientes puntos:

  1. Define lo que él enseña (y el Maharaja ha practicado) como ashtanga yoga, el mismo nombre que después emplearía Pattabhi Jois y con el que se ha dado a conocer el mundo.  Es ampliamente conocida la confusión entre el Ashtanga Yoga divulgado por Pattabhi Jois y el ashtanga yoga de Patanjali y siempre pensé que la elección de ashtanga yoga como nombre para el método había sido cosa de Pattabhi Jois, quien colgó el cartel “Ashtanga Yoga Nilayam" en la puerta de su casa de Lakshmipuram.  Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en el Yogamakaranda, en este Yogasanagalu el propio Krishnamacharya lo llama ashtanga yoga.
  2. Proporciona la fecha exacta (11 de agosto de 1933) en que se abrió la escuela de yoga en el Palacio Jaganmohan bajo el patrocinio del Maharajá, a quien había estado enseñando yoga desde 1926.  Se conoce, además que desde 1931 había estado enseñando en la Universidad de Sánscrito.  En el momento de publicación del Yogasanagalu (1941, ocho años tras la apertura) la nada despreciable cifra de mil personas había aprendido yoga con Krishnamacharya, lo cual arroja una idea de la envergadura de su escuela.  Las fechas y datos proporcionados me resultan muy interesantes así como la referencia al desconocido libro Yogavali y la escuela de yoga en Chitradurga, localidad natal de Krishnamacharya, de la que no había oído hablar. 
  3. Divide la práctica en tres series, lo cual les resultará familiar a todos los practicantes de Ashtanga Yoga.  Sin embargo, lo que asevera a continuación respecto a las divisiones de cada serie y de lo que consta cada una resulta confuso y se aleja de lo que hoy entendemos por serie primera, segunda y tercera.  No obstante, la tabla a la que hace referencia y que veremos más adelante resultará sumamente reveladora.

Krounchasana.

De igual manera que en el Yoga Makaranda, Krishnamacharya dedica una gran parte del texto a explicar la ejecución de varios asanas y sus vinyasas o pasos correspondientes, pero con una gran diferencia: proporciona numerosos detalles acerca de la metodología de enseñanza, de la respiración, del enfoque que ha tenido que adoptar al enseñar a un grupo amplio de estudiantes con diferentes circunstancias, capacidades y experiencia, y muchos otros pequeños detalles de la práctica que tienen continuidad hoy.  Algunas de las frases resultan tan interesantes desde el punto de vista de los practicantes actuales de Ashtanga Yoga que bien merecen ser comentadas:

Tan pronto como en la página 8 (siempre haré referencia a la edición traducida) se establecen los principios de la práctica que va a explicar en posteriores hojas: "En las posiciones de yoga en las que los ojos, cabeza y frente se elevan, la inhalación debe hacerse lentamente a través de las fosas nasales hasta llenar los pulmones.  Entonces el pecho es empujado hacia delante y se infla, contrayendo fuertemente el abdomen, enfocando los ojos en la punta de la nariz y alargando los músculos de la espalda tanto como sea posible. (...)  En las posiciones de yoga en que los ojos, cabeza, frente, pecho y cabeza se bajan, debemos exhalar lentamente.  Apretando fuertemente el abdomen, hay que cerrar los ojos."  Lo cual concuerda con los tres pilares fundamentales de la práctica tradicional de Ashtanga Yoga también conocidos como tristana: vinyasa (cada paso, cada movimiento ascendente sobre una inhalación y cada movimiento descendente sobre una exhalación), bandha (contracciones musculares relacionadas con cada vinyasa) y dristhi (mirada a la punta de la nariz; ya lo de cerrar los ojos sí que supone una discordancia que, aviso, no será la única).

Más adelante se adentra con mayor detalle en la relación entre asana y respiración de la manera que se conoce hoy en el método tradicional.  Así, en la página 75 Krishnamacharya afirma que "al hacer la respiración suave y larga y concentrando o enfocando la mente en la respiración, se obtiene la perfección en la postura" y en la 102 "Normalmente durante la práctica de yogasanas, la inhalación y la exhalación se llevan a cabo a través de la traquea profunda, sutilmente y con sonido.  Esto es una práctica común con todo el mundo.  A este tipo de respiración se le llama anuloma ujjayi".  De manera interesante, hoy día Sharath Jois insiste en que no llamemos ujjayi a la respiración que hacemos durante la práctica, sino "free breathing with sound" o "respiración libre con sonido."  Adicionalmente, en la página 108 Krishnamacharya afirma que "Cuando se comienza a enseñar a estudiantes o pacientes que acuden para ser tratados, los instructores de yoga en primer lugar han de demostrar la inhalación y exhalación profunda y sutil de acuerdo con el sistema ujjayi.  (...) Después ofrecerán oraciones primero a Patanjali y después a Ananta Nagaraja y a continuación comenzarán", lo cual refuerza la importancia de la respiración y es precursor a la costumbre de Pattabhi Jois de empezar la práctica con el mantra de Ashtanga Yoga en el que se rinden honores a Patanjali, encarnación de Adisesa o Ananta.

Utpluthih.

En la página 10 aparece una frase que Pattabhi Jois repetía con frecuencia y que según él era una cita del Yoga Korunta: "Las yogasanas deben practicarse sólo con vinyasas y nunca sin él." bajo la siguiente advertencia: "Practicar yogasanas sin vinyasa adelgazará y consumirá el cuerpo".  Y también en esa página 10 establece el principio de vinyasa completo o full vinyasa que se mantiene hasta hoy de manera vestigial cuando en las posturas de suelo se enuncia "sapta" o "siete" como primer vinyasa: "Los vinyasas de 1 a 7 son iguales en todos los asanas". 

La organización de una clase de la manera que hoy se conoce como estilo Mysore es indicada por Krishnamacharya en varias páginas: "Cuando se enseña yoga en grupo, es aconsejable separar a la gente en diferentes tipos: obesos, delgados, de corta estatura (...)  No todos pueden realizar todos los tipos de práctica. (...) Los asanas que son posibles para una persona delgada pueden resultar imposibles para una obesa.  Sin embargo, no necesitamos aumentar el número de instructores. Los practicantes de yoga pueden ser divididos aproximadamente en base a sus tipos corporales y el mismo instructor puede enseñarles.  También se puede agrupar a los practicantes en dolencias comunes y enseñarles. (..)" (página 10-11).   "(...) los asanas deben practicarse cuando resulte apropiado a medida que la gente vaya consiguiendo la capacidad suficiente" (página 77).  "Es una idea equivocada alejada de la realidad pensar que todos necesitan practicar todos los yogasanas (...)  Al igual que la medicina, los yogasanas también se recetan de acuerdo al tipo de cuerpo y la condición de cada uno" (página 97). Pese a que estas frases puedan ser objeto de interpretación y no todo el mundo esté de acuerdo en que a a partir de ellas se pueda inferir que Krishnamacharya enseñara de la manera que hoy se conoce como “estilo Mysore”, pido al lector que sea paciente y le emplazo a que continúe leyendo hasta el siguiente apartado subtitulado en negrita.

Y de nuevo en la página 13 Krishnamacharya escribe unas palabras que, dichas a su manera, Pattabhi Jois popularizaría mucho después: "Las personas perezosas no podrán lograr ningún progreso (...)  Las personas con coraje superan los obstáculos. (...)  La yoga sadhana es para gente de todas las edades."  Junto con: "La casta, el credo, el género, la edad, etcétera, no han de ser un obstáculo.  Todo el mundo necesita bienestar" (página 97) y "Tanto los jóvenes, ancianos, muy débiles debido a una enfermedad, si hacen la práctica de yoga de la manera correcta y sin pereza, obtendrán los beneficios deseados" (página 98).

Para concluir este apartado me referiré a uno de los aspectos más polémicos del método de Ashtanga Yoga: esa ley no escrita según la cual los ejercicios de pranayama no han de ser practicados hasta que el estudiante haya comenzado o esté a punto de comenzar la tercera serie, lo cual debido al nivel de exigencia y la dificultad que entrañan las dos primeras series implica que la mayoría de practicantes de Ashtanga Yoga no llegarán nunca a ser aptos para la práctica de pranayama.  Este argumento se sustenta en el sutra 2.49 de Patanjali que afirma que "Una vez se ha dominado asana, entonces se realiza pranayama que consiste en interrumpir el movimiento de inhalación y exhalación" y también es apoyado por Krishnamacharya con la siguiente frase del Yogasanagalu: "Aquellos que no son expertos en yogasana no serán capaces de dominar pranayama" (página 85)   Me imagino que esto es objeto de debate porque Krishnamacharya tampoco establece una clara línea divisoria aunque, eso sí, el término "experto" o "proficient" en inglés define también a su tercera serie de asanas tal y como se analizará en los siguientes párrafos.


Primera página de tablas de asanas en el Yogasanagalu.  Original en kannada edición 1981.

Las tres series de asanas de Ashtanga Yoga según Krishnamacharya. 

El plato fuerte del Yogasanagalu, como su propio título indica (La Gema de las Asanas de Yoga), se concentra en la explicación de asanas.  El libro, sí, incluye la descripción pormenorizada, vinyasa a vinyasa, de varias posturas.  28 asanas en concreto, divididas en dos grupos entre las páginas 22 y 74 (21 asanas) y entre las páginas 109 y 121 (siete asanas).  La mayoría de las descripciones les resultarán muy familiares a los practicantes de Ashtanga Yoga porque concuerdan ampliamente con la práctica tradicional que se hace hoy con la importante salvedad de que, en numerosas ocasiones, Krishnamacharya indica que se deben de realizar kumbhakas o retenciones del aire tras exhalar o tras inhalar.  De las enseñanzas que Pattabhi Jois recibió de Krishnamacharya sin duda ésta se perdió en el tiempo, porque a día de hoy y no me consta que fuese distinto en décadas pasadas, durante la práctica de asanas de Ashtanga Yoga no se lleva a cabo ninguna retención.

Pero detalles aparte, sin duda lo más sorprendente del libro respecto a la cuestión de los asanas son las tablas recogidas entre las páginas 16 y 21 en las que aparece un resumen de cerca de 121 asanas totalmente inédito en la bibliografía de Krishnamacharya en el que se especifica el nombre de cada postura, su número de vinyasas, la posición del asana, estado o vinyasa en que se ejecuta cada postura manteniéndola durante varias respiraciones, el tipo de respiración (con retención tras exhalar o inhalar, sin retención, etcétera) que hay que llevar a cabo en cada una, los beneficios físiológicos que aportan y, lo que más me ha llamado la atención, la clasificación o agrupación de cada asana dentro de una de tres series que el mismo Krishnamacharya denomina “primary group” (grupo primario), “middle group” (grupo medio) y “proficient or advanced” (experto o avanzado).

Grupo primario de asanas según Krishnamacharya en el Yogasanagalu.  Incluye lo que hoy se conocen como posturas fundamentales (desde padangushtasana hasta parsvottanasa)

Krishnamacharya en el Yogamakaranda describía 72 asanas, en este Yogasanagalu describe 28, muchas de las cuales ya fueron cubiertas en el Makaranda.  Las posturas descritas tanto en el Yogamakaranda como en el Yogasanagalu no parecen haber sido expuestas en un orden concreto, sino que tan pronto se indican los vinyasas de un asana que hoy se reconocería dentro de la primera serie como a continuación se explica una postura perteneciente a la segunda, la tercera o la cuarta.  En las tablas del Yogasanagalu, en cambio, nos encontramos con 121 posturas, muchas de las cuales no son descritas en ningún lado a menos que la edición que han traducido Anthony y Satya esté incompleta, y en este caso, aunque con algunos matices, sí se encuentran agrupadas con coherencia.

Cualquier persona familiarizada con las series de Ashtanga Yoga reconocerá con facilidad que el “primary group” se corresponde con la actual primera serie, “middle group” con la actual intermedia y “proficient” con las actuales tercera, cuarta y hasta quinta series avanzadas, aunque tal vez esta última no resulte tan evidente porque la mayoría no las conocemos con la suficiente profundidad.  Hay excepciones notables, por supuesto, pero en general el número de vinyasas y el estado de cada asana se asemeja enormemente a lo que hoy se practica.  Así, por ejemplo, padangushtasana y padahastasana cuentan con 3 vinyasas, trikonasa y parsvakonasana con 5, ardha baddha padma paschimattanasa y janu sirsasana con 22, bujha pidasana con 15... todo lo cual concuerda con los vinyasas que se practican hoy y que cualquiera puede escuchar en una clase de Ashtanga Yoga tradicional con la cuenta en sánscrito (omitiendo, claro está, los primeros seis y los dos últimos vinyasas en las posturas de suelo en las que sólo se practica el half vinyasa o medio vinyasa).  También me resulta interesante comprobar cómo la secuencia de los guerreros con utkatasana y virabhadrasana A y B, aunque no sea descrita en el texto, sí se la puede reconocer tal y como es hoy en las tablas del Yogasanagalu con sus 13 y 16 vinyasas respectivos y el estado de los guerreros correctamente indicados en los vinyasas 7, 8, 9 y 10.

Grupo medio de asanas según Krishnamacharya en el Yogasanagalu.

La cuestión del ordenamiento de las posturas es ya harina de otro costal.  Tras comprobarlo personalmente estoy en condiciones de afirmar que en las tablas de asanas del Yogasanagalu aparecen absolutamente todas las posturas de las series primera e intermedia que se practican hoy e incluso que la inmensa mayoría (en el caso de la serie primera el 100% y en el de la segunda el 70%) se encuentran dentro de su serie correcta de acuerdo con el estándar actual.  Sin embargo, el ordenamiento en sí tiene mucho de “extraño”; por ejemplo, la primera postura de la primera serie es efectivamente padangushtasana y la primera de la intermedia pashasana, pero el orden tal y como lo conocemos está muy alterado de tal modo que, por ejemplo, trikonasana se ejecuta después de prasarita padottanasana o utkatasana y virabhadrasana antes de uttitha hasta padangusthasana, tras tiriangmukha ekapada aparecen los marichyasanas y después ardha baddha padma paschimattasana, las posturas de la secuencia final aparecen "dispersas" entre el grupo primero y medio mientras que un buen puñado de posturas de la serie intermedia aparecen en el grupo experto o avanzado... 

En realidad hay demasiadas diferencias como para enumerarlas todas.  Las personas interesadas pueden consultar las tablas e identificarlas por sí mismas.  Yo lo he hecho, y para aclararme en todo este embrollo he confeccionado unas tablas que compartiré a continuación (ver más abajo, tablas con colores). 

Grupo experto o avanzado de asanas según Krishnamacharya en el Yogasanagalu.

Esencialmente he comparado las series de asanas del Yogasanagalu con las actuales series de asanas de Ashtanga Yoga.  El orden de exposición es el mismo que aparece en el Yogasanagalu.  En las dos primeras columnas he añadido la información correspondiente a las series de Ashanga Yoga que se practican hoy: la primera columna indica a qué serie corresponde la postura (F: Secuencia Fundamental; P: Primera Serie; E: Secuencia Final; I: Serie Intermedia; A: Tercera Serie o Serie Avanzada A; B: Cuarta Serie o Serie Avanzada B) y la segunda columna el orden que la postura ocupa dentro de su serie.  Con el fin de facilitar el reconocimiento de las series de Ashtanga Yoga de hoy dentro de las tablas del Yogasanagalu he utilizado colores e incluido una leyenda dentro de la propia imagen. 

Por otro lado, en las columnas tercera y cuarta he situado las posturas tal y como aparecen listadas en el Yogasanagalu de Krishnamacharya: la tercera columna indica el número del asana dentro de su serie o grupo (una mera secuencia 1, 2, 3,...) y la cuarta columna su nombre tal y como aparece escrito en el Yogasanagalu.  Como suele decirse, una imagen vale más que mil palabras:

Comparación entre los tres grupos de asanas del Yogasanagalu y las cuatro primeras series de asanas del método tradicional de Ashtanga Yoga actual. 

Tras lo cual, merece la pena comentar lo siguiente:

  1. Algunos asanas del comienzo del grupo primario no tienen correspondencia con las series actuales de Ashtanga Yoga: uttanasana, chaturangadandasana, urdhwamukhaswanasana y adhomukhaswanasana.  Bueno, en realidad son posturas que forman parte de los vinyasas completos que se realizan en todas las posturas de suelo y de los propios saludos al sol.  Hay que decir que Krishnamacharya no hace ninguna referencia a los saludos al sol en todo el Yogasanagalu.  ¿Serían un invento que añadiría Pattabhi Jois tiempo después integrando en la práctica a modo de calentamiento estas cortas secuencias de posturas básicas?  Algunos así lo afirman y, por lo que se puede deducir a partir de estas tablas de asanas, tampoco podemos desmentirlos.  
  2. Los asanas de la secuencia final, tal y como he dicho anteriormente, se encuentran distribuidas en la última parte del grupo primario e intermedio, como si en sí constituyeran parte de la secuencia de posturas y no su culminación común.   
  3. Parte de la actual serie intermedia se diluye dentro del grupo de posturas avanzadas.  Me congratula encontrar karandavasa entre ellas, un asana harto difícil de la actual serie intermedia que muchos nos hemos preguntado cómo narices se le pudo haber ocurrido meterla allí a Guruji.
  4. El grupo de posturas avanzadas parece hallarse mucho menos elaborado que los dos primeros grupos en los que los paralelismos y semejanzas con las dos primeras series de hoy resultan evidentes.  En el grupo experto Krishnamacharya no ha proporcionado tantos detalles como en los dos primeros, lo cual deja entrever que quizás no le concediera demasiada importancia a las posturas avanzadas.  Esto es algo lógico dado que, ¿cuántos de sus estudiantes practicarían las secuencias avanzadas?  Al igual que sucede hoy en cualquier escuela, incluido el KPJAYI que dirige Sharath, lo normal sería que entre el millar de alumnos que había estudiado con Krishnamacharya entre 1933 y 1941, la mayoría hubiera sido capaz de practicar únicamente los dos primeros grupos de asanas, lo que sugiere que quizás el grupo avanzado no estuviera tan pulido como el resto.  Esto concuerda con la enseñanza de Pattabhi Jois, el cual siempre diría que lo importante eran las dos primeras series porque en ellas se llevaba a cabo el principal proceso de sanación y transformación; las series avanzadas eran para poco más que exhibiciones.  También cabe recordar que las series avanzadas son las que en mayor medida modificó Pattabhi Jois, quien al principio (hasta los años 70) únicamente enseñaba dos series avanzadas (A y B) muy largas y que posteriormente las dividiría en cuatro (A, B, C y D).  
  5. He identificado varios asanas de las actuales series tercera y cuarta que no aparecen recogidas en el grupo avanzado del Yogasanagalu y las he dejado anotadas.  Igualmente, hay algunas pocas posturas avanzadas que han quedado "descolgadas" sin localizarse dentro de ninguna serie actual.  No me he tomado la molestia de averiguar cuáles son las posturas de la quinta y sexta series; seguramente se encuentren dentro de ellas.

Salamba sarvangasana: la reina de los asanas.

Conclusiones.

A partir de todo esto cada cual puede extraer sus propias conclusiones y, claro está, yo expondré las mías.  Pese a todas las diferencias, desde mi punto de vista el Yogasanagalu es una prueba escrita irrefutable de la relación entre el método de Ashtanga Yoga tradicional que divulgó Pattabhi Jois y la enseñanza de Krishnamacharya durante sus años dorados en Mysore.  Si a los lectores del Yoga Makaranda aún les pudiese quedar alguna duda, tras estudiar el Yogasanagalu ya no cabe ninguna: lo que Pattabhi Jois enseñó se encuentra aquí, la metodología estilo Mysore, los asanas, los bandhas, los dristhis, las series primera, intermedia y avanzada...

Es probable que no conozcamos nunca el contenido del Yoga Korunta, presunto texto germinal del yoga de Krishnamacharya y por extensión del Ashtanga Yoga divulgado por Pattabhi Jois, pero de hallarlo, las personas que pretendieran encontrar en él una referencia literal a lo que Krishanamacharya o Pattabhi Jois enseñaron sin duda quedarían decepcionadas.  El yoga no se ha enseñado nunca ni se ha transmitido de generación en generación a partir de libros encorsetados sino a través de una enseñanza viva basada en el aprendizaje y experiencia personal.  Ramamohan Brahmachari no recibió de su gurú, quienquiera que fuera, el contenido de un texto que debía ser seguido a pies juntillas y tampoco se lo transmitió así a Krishnamacharya.  Cuando Krishnamacharya se disponía a enseñar yoga a una persona no se limitaba a aplicar los párrafos de un libro letra por letra, sino que desplegaba todo su arsenal de conocimientos y, en base a las necesidades y circunstancias de su estudiante o paciente, le prescribía un trabajo concreto.

En el momento en que Krishnamacharya se enfrentó a la tesitura de abrir una escuela de yoga a la que acudirían cientos de estudiantes, hubo de adaptar su enfoque.  Ya no resultaba factible enseñar algo completamente distinto a cada uno, sino que, y esto es una suposición mía en base a las tablas del Yogasanagalu, tuvo que agrupar a los estudiantes e irles enseñando de manera sistemática unas secuencias de posturas más o menos fijas a través de las cuales cada uno iría avanzando progresivamente de acuerdo con su capacidad y compromiso.  Fue allí cuando, seguramente, aplicó las series de asanas que, de una manera que desconocemos, recogía el Yoga Korunta, y que sin duda requirieron de un proceso de investigación personal por parte de Krishnamacharya con sus estudiantes como conejillos de indias.

Pattabhi Jois fue uno de aquellos estudiantes.  Estudió con Krishnamacharya cuando era un adolescente entre 1927 y 1929 en Hamman y posteriormente de adulto en Mysore al menos entre 1933 y 1950, fechas de apertura y cierre de la escuela de Krishnamacharya en el Jaganmohan Palace.  Un total de veinte años.  En 1948 Pattabhi Jois abrió una shala en su casa cuando Krishnamacharya aún se encontraba en la ciudad, y emprendió su propio camino de enseñanza e investigación con un fuerte vínculo con las enseñanzas de su gurú, de quien al fin y al cabo lo había aprendido todo.

El Yogasanagalu, escrito en 1941, constituye un extraviado testimonio de todo aquello que al fin hemos tenido ocasión de hojear.  Ojalá que este blog haya servido para hacerlo llegar a más gente y para arrojar algo de luz sobre los orígenes del método tradicional de Ashtanga Yoga.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Un viaje atrás en el tiempo hacia el origen del método tradicional de Ashtanga Yoga.


El “método tradicional” al que hace pocos meses se dedicó una entrada en este blog hace referencia a la manera en que transmitimos Ashtanga Yoga las escuelas que nos consideramos adscritas a la línea de enseñanza de los maestros que desde Mysore divulgaron este método de yoga.  Por lo tanto, es la manera en que enseña hoy Sharath Jois en el KPJAYI y, por extensión, la manera en que enseñó Pattabhi Jois a Sharath, la manera en que enseñó Krishnamacharya a Pattabhi, la manera en que Ramamohan Brahmachari enseñó a Krishnamacharya, y la manera de enseñar descrita en el Yoga Korunta que Brahmachari conocía de memoria.  Ha llegado hasta nuestros días como un sistema de yoga perfectamente definido, reconocible y cerrado que se imparte igual en todas partes desde India a Chile y Suecia a Nueva Zelanda.

En base a esto, al método tradicional se le suele atribuir un carácter inamovible, monolítico, con la idea de que los diversos gurús desde Ramamohan Brahmachari hasta Sharath se han limitado a transmitirlo de forma literal a través de las generaciones sin alterar un ápice las enseñanzas recogidas en el misterioso y antiquísimo Yoga Korunta: un conjunto solemne de leyes escritas a fuego sobre tablas de piedra, inalterables a lo largo del tiempo.  La gran pregunta es: ¿realmente ha permanecido siempre igual?

El Yoga Korunta o, simplemente, unos viejos pergaminos en sánscrito que decoran la portada interior del Yoga Mala. 

El Yoga Korunta es un texto perdido y Ramamohan Brahmachari un enigmático eremita de quien sólo se conoce lo que Krishnamacharya dijo y escribió acerca de él, por lo que hoy no resulta posible estudiar los cimientos originales sobre los que descansa el así llamado método tradicional.  La propia enseñanza de Krishnamacharya tuvo muchas facetas y sus numerosos discípulos enseñaron de maneras muy diversas.  Fuera cual fuera la forma de enseñar que desplegó Krishnamacharya en Mysore, de lo que no cabe duda es que lo que Pattabhi Jois enseñaría al mundo no fue el único yoga de Krishnamacharya.

La mejor prueba disponible a día de hoy es el Yoga Makaranda, un libro de Krishnamacharya publicado en 1934 durante sus años de Mysore y traducido al inglés por su hijo Desikachar en el tardío 2011.  Constituye la principal referencia de la enseñanza de Krishnamacharya en esa época y de manera sorprendente no concuerda con lo que en teoría Pattabhi Jois debía de estar aprendiendo en el momento en que fue publicado el libro.  En él se describen los vinyasas de numerosas posturas que se encuentran en la primera, segunda y tercera series de Ashtanga Yoga, pero no se identifican ni las series de posturas ni el ordenamiento que posteriormente popularizaría Pattabhi Jois; parece más bien un catálogo general del que extraer distintas secuencias personalizadas, lo que lo situaría mucho más próximo al Viniyoga de Desikachar o al Vinyasa Krama de Srivatsa Ramaswami que al Ashtanga Yoga de Pattabhi Jois que conocemos.

Desde el punto de vista de los defensores del método tradicional de Ashtanga Yoga el Yoga Makaranda es un libro sonrojante que en cierto sentido pone en tela de juicio las mismas bases del método tradicional.  Pese a que todas las posturas descritas en el Yoga Makaranda puedan ser identificadas dentro del sistema de Ashtanga Yoga y al hecho de que el número de vinyasas de cada una coincida ampliamente con lo que después enseñaría Pattabhi Jois, Krishnamacharya en cambio no suscribe la agrupación de los asanas en una serie básica, intermedia y avanzada destinadas a ser aprendidas secuencialmente, establece que cada postura debe de ser mantenida no durante cinco o diez respiraciones, sino durante varios minutos, y el Yoga Korunta, supuesto origen de todo el sistema vinyasa, ni siquiera es citado en la bibliografía.

Yoga Makaranda: El Néctar del Yoga, escrito por T. Krishnamacharya.

Así pues, el Yoga Makaranda como evidencia de la conexión de Krishnamacharya con el método tradicional de Ashtanga Yoga resulta cuando menos inconcluyente.  No obstante, a este respecto no he dicho aún mi última palabra y os emplazo a leer la siguiente entrada de este blog en el que se hará una espectacular revelación.

A diferencia de lo dicho acerca del Yoga Korunta, Brahmachari y Krishnamacharya, la enseñanza de Guruji, de Pattabhi Jois, sí ha sido ampliamente documentada y muy especialmente a partir de su primer contacto con los occidentales en 1972.  Existen numerosas referencias en forma de publicaciones, vídeos y testigos que aprendieron con él en diferentes periodos y que han relatado su experiencia.  A priori cabría pensar que Pattabhi Jois enseñó siempre lo mismo, limitándose a transmitir el legado de Krishnamacharya.  Pues bien, la realidad histórica nos permite afirmar que a lo largo de las siete décadas de enseñanza de Guruji. el conocido como método tradicional ha experimentado no pocos cambios.

En realidad, tampoco hace falta ser un dechado de virtudes detectivescas tal que Sherlock Holmes; cualquier practicante de Ashtanga Yoga mínimamente leído o lo suficientemente curioso sabe que a lo largo de las décadas la práctica de Ashtanga Yoga transmitida por Pattabhi Jois ha sufrido alteraciones y que éstas se produjeron sin la intromisión de terceras personas: el mismo Pattabhi Jois se encargó de hacerlas.  Que nadie se lleve las manos a la cabeza; la esencia de lo que hoy día se entiende como método tradicional ha sido fundamentalmente la misma a lo largo de las más de seis décadas de enseñanza de Pattabhi Jois pero, hay que reconocerlo, no de manera literal.  Guruji siempre enseñó en clases estilo Mysore personalizadas en las que hacía avanzar a sus estudiantes de forma progresiva a través de unas series de posturas conocidas como primaria, intermedia y avanzada.  Sin embargo, algunos detalles más o menos notorios como el ordenamiento de las series, las posturas incluidas en ellas o los vinyasas y dristhis en algunos asanas sí que cambiaron a lo largo del tiempo y lo que en otras décadas formaba parte de la práctica habitual hoy resultaría exótico y sería corregido.  Veamos algunos ejemplos.

Póster editado por el Instituto de Ashtanga Yoga de Mysore pero con exactamente las mismas imágenes que el editado por Lino Miele.

En Ashtanga Yoga Bilbao disponemos de un par de publicaciones (un libro y un póster) editadas en el año 2000 por Lino Miele, veterano estudiante italiano de Guruji, en las que Sharath sirve de modelo en los asanas, avaladas por el propio Pattabhi Jois quien cedió su imagen en ambas y escribió un prefacio en el libro, y que presentan numerosas discrepancias respecto a la práctica que conocemos hoy, a saber:
  1. Ausencia de parivritta parsvakonasana parsvakonasana B (no en el póster pero sí en el libro).  Un clásico.  Guruji la introduciría en la serie de forma tardía. 
  2. Tres versiones de paschimattanasana: A, B y C e incluso cuatro (en el póster): A, B, C y D.  Hoy día se hace sólo A y C (o D); si la persona no puede llegar a cogerse la muñeca, entonces A y B (o C).  Yo comencé con Borja practicando las cuatro versiones; tras un viaje a Mysore de una de sus profesoras en el 2007 en que comprobó que Guruji ya sólo enseñaba dos, me quedé con las A y B actuales.
  3. Ausencia de baddha konasana B.  Tras llevar la barbilla al suelo en baddha konasana A, Guruji no guía a los estudiantes a la versión con la frente en los pies.  En su momento incluso llegaría a haber tres variantes: consistiendo la C en permanecer erguido con las plantas de los pies hacia el techo.
  4. Contrapostura de yoga mudra, inclinándose hacia atrás.  Hoy día no se hace.
  5. Sirsasana C.  Tras sirsasana A, Sharath no baja las piernas a noventa grados sino que levanta la cabeza del suelo sobre los brazos y lleva la mirada hacia su ombligo, con la barbilla contra el cuello en jalandarabhanda.  Hoy día esto no se hace, aunque yo personalmente en Mysore le he visto a Sharath durante alguna de sus conferencias demostrarla como parte de las variantes de sirsasana.
  6. Dristhis o puntos a los que llevar la mirada.  Un gran tema digno de una entrada aparte en el blog.  El libro de Lino Miele establece el dristhi brumadhye (entrecejo) en los vinyasas tres, cinco y siete del saludo al sol y en las posturas kurmasanaupavistha konasanasupta konasanalaghu vajrasana yoga nidrasana.  En la actualidad, por indicación expresa de Sharath, en toda la primera y segunda serie, el dristhi brumadhye sólo debe ser hecho en una postura: yoga nidrasana.   
No son diferencias escandalosas, aunque sí resultan significativas a la hora de valorar la afirmación categórica de que Pattabhi Jois preservó y transmitió a pies juntillas el método de Ashtanga Yoga tal y como lo recibió de Krishnamacharya.  Guruji falleció en mayo del 2009.  Si una década antes de su muerte ya se encuentra un buen puñado de diferencias, ¿qué pasará si nos remontamos más atrás?


Existen unos vídeos filmados en 1993 sobre un fondo claro en los que Guruji guía a seis de sus estudiantes más experimentados a lo largo de la primera y segunda series.  El formato y presentación de los vídeos es muy formal, intencionadamente serio, con el claro propósito de exponerlos como la versión “oficial” de las dos primeras series.  Se trata de unos vídeos muy populares con varios millones de visualizaciones que pueden encontrarse fácilmente en Youtube y que constituyen otra prueba irrefutable, en este caso videográfica, de que la práctica, o al menos algunos de sus elementos, hace veinticinco años no eran exactamente iguales a como son ahora.  Suelo emplearlos en mi práctica personal para hacer la primera serie guiada y los tengo muy vistos, aunque cualquiera familiarizado con la práctica de Ashtanga Yoga puede examinarlos y comprobar por sí mismo las diferencias respecto al estándar actual.  A continuación enumeraré las que he identificado, ciñéndome a la primera serie:
  1. De nuevo, ausencia de parsvakonasana B y baddha konasana B.
  2. Ausencia de medio vinyasa tras el paschimattanasana de la secuencia final justo después de los backbendings.  Desde paschimattanasana los estudiantes directamente se tumban, esperan cinco respiraciones en posición supina, y desde ahí suben directamente a salamba sarvangasana.  Hoy día se hace un medio vinyasa tras paschimattanasana y, sin esperar tumbado cinco respiraciones, tras una sola exhalación, se sube a sarvangasana
  3. Cuenta de veinticinco respiraciones en sirsasana A y diez respiraciones en sirsasana B.  Hoy día sólo se cuentan quince en A y diez en B.
  4. Cuenta de veinticinco respiraciones en utpluthih.  Hoy día se cuentan sólo diez aunque, eso sí, mucho más lentas.
  5. Ausencia de mantra final o mangala mantra.  Tras el medio vinyasa de utpluthih los estudiantes saltan a través y se tumban.  Hoy día se hace un vinyasa completo hasta samastitih, se recita el mantra final y de nuevo se hace un vinyasa cumpleto hasta sukhasana (posición supina de descanso).
Tampoco se puede decir que se trate de modificaciones revolucionarias que pongan la práctica patas arriba pero, de nuevo insisto, son una prueba al alcance de todo el mundo de que el método tradicional no es un monolito incólume que jamás se ha tocado ni movido un milímetro.

Primera página del syllabus que conocieron los primeros occidentales que fueron a Mysore.  El resto de páginas puedes consultarlas aquí.

¿Qué sucede si nos remontamos más atrás en el tiempo?  Hace menos de dos meses recibimos en Bilbao la visita de David Williams, quien estudió con Guruji intensivamente entre 1973 y 1979.  Tras 1979 David no regresó jamás a Mysore, y desde entonces ha enseñado la práctica de Ashtanga Yoga tal y como él la conoció.  En verdad se puede decir que David Williams es una cápsula del tiempo viviente que permite abrir una ventana hacia la práctica de Ashtanga Yoga de hace cuarenta años.  En Bilbao tenemos frescas las clases guiadas de David en las que proporcionó todo lujo de detalles, y algunas de las diferencias más notorias entre lo que David aprendió de Guruji y lo que hoy se enseña son éstas:
  1. Las posturas de pie de la primera serie, es decir, utthita hasta padangusthasanaardha baddha padmottanasanautkatasana virabhadrasana se aprendían sólo cuando la persona ya había completado la primera serie.  Al principio, desde parsvottanasana se pasaba directamente al suelo.
  2. Ausencia de numerosos vinyasas.  Las tres variantes de janu sirsasana se ejecutaban sin medio vinyasa entre lados ni entre posturas, tal y como sucede hoy día entre dandadasa y los paschimattanasanas.  Una vez terminadas los tres janu sirsasanas, entonces sí se hacía un medio vinyasa.  Lo mismo sucedía con las cuatro variantes de marichyasana y los tres konasanas (baddhaupavistha y supta).  Tras baddha se abrían las piernas para hacer upavistha, y tras upavistha B se tumbaba uno directamente sobre su espalda para hacer supta.  Y por cierto, en upavistha David aprendió coger los dedos de los pies y no los laterales o talones.  Ubhaya padangusthasana y urdhva mukha paschimattasana también se hacían juntas, sin vinyasa entre ellas simplemente cambiando la posición de las manos.
  3. Cincuenta respiraciones en utpluthih, con respiración de fuelle o bastrika.
  4. Cabeza hacia abajo en todas las flexiones hacia delante, lo que es contradictorio con el dristhi padagre en el dedo gordo del pie que establece hoy el método tradicional.
  5. Ausencia de clases guiadas. David Williams y los primeros estudiantes sólo conocieron las clases estilo Mysore.  En palabras de David, la primera vez que fue testigo de una clase guiada fue durante un tour en Estados Unidos al que asistió tanta gente que Pattabhi Jois no vio viable hacer una clase estilo Mysore con tanta gente.  Ahí fue cuando por primera vez tras varios años de estudio con Guruji David escuchó lo de:”Ekam inhale, dve exhale, trini inhale head up...”. Hoy día las clases guiadas semanales son un cotidiano elemento más del método tradicional.
  6. Sin duda la diferencia más radical está en la propia estructura de las series.  La serie intermedia termina con supta urdhva pada vajrasana y no con la secuencia de siete sirsasanas con que termina hoy.  Las series avanzadas son sólo dos y no las cuatro de hoy.  Posteriormente Pattabhi Jois dividiría y reestructuraría las dos series avanzadas en cuatro.
Aquellos pioneros occidentales, David Williams, Nancy Gilgoff y Normal Allen, recibieron de Pattabhi Jois un syllabus, un programa de estudios año a año en el que se exponían las series de asanas, kriyas, pranayamas y libros que habían de ser estudiados cada curso.  Tuvimos suerte de que conservaran esas páginas que hoy día cualquiera puede consultar online.  Cabe suponer que el syllabus existía ya antes de la llegada de occidentales, por lo que se le puede considerar una referencia objetiva de lo que Guruji estaba enseñando en la década de 1970 e incluso antes.

Segunda página del syllabus.  Click aquí para ver el resto.

Si se analiza el syllabus de cerca hay muchas cosas que cualquier practicante de Ashtanga Yoga actual encontrará chocantes.  Por ejemplo, y aparte de todo lo dicho antes, sorprende que, aparentemente y por decreto, una persona en su segundo año practique ya la serie intermedia y en su tercer año la tercera (que en realidad serían la tercera y la cuarta de hoy).  Habría que preguntárselo a los protagonistas, pero me figuro que no se trataba de cursos anuales “estrictos” y, de hecho, un hombre especialmente dotado para hacer asanas como David Williams, y a pesar de que los criterios de exigencia de Guruji por aquel entonces pudieran ser mucho más laxos que los que posteriormente impondría, tardó siete años con largas estancias de seis y más meses, y no cuatro, en completar el syllabus.  Otros mucho más humildes ya no tenemos dedos suficientes en las manos para contar los años y sin embargo aún no hemos terminado la segunda.  Llama la atención también que los pranayamas se empiecen a enseñar en el segundo año junto con la serie intermedia.  En la actualidad muy poca gente, tan sólo los practicantes de series avanzadas, conoce los seis ejercicios de pranayama.

¿Podemos retroceder más atrás todavía?  Algunos estudiantes antiguos de Guruji que a día de hoy están vivos, tales como BNS Iyengar o su hijo Manju Jois, sin duda podrían realizar grandes aportaciones.  No obstante, existe una referencia muy fidedigna que se remonta al año 1958, apenas una década después de que Pattabhi Jois inaugurara su escuela de Ashtanga Yoga (Ashtanga Yoga Nilayam) en Lakshmipuram: el Yoga Mala, el primer y único libro que escribió el mismo Pattabhi Jois, publicado en inglés en 1999 y que abre una nueva ventana a los albores del método tradicional. 

Yoga Mala: El Rosario del Yoga, escrito por Sri K. Pattabhi Jois.    

En el Yoga Mala sólo se describe la primera serie, pero aporta numerosos detalles y de nuevo permite identificar varias diferencias:

  1. La no inclusión en la serie de parivritta parsvakonasana y baddha konasana B y la sí existencia de tres versiones de paschimattasana, tal y como se observaría durante varias décadas posteriores.  Lo que conocemos hoy día, por tanto, ha sido una modificación contemporánea relativamente reciente.
  2. Se describen o indican los vinyasas completos -full vinyasa- de todas las asanas hasta regresar a samasthiti, por lo que las agrupaciones de asanas sin vinyasas entre lados o entre posturas que Nancy Gilgoff y compañía conocieron no están documentadas aquí.  
  3. Sirsasana y sarvangasana se han de ejecutar durante mucho más que unas meras quince o veinticinco respiraciones.  En palabras del propio Pattabhi Jois: "...un aspirante debería empezar practicándola primero durante cinco, diez y quince minutos... [al cabo de los años] debería ser capaz de permanecer en el asana durante tres horas completas."  Y por cierto, no se menciona sirsasana B ni sirsasana C ni la contrapostura de yoga mudra.
  4. El Yoga Mala no especifica los dristhis en cada postura, pero resuelve el asunto de si bajar o no la cabeza que tanto exasperaba a David Williams de forma salomónica.  En la descripción de janu sirsasana establece: "Entonces, haciendo rechaka (exhalando) lentamente, coloca la frente o la barbilla en la rodilla de la pierna estirada."  Y en la página anterior se muestran, en tándem, una fotografía de Pattabhi Jois en ardha baddha padma paschimattanasana con la cabeza hacia abajo al modo jalandarabandha que enseña David Williams y debajo a Sharath en tiriangmukhaikapada paschimattanasana mirando hacia el pie tal y como se practica hoy.  Por lo visto, y pese a que el mismísimo Krishnamacharya en la mayoría de fotografías que existen sí mantiene la cabeza hacia abajo, a Guruji no le parecía un detalle crucial y no tuvo reparos en cambiarlo.


Página 74 del Yoga Mala con el detalle de las cabezas.  El dristhi en la que hace Sharath está en el pie.  En la que hace Pattabhi Jois... ¿en el ombligo?

Esta situación ha alimentado toda clase de especulaciones.  Mucha gente cree -creemos- que el método tradicional de Ashtanga Yoga que ha llegado hasta nuestros días ha sido el resultado de una transmisión genuina de conocimientos entre reputados maestros.  Sin embargo, la cadena flaquea en uno de sus eslabones, el de Pattabhi Jois, casualmente el que más conocemos y mejor documentado está, quien no se limitó a transmitir un legado sino que a lo largo de las décadas decidió modificar numerosos elementos de una tradición supuestamente milenaria.  Las preguntas son inevitables: ¿Por qué necesitó hacer eso?  ¿Acaso el método que había recibido no era ya lo suficientemente perfecto que se vio en la obligación de mejorarlo?  Y más allá, ¿por qué no hay pruebas de que Krishnamacharya de hecho enseñase lo que posteriormente divulgaría Pattabhi Jois?  ¿Por qué Iyengar, Desikachar, Ramaswami e Indra Devi enseñaron un yoga tan distinto del de Pattabhi Jois si Krishnamacharya fue el maestro de todos?  ¿Por qué el Yoga Makaranda no menciona el Yoga Korunta ni da una explicación plausible a las series de Ashtanga Yoga?  Hay opiniones para todos los gustos y yo daré la mía aunque, por supuesto, seamos conscientes de que nunca faltarán detractores de burdos argumentos que pongan en duda que Pattabhi Jois siquiera estudiase con Krishnamacharya y sugieran que se autoproclamó heredero del legado de Krishnamacharya para crear un imperio económico basado en una gran farsa.

Ya se ha hablado de esto en innumerables ocasiones pero insistiré una vez más.  Lo primero que hay que entender es que Krishnamacharya tuvo una dilatada vida de enseñanza que se prolongó durante más de setenta años y a lo largo de la cual enseñó a numerosas personas, muchas de las cuales a su vez se convertirían en profesoras de yoga: Pattabhi Jois, BKS Iyengar, Indra Devi, AG Mohan, Ramaswami, Desikachar...  En verdad sorprende que, habiendo tenido al mismo maestro, cada uno de ellos haya enseñado de maneras tan distintas.  Una persona que observe una clase de Yoga Iyengar y después observe otra de Vinyasa Krama jamás podría concluir que ambos estilos tuvieran un mismo punto de origen: Krishnamacharya.  Lo mismo sucede en el caso de Ashtanga Yoga y el yoga que enseñaría en Holywood Indra Devi, quien curiosamente fue coetánea de Pattabhi Jois en los tiempos de Mysore.   

Todo esto ha llevado a un capítulo de lo que se conoce como las "guerras del yoga" (yoga wars), con los diferentes discípulos de Krishnamacharya disputándose entre sí su legado y tratándose de erigirse en los legítimos transmisores del verdadero yoga de Krishnamacharya.  La camaleónica capacidad didáctica de Krishnamacharya era legendaria y personalmente no me cabe duda de que, en realidad, todos ellos sin excepción enseñaran honestamente lo que aprendieron de Krishnamacharya.  Lo que seguramente ocurrió fue que Krishnamacharya decidió enseñarles de maneras distintas, bien porque consideraba que era lo más adecuado para ellas o porque él mismo se encontraba en una etapa distinta de su vida.  Por ejemplo, cuando Krishnamacharya abrió su escuela de Mysore en 1933 contaba con cuarenta y cuatro años, y cuando marchó a Madrás en 1953 tenía sesenta y cuatro.  Es lógico pensar que a los cuarenta no enseñara igual que con setenta u ochenta.  También, en Mysore mantuvo una escuela con docenas de estudiantes practicando a la vez, pero a Indra Devi, al Maharajá y seguramente a muchos otros los enseñaba a solas, en un entorno particular, lo mismo que sucedería en Madrás.  Por eso, también parece lógico pensar que Pattabhi Jois, un estudiante más dentro de un grupo numeroso, no aprendiera igual que Indra Devi o los estudiantes a los que atendía de uno en uno en los obscuros tiempos de Chennai. 

Krishnamacharya con sus estudiantes en una exhibición colectiva durante los años de Mysore.

Quizás no sepamos nunca si el Yoga Korunta existió o no, pero es probable que, de haber existido esos maltrechos pergaminos medievales, su contenido no fuera lo suficientemente completo como para considerarlo un tratado definitivo, sino que tal vez hubiese muchos aspectos abiertos a interpretaciones.  Fueran cuales fueran los conocimientos que Brahmachari transmitió a Krishnamacharya, seguramente éste tendría que empeñar una gran inventiva y esfuerzo a la hora de ponerlos en práctica y aplicarlos en personas reales.  Y su gran campo de pruebas fue la yogashala del Jaganmohan Palace en Mysore, con cientos de chicos jóvenes a su disposición a lo largo de dos décadas.  Todo parece indicar que fue en estas clases grupales, y no en las que impartiría de forma privada, donde Krishnamacharya decidió enseñar las series descritas en el Yoga Korunta.

De nuevo todo son conjeturas mías pero, durante su periodo de estudio con Krishnamacharya Guruji quizás fuera testigo del proceso de construcción de un método de yoga aplicable a grandes grupos de personas basado en el Yoga Korunta, que no literal al Yoga Korunta porque seguramente no había un cuerpo en el Yoga Korunta lo suficientemente sólido al que ceñirse letra por letra.  De hecho, tengo entendido que el niño Manju Jois fue testigo de cómo su padre y Krishnamacharya refinaban las series y los vinyasas de cada postura durante los últimos años de estancia de éste en Mysore.  Es decir, sí se puede decir que Pattabhi Jois verdaderamente recogió un legado y lo mantuvo para la posteridad, aunque también se vio en la tesitura de continuar el proceso de refinamiento iniciado por Krishnamacharya.

De hecho, durante las conferencias de los sábados en Mysore a veces se le pregunta a Sharath Jois acerca de esas maneras distintas de enseñar algunos elementos de la práctica que se han conocido a través de antiguos estudiantes.  La respuesta -bastante textual- que le escuché a Sharath en una ocasión fue la siguiente: "Entonces era yo muy joven como para recordarlo.  Sé que mi abuelo cambió algunas cosas porque pensaba que así estaban mejor.  Comprendo que las personas que estudiaron con él en otras épocas enseñen de la manera en que aprendieron."  Y no en vano, durante mucho tiempo tiempo la escuela de su abuelo se denominó AYRI: Ashtanga Yoga Research Insititute o Instituto de Investigación de Ashtanga Yoga.

Por último, también quiero que se entienda que las diferencias metodológicas que se han citado en esta entrada son muy técnicas.  Ashtanga Yoga es mucho más que unas series de posturas con un número de vinyasas y sus principios fundamentales no han cambiado.  Las personas que estamos muy metidas en esto somos capaces de detectar con claridad la ausencia de un asana o la existencia de una variación respecto al estándar, pero una persona que comenzase a practicar Ashtanga Yoga tradicional en el 1969 y otra que lo hiciera en el 2019 tendrían experiencias muy similares, sino idénticas, aprendiendo postura a postura directamente del profesor, con énfasis en el sistema de respiración vinyasa, los bandhas y los dristhis y recibiendo indicaciones y ajustes personalizados.  El hecho de que en determinados momentos a una se le omitiese una postura por aquí o se le añadiese otra por allá y similar, qué queréis que os diga, resulta un tanto intrascendente.

Si te ha interesado este tema presta atención a la siguiente entrada porque, como he adelantado al comienzo del artículo, me dispongo a poner al alcance del lector en castellano una obra inédita de Krishnamacharya con espectaculares revelaciones que vendrán muy a propósito con todo lo que se ha discutido aquí.