jueves, 24 de diciembre de 2015

¡Feliz Navidad, feliz luna llena y feliz primer trimestre de Ashtanga Yoga Bilbao!

Tarjeta navideña de Ashtanga Yoga Bilbao.  Diseño de Nines Blázquez.

Mañana se celebra la fiesta de la Natividad, un antiquísimo festejo pagano del solsticio astronómico que el cristianizado Imperio Romano hizo coincidir con el nacimiento de Jesús para favorecer su asimilación popular.  En realidad, según la propia Biblia, el nacimiento de Jesucristo tuvo lugar en otra época del año, seguramente a principios de otoño.  En cualquier caso, se trata de una fecha muy especial para muchos.  Creyentes o no, la Natividad sirve de excusa a las familias para reunirse y pasar juntos una -en principio- agradable velada. 

La Navidad de este año es un poco más singular en términos astronómicos porque coincide con la luna llena de diciembre.  Podría decirse que, energéticamente, el cambio de ciclo solar se ve reforzado por el cambio de ciclo lunar, y quizás por ello la gente sienta un deseo todavía mayor de estar cerca de los suyos y protegerse unos a otros.  Sea como sea, esta coincidencia se produjo por última vez en 1977 y no volverá a suceder hasta el año 2034, así que no está de más tenerla presente.

¡Nuestros mejores deseos en tres idiomas!  

Para nosotros es también una celebración con muchas connotaciones. Abrimos las puertas de Ashtanga Yoga Bilbao con el equinoccio de otoño y ahora, con el solsticio de invierno y la luna llena de diciembre, cumplimos nuestro primer trimestre de existencia.

Satisfechos por el camino recorrido y agradecidos por la acogida recibida, afrontamos el futuro con ilusión, con la esperanza de aportar, guiar y servir.  ¡Muchas gracias por confiar en nosotros, aunque sea sólo leyendo esta entrada del blog, y feliz Navidad!

jueves, 12 de noviembre de 2015

Motivación y armonía en Ashtanga Yoga



El pasado sábado en Ashtanga Yoga Bilbao disfrutamos del documental "Breathing Ashtanga Yoga" (Respirando Ashtanga Yoga) junto a su creador, Josu Ozkaritz.  Muchos amigos, estudiantes de Ashtanga Yoga y curiosos nos acompañaron durante la proyección.

El documental tocaba distintos aspectos de esta tradición de yoga: su origen, su historia, sus protagonistas, su sentido y sus repercusiones; de la mano de estudiantes y profesores cuyo testimonio servía de hilo narrativo.

Son muchas las personas que han conocido la práctica de Ashtanga Yoga con nosotros desde que abrimos el 21 de septiembre, y me figuro que muchos de ellos sonrieron reconociéndose en aquellos practicantes experimentados del documental que recordaban sus sensaciones tras su primer contacto con Ashtanga Yoga: esfuerzo, sudor, frustración, confusión, incredulidad, y después alivio, ligereza, calma, alegría.  La práctica de Ashtanga Yoga remueve muchas cosas a nivel energético, y tras su primera clase la mayoría de personas se dan cuenta de que lo que han hecho ha sido algo mucho más profundo e intenso que una mera sesión de ejercicios aeróbico-calisténicos y estiramientos.

Motivación en Ashtanga Yoga.

Hace unas semanas, en concreto el pasado 13 de octubre, se cumplieron diez años desde mi primera clase de Ashtanga Yoga.  A día de hoy me cuento entre aquellas personas que mucho después continúan practicando con la misma, sino mayor devoción que en sus primeros años.  La pregunta es obvia: ¿cómo se puede seguir hallando motivación después de más de diez años de práctica?  Para quienes lo observen desde fuera quizás no tenga el menor sentido, habida cuenta de la estructura monolítica de Ashtanga Yoga en la que se aprende una secuencia predeterminada que siempre se practica en idéntico orden.  ¿Diez años haciendo lo mismo?  ¿Cada día las mismas asanas, el mismo sistema, con pequeños cambios, pequeños progresos cada muchos meses, o tal vez incluso retrocesos? 

Hasta mayo, cuando todavía practicaba con Borja en Ashtanga Yoga Madrid, me quedaba el nada desdeñable acicate de la práctica en grupo.  Ahora, en cambio, practico en solitario antes de la clase de las 07:00 de la mañana.  Entre las 04:30 y las 05:00 llego a Ashtanga Yoga Bilbao, enciendo una vela junto a la fotografía de Guruji y una vara de incienso, despliego la esterilla y entono el mantra inicial de Ashtanga Yoga en la quietud de la madrugada.  Y a decir verdad, mi ánimo no ha decaído un ápice durante todas estas semanas.  Ningún día me ha podido la pereza y me he dicho: "Bah, hoy no."  Debo decir que incluso le encuentro cierto lado romántico al hecho de practicar a solas bajo la tenue luz de las lamparitas de Ashtanga Yoga Bilbao, de la vela de Guruji, de las farolas de la calle y quizás de la luna, e ir sintiendo cómo el amanecer, poco a poco, se va abriendo paso sobre el Casco Viejo y Santutxu.  Un amanecer que, por cierto, en las últimas semanas cada vez me ha sido más esquivo hasta acabar dando la bienvenida a los estudiantes de las 07:00.

Por un lado está el amor, la devoción a esta práctica.  Por personalidad he sido siempre un hombre apasionado que emprendía las cosas con ardor y se adentraba en ellas hasta el final.  Ashtanga Yoga se convirtió en un descubrimiento fascinante y nunca vi el momento de dejarlo; todo lo contrario.  Cada vez quise inmiscuirme, implicarme, entregarme más hasta el punto de acabar convirtiéndolo en mi profesión.  De alguna manera, la práctica de Ashtanga Yoga se asemeja a las relaciones: al principio es intensa y dulce como el noviazgo, todo son novedades y sensaciones fuertes; más tarde se convierte en un matrimonio, algo que se integra íntimamente en tu vida y al que conoces tan perfectamente como ello te conoce a ti.  En ocasiones esto irrita, exaspera, desanima y aburre, sobre todo si se practica en base a expectativas y objetivos.  En mi caso, no puedo decirlo de otra manera, la relación con el Ashtanga Yoga se ha convertido en un matrimonio feliz.



Por otro lado hay que hablar del sentido del deber.  El día que recibí la autorización para enseñar Ashtanga Yoga Sharath Jois me dijo: "Authorisation, more responsibility."  Con ello quería decir que el paso de convertirme en profesor a tiempo completo implicaba mucho más que limitarse a abrir una escuela e impartir clases con mejor o peor fortuna. Un profesor de Ashtanga Yoga ha de ser alguien que enseñe a la gente desde la experiencia, alguien que sirva de inspiración a sus alumnos y ojo, alguien que continúe aprendiendo.

En las conferencias del final de semana en Mysore a menudo se le escucha a Sharath decir que "un profesor será tan bueno como su sadhana", es decir, su disciplina de práctica, lo cual no significa que un profesor tenga de ser un acróbata o un contorsionista fuera de serie capaz de dejar boquiabiertos a los directores de casting del Circo del Sol.  Un profesor de Ashtanga Yoga ha de ser alguien que enseñe a sus alumnos a andar un camino que él mismo ha andado, alguien que ha sabido ser, en primer lugar, estudiante, y también alguien que predique con el ejemplo, que crea en el poder reparador y transformador de esta práctica y desee de corazón ponerlo a disposición de otras personas.  Enseñar yoga sin practicarlo es como un maestro de cocina que dejó de cocinar, un profesor de música que perdió la ilusión por tocar o un poeta que ya no lee poesía.  Uno puede envejecer, puede enfermar o lesionarse; la práctica no será igual durante toda la vida, pero el sadhana, la disciplina de práctica, la devoción, ha de permanecer.  Un profesor de yoga no dejará de serlo porque haya dejado de poder ponerse los pies detrás de la cabeza.  Pero un profesor de yoga transmite un estilo de vida, y su deber de cara a sus alumnos es seguirlo.  De lo contrario, la suya será una enseñanza sin esencia, sin alma.

Imponerse una disciplina en contra del propio deseo quizás resulte un acto masoquista y hasta hipócrita, pero aquí es donde sentido del deber y amor se entrelazan.  Así, de la misma manera que es deber de un cónyuge mantener viva la llama del amor, igualmente un profesor de Ashtanga Yoga ha de poner empeño en cultivar aquellos aspectos que alimentan la ilusión por la práctica, sobre todo si sus circunstancias le obligan a practicar en solitario tal que mi caso en esta nueva etapa.  El hábito, la ceremonia, los ritos, tales como practicar siempre a la misma hora, sobre la misma esterilla, con una toalla al lado, vistiendo el mismo tipo de ropa, con una vela encendida, con alguna imagen cerca que sirva de inspiración, bien sea de Guruji, Buda, Jesucristo o de algún ser querido que ya no esté, hacen mucho por mantener vivo el fuego.  

Pero por último y sobre todo, como el mayor y más poderoso fruto de Ashtanga Yoga, y donde en mi opinión se fundamenta ese éxito que lleva a muchos a continuar desenrollando su esterilla décadas después, está la armonía de la práctica.

Armonía en Ashtanga Yoga.

¿Qué es la armonía?  Por lo general, la armonía se relaciona con la música.  Armonía es un equilibrio de proporciones y, en efecto, es en el ámbito musical donde la armonía alcanza su expresión más clara.  Pero el yoga, amigos míos, también es armonía.

En yoga, se entiende que los vrittis son perturbaciones introducidas por el lado consciente de la mente que alteran su estado natural de calma.  Porque más allá de pensamientos, ideologías, prejuicios, condicionamientos culturales, familiares o personales, el ser humano posee una conciencia pura de cualidades eternas, un alma, un purusha, a la que los vrittis perturban en forma de apegos, tensiones y estrés.  Y de acuerdo con el famoso segundo sutra de Patanjali -yogas chitta vritti nirodhah-, el objeto del yoga es precisamente detener el vaivén de esos vrittis y regresar a la calma, a la paz innata de nuestra naturaleza eterna.

Los dos cerebros: lógico e intuitivo.
Cuando una persona aprende a tocar un instrumento, al principio se siente muy torpe.  La cabeza ha de pensar dónde colocar los dedos, cómo pulsar la tecla, soplar o rasgar la cuerda, los ojos han de descifrar las notas del pentagrama y el cuerpo en general ha de coordinar notas, tiempos y movimientos.  En rasgos generales, la mente está confusa, atareada y muy lejos de hallarse en estado de calma.  Lo que domina es el hemisferio izquierdo del cerebro, el hemisferio lógico, que se afana en tratar de encontrar soluciones a la serie de problemas que se le están planteando.

Con el paso del tiempo, se produce un gran cambio, cuando el cerebro establece los enlaces sinápticos y desarrolla la coordinación necesarias para ejecutar la composición musical satisfactoriamente.  En otras palabras, cuando el intérprete adquiere destreza técnica, y es justo en ese momento que se produce su fusión con la música.  La parte lógica no ha de efectuar ya esfuerzo alguno, y el que adquiere entonces protagonismo es el hemisferio derecho, el intuitivo, el creativo.  La música fluye a través de la mente, de los dedos, de los labios, sin obstáculos.  Es el momento de la armonía: la armonía de la música y la armonía de la mente, en la que no queda espacio para otros pensamientos, distracciones, perturbaciones,  ni, en definitiva, vrittis.  Sólo música.

El yoga es esto mismo.  Una armonía mental obtenida a través del cuerpo, que se erige en un gran instrumento.  Un cuerpo con el que, al principio, no se tiene conexión pero que al cabo del tiempo se acaba afinando cual cuerda de guitarra.

Porque cuando se empieza a practicar todo es confusión: la posición de los pies, la colocación de las caderas, los ángulos de rodillas y codos, el orden de las asanas, las transiciones entre una y otra, la fuerza y flexibilidad que no se sabe bien de dónde sacarlas...  Ese primer estadío se ve dominado por el hemisferio lógico: la mente se esfuerza en aprender las técnicas de posicionamiento y desplazamiento básicas y se siente apabullada ante la cantidad y complejidad de la información a procesar.  Con el paso del tiempo, poco a poco, la coordinación motora se va refinando, la secuencia se asimila en el plano físico y la práctica se vuelve más alineada, más estable, más recta.  Entonces, resulta posible adentrarse un poco más allá e incorporar los elementos internos, haciendo que la respiración realmente tome la batuta de la práctica, enfocando la atención a un solo punto en cada vinyasa y construyendo fortaleza interna a través de los bandhas.  La práctica, con el tiempo, deja de constituir un desafío a la lógica para adentrarse en el campo de la creatividad, de la intuición.  La mente se libera entonces, deja de estar constreñida a la problemática postural y se expande, alcanzando lo que muchos de los que practicamos Ashtanga Yoga podemos definir como un "trance" en el que los movimientos se suceden al ritmo de la respiración, la mirada no oscila y la mente no vacila, dedicando a cada momento toda su atención, todo su esfuerzo, todo su ingenio e inteligencia.  Es la hora del fluir de la totalidad del ser, de la poesía de los sentidos, de la armonía.
 
Guruji solía decir y Sharath aún lo dice a menudo hoy día, que se puede navegar durante años por la superficie del océano sin llegar a sumergir nunca la cabeza dentro del agua para descubrir las maravillas que se esconden debajo.  La práctica enfocada como una mera rutina de ejercicios arroja no pocos beneficios, como son el incremento de la flexibilidad, de la fuerza, de la resistencia, la purificación de los órganos internos y una mejoría general de salud.  Pero limitarse al plano físico supone quedarse en la superficie.  La verdadera catarsis se produce en la armonía interna, en ese estado de repliegue hacia dentro en el que las señales de ruido externo se apagan y en el que en buena parte fundamentamos nuestra motivación aquellos que hemos mantenido a largo plazo la práctica de Ashtanga Yoga.

Armonía.

Porque la flexibilidad llegará o no, el cuerpo se abrirá o no y se lograrán hacer o no determinadas posturas.  Pero, termine uno o no termine la primera serie, la segunda, la tercera o la sexta, sea capaz o no de hacer catching en marichyasana D, ponerse de pie desde urdhva dhanurasana o agarrarse talones en kapotasana, la armonía de la práctica, la supresión de los vrittis, la catarsis mental, estarán siempre a su alcance.  Y llegado ese punto será cuando el practicante de Ashtanga Yoga se dé cuenta de que cada día, en su práctica, tendrá un momento íntimo para dejar de lado el runrún de las preocupaciones, de las insatisfacciones, de los problemas propios de esta existencia condicionada y retirarse hacia la profundidad de su ser en busca de esa cajita que tenemos todos dentro del pecho y que es hogar de paz, libertad y eternidad.

Cada noche, al cerrar los ojos, más que en ninguna otra ocasión, todos los seres humanos somos iguales.  Independientemente de las riquezas, posesiones, amantes o amigos, muchos o pocos, que hayamos amasado a lo largo de nuestra existencia, todos los seres humanos nos enfrentamos antes de dormir a un curioso estado de equiparación en el que, tal que el nonato desnudo en el vientre materno o el moribundo que exhala su último aliento, nos hemos de enfrentar a la soledad de nuestra conciencia en un escenario al que no podemos llevarnos nada.  De hecho, el sueño puede entenderse como una experiencia de muerte a la que el ser humano se enfrenta de manera cotidiana.  Sabemos que se va a producir una "desconexión" y la aceptamos como tal, cuando lo único que diferencia al sueño de la muerte es que en ésta la desconexión es irreversible.

El gran problema de la existencia humana y sobre todo de nuestra sociedad moderna, en la que el consumismo y el valor de la posesión se ha llevado a extremos nunca antes vistos, es el del apego, el de la dependencia a lo impermanente.  La fuente de un sinfín de insatisfacciones del ser humano radica en la dificultad de asimilar que todo lo que acaparamos en el mundo es una ilusión, que todo aquello que amamos, que anhelamos, todo lo bueno que parece dar sentido a nuestra existencia, y también todo lo malo que la amarga, está condenado a desaparecer.  Todo es transitorio, todo es etéreo, y aferrarse a cosas, personas o procesos -como la juventud o la propia vida- efímeros es una garantía de infelicidad y angustia, una bomba de relojería que explotará tarde o temprano.  En contra de lo que pregonan a bombo y platillo los tabloides, el reto principal del ser humano no es acumular y conservar lo acumulado, sino ser capaz de cerrar los ojos en plena noche, enfrentándose a esa terrible soledad, a ese folio oscuro de la mente al que nadie se puede llevar nada que haya comprado, y hallar paz.

La práctica de yoga se orienta en esa dirección precisamente: proporciona un método práctico para llevar al ser humano a su estado primigenio, hacerlo retroceder a ese instante nada más nacer en que, desnudo e inocente, existía en armonía, para iluminar la conciencia adormecida y recuperar aquello que más necesita la sociedad desquiciada de hoy: serenidad, calma y paz.  No lo pienses más... ¡y practica!

domingo, 11 de octubre de 2015

Práctica estilo Mysore, ¿cómo y por qué?

Las obligaciones de los últimos meses me han mantenido apartado del blog.  Las entradas no han sido ni lo frecuentes, ni lo extensas, ni lo interesantes que me habría gustado.  Lo cierto es que las tareas que hemos tenido que acometer Nines y yo desde hace más de dos meses han sido tan colosales que sentarme a escribir en el blog simplemente era un lujo que no me podía permitir.  La apertura de Ashtanga Yoga Bilbao y actividades relacionadas ha sido el quehacer más evidente a los ojos de los que nos siguen a través de este blog, de nuestra página de Facebook o de la lista de correo electrónico de Ashtanga Yoga Bilbao, pero no el único.  Sólo en el último mes, mientras ultimábamos los detalles de la reforma, diseñábamos publicidad, actualizábamos la página web, encargábamos mobiliario y luego, mientras nos volcábamos en las clases y en organizar el día a día en Ashtanga Yoga Bilbao, hemos llevado a cabo dos mudanzas: una desde Madrid a Bilbao y otra desde nuestra ubicación provisional en Bilbao hasta nuestra ubicación definitiva en Bilbao, con todo lo que ello conlleva y que os podéis imaginar.  En el día de hoy, 11 de octubre, tras haber desembalado la última caja, colocado su contenido y -detalle importante- haber traído a nuestro nuevo hogar a nuestro querido gato Nevsky, nuestra serie de reformas, mudanzas y demás han terminado.  Ahora, al fin, podemos decir que estamos instalados en Bilbao.  

Con un día de descanso -12 de octubre- aún por delante, no se me ha ocurrido otra manera mejor para celebrarlo que escribir una nueva entrada en el blog.  Las palabras de hoy las dedicaré a algo que hace tiempo quería haber hecho: explicar las características del estilo Mysore y sus ventajas.  Lo cierto es que las preguntas más habituales que los estudiantes principiantes o los aspirantes a estudiantes plantean a los profesores de Ashtanga Yoga giran en torno al concepto de "clases estilo Mysore."  El estilo Mysore es una de las principales características de la práctica de Ashtanga Yoga.  En lo que alcanzo a saber, de hecho, el Ashtanga Yoga es único en esta manera de enseñar.  Por eso, no es de extrañar que muchas personas frunzan el ceño cuando se enteran que las clases de Ashtanga Yoga tradicional no van a ser guiadas, que no va a haber un profesor hablando en voz alta y diciendo a todos los alumnos qué han de hacer en cada momento, tal y como sucede en las otras clases de yoga que han visto o de las que han tenido conocimiento.

La mayor parte del texto que voy a transcribir a continuación no es mío, sino que lo he extraído de un extraordinario artículo escrito por Geraldine Beirne que encontré hace unas semanas en The Guardian.  Al final del post copio el enlace. 

Clase estilo Mysore en la main shala del KPJAYI en Mysore, India.  Sharath Jois, de pie a la derecha.

Ashtanga Vinyasa Yoga es uno de los estilos de yoga más conocidos hoy día.  Millones de occidentales lo practican en busca de un cuerpo tonificado y de una mente calmada.  Pero las clases guiadas de Ashtanga Yoga pueden resultar muy intimidatorias, con un ritmo muy elevado que impide que los estudiantes noveles apenas puedan tener ocasión de recibir indicaciones o correcciones.  Por este motivo, a los nuevos estudiantes de Ashtanga Yoga Bilbao les desaconsejamos por activa y por pasiva acudir a las clases guiadas de los viernes hasta después de varias semanas o meses y tras haber acumulado unas cuantas decenas de horas de "vuelo".

La alternativa es la práctica estilo Mysore, la manera tradicional de practicar Ashtanga Yoga.  El estilo Mysore, uno de los grandes aportes de Pattabhi Jois al yoga, ofrece una clase de yoga personalizada pero mucho más barata de lo que costaría una clase privada, y todo ello con la energía de grupo de una clase convencional.  En una clase estilo Mysore, el profesor se dirige a ti por tu nombre, conoce tu práctica y, por último pero no por ello menos importante, la clase es silenciosa, sin peroratas en voz alta y sin música new age siendo vomitada a través de altavoces, lo que no da lugar a distracciones y facilita la concentración hacia el interior, que es justo de lo que debería ir el yoga. 

Mucha gente me ha escrito, un tanto desconcertada, porque no entienden qué es eso de una clase de tres horas que comienza a las 18:15.  Lo curioso del caso -para un neófito- es que es posible llegar a una clase estilo Mysore a cualquier hora y quedarse todo el tiempo que resulte necesario.  Para alguien que empieza, podría ser tan poco como 30-45 minutos, mientras que para la gente con más experiencia la clase podría llegar a durar dos horas.  Es una forma maravillosa de que tanto los principiantes como los avanzados compartan las clases sin segregaciones -nivel básico, intermedio y avanzado- y desarrollen una autopráctica que puedan llevar consigo a cualquier lado.

Baddha konasana, adho mukha svanasana y marichyasana A en una clase estilo Mysore en la main shala del KPJAYI en Mysore, India.

Mysore es el nombre de la ciudad en la que K. Pattabhi Jois enseñó desde finales de la década de 1930 hasta su muerte en el 2009.  En su primer día en una clase estilo Mysore los estudiantes aprenden, como en su día lo hicieran los principiantes en la escuela de Pattabhi Jois, los saludos al sol paso a paso y quizás las primeras posturas de pie.  Después, el profesor le añade una nueva postura cuando siente que el estudiante ha memorizado la secuencia y la ha ejecutado de manera óptima.  Si al estudiante se le ha olvidado algo, el profesor está allí para ayudarle.  

Practicar yoga de esta manera deja en manos del estudiante la batuta.  La señal para moverse hacia la siguiente postura viene de su propia respiración, no de las instrucciones del profesor.  En consecuencia, los estudiantes pueden pasar más tiempo trabajando a su propio ritmo en algún aspecto que les parezca difícil.  A todos los efectos, el estudiante se convierte en su propio profesor.  Si hay algo que le resulta imposible, el profesor le ayudará o le proporcionará una versión más sencilla.

Las sesiones de estilo Mysore se caracterizan por el sonido de lo que algunos denominan "respiración ujjayi" y otros "respiración libre sonora" - una respiración poderosa, rítmica, que calienta.  Todo el mundo trabaja a su propio ritmo, así que un novato podría llegar a pensar que cada uno está haciendo algo distinto.  Esto sirve, en cierta manera, para reducir el elemento competitivo y comparativo que podría surgir en cualquier otra modalidad de ejercicio en grupo.  Se dan pocas instrucciones verbales y cuando se dan se susurran, dirigidas sólo a la persona interesada.

Clase estilo Mysore en la main shala del KPJAYI en Mysore India.  A la derecha, de pie y vestida de amarillo, Sharaswathi Jois, hija de Pattabhi Jois y madre de Sharath Jois.

Los ajustes son un elemento importante de la autopráctica estilo Mysore.  Aquí es donde los profesores experimentados emplean sus manos para guiar el cuerpo del estudiante hacia la postura con un correcto alineamiento.  Realmente hay que confiar en una persona que te anima a subir a una postura invertida como sirsasana por primera vez, por lo que resulta imprescindible asegurarse de que el profesor sea alguien preparado.

En una práctica estilo Mysore, los estudiantes han de afrontar las distracciones y los vaivenes de la mente regresando una y otra vez al estado de concentración, en lugar de escuchar pasivamente a un profesor u observar lo que hace el resto.  Esto hace que sea una práctica interna, una meditación en movimiento.  Si el propósito del yoga es calmar la mente, tal y como escribe Patanjali en sus yoga sutras, la práctica estilo Mysore de Ashtanga Yoga definitivamente puede ayudar a conseguirlo.


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Equinoccio de otoño, una oportunidad para el cambio.


El equinoccio de otoño ha puesto hoy punto y final al verano y dado inicio a un periodo de seis meses en los que la noche será más larga que el día.  Se trata de un gran cambio de ciclo que evoca la impermanencia de nuestra realidad.  El final del verano supone también el inicio de la primavera para nuestros vecinos del cono sur, por lo que una vez visto el cuadro completo tampoco cabe hablar de una transición triste, tal y como han parecido sugerir los noticiarios del día.  

Los grandes ciclos astronómicos como los equinoccios y solsticios, las fases de la luna o el día y la noche, equivalen al ciclo de la respiración.  Alguien podría decir que lo que más le gusta es inspirar oxígeno y estar despierto, y que eso de exhalar aire y echarse a dormir no le interesa para nada.  Sin embargo, uno no es posible sin el otro y, de hecho, uno y otro se necesitan.  Al reconocer y honrar los ritmos de la naturaleza, aprendemos a vivir en mayor armonía con ella y a aceptar que nosotros, como parte de la naturaleza, tampoco vamos a permanecer para siempre y que en lo bueno y en lo malo, en lo que nos gusta y lo que no, hallaremos cambios y que, sin duda, esos cambios harán para deshacer, o desharán para hacer.

Al finalizar la reforma en Ashtanga Yoga Bilbao y barajar fechas de apertura, el equinoccio de otoño pareció atraernos como un imán.  Una gran transición astronómica caía justo dentro del plazo al que las tareas pendientes apuntaban.  Era como si, en cierto modo, el cosmos nos guiñase un ojo.  No opusimos resistencia y nos dejamos llevar: sería el 21 de septiembre, lunes, a escasas horas del equinoccio.

Hoy, después de tres días, miramos hacia atrás satisfechos y hacia delante con ilusión.  Los cambios que nos ha traído este equinoccio han sido muchos y grandes, y qué menos que dedicarle estas pocas palabras después de tantas semanas de escasez epistolar en el blog.  Un abrazo y gracias.

domingo, 20 de septiembre de 2015

¡Listos para empezar!

¡Todo está a punto en Ashtanga Yoga Bilbao!  Tras tres meses de ajetreo que han incluido la búsqueda de un hogar para la escuela, una accidentada reforma y una mudanza desde Madrid, al fin hemos puesto la última maceta en su sitio y limpiado la última mota de polvo.  Te presentamos la que, si lo deseas, a partir de mañana será tu casa:

Recepción.
Sala de práctica.
Altar en honor a Guruji, creador del sistema Ashtanga Vinyasa Yoga, y Ganesha, el que remueve obstáculos.
Sala de práctica.
Sala de práctica.
Vestuario.
Duchas del baño.
En la siguiente secuencia de parejas de imágenes, tenéis una interesante visión del "antes" -o el "durante"- y el "después":




Detrás de este proceso de transformación que ha llevado a convertir una triste y vetusta oficina en una escuela de Ashtanga Yoga a la altura de Bilbao hemos estado, claro, Nines Blázquez y Fernando Gorostiza, aunque también queremos hacer una especial mención a Mircea Agapie e Ion Sonea, los albañiles-electricistas-carpinteros que gracias a su esfuerzo más allá del deber han hecho esto posible.  De no haberlos tenido a ellos, es probable que todavía hoy estuviésemos echando cemento y alicatando.


Mircea Agapie con Nines y Fernando.
Ion Sonea con Fernando.
Ha llegado la hora de la verdad: mañana, lunes, arranca la aventura de Ashtanga Yoga Bilbao.  ¡Te esperamos!

domingo, 6 de septiembre de 2015

¡Ashtanga Yoga Bilbao abre sus puertas!

Diseño de Nines Blázquez.

¡Ya tenemos fecha de apertura!  Llenos de ilusión y profundamente emocionados al fin podemos anunciar que el próximo lunes 21 de septiembre daremos comienzo a las clases regulares en Ashtanga Yoga Bilbao.  

Tras un mes de agosto loco, con jornadas de trabajo de lunes a domingo maratonianas, innumerables visitas a almacenes de construcción y mobiliario repartidos por toda la geografía vizcaína y un sinfín de vicisitudes, la obra ha llegado a su fin.  Próximamente publicaremos una entrada en este mismo blog con una pequeña crónica de lo que han sido la reforma.  Esta próxima semana llegará el grueso de los muebles desde los respectivos proveedores y todavía nos queda una última pechada para dar por terminado el último detalle, pero ya sabemos que la semana del equinoccio de otoño va a ser la que dará el pistoletazo de salida a la andadura de Ashtanga Yoga Bilbao.

Nuestro horario de clases va a ser el siguiente:  

Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes


07:15-09:15
Ashtanga Mysore


09:15-11:15
Ashtanga Mysore

09:15-11:15
Ashtanga Mysore

09:15-11:15
Ashtanga guiada





18:00-19:45
Ashtanga Mysore
18:00-19:45
Ashtanga Mysore
18:00-19:45
Ashtanga Mysore
18:00-19:45
Ashtanga Mysore

19:15-21:00
Ashtanga Mysore
19:15-21:00
Ashtanga Mysore
19:15-21:00
Ashtanga Mysore
19:15-21:00
Ashtanga Mysore
19:00-21:00
Ashtanga guiada

Estos horarios son nuestra propuesta inicial.  En realidad, ¡estamos a disposición de los bilbaínos!  Si la gente lo quiere, podemos abrir clases todas las mañanas, los mediodías y/o los fines de semana.  Deja un comentario o escríbenos a info@ashtangayogabilbao.com si tienes alguna sugerencia al respecto.  Recogeremos todas vuestras peticiones y, en el caso de que se pueda formar un grupo de práctica en algún otro horario, lo abriremos gustosos.

¡Te esperamos el lunes 21!  Puedes venir desde las 09:00 de la mañana (recuerda que abrimos 15 minutos antes de la hora anunciada para que puedas inscribirte en la escuela y cambiarte sin prisas).  Durante las clases estilo Mysore, no tienes que ser puntual.  ¡Basta con que vengas a cualquier hora dentro del horario!  Tendremos esterillas de uso público, si es que no tienes una propia.  Para cualquier duda, escríbenos a info@ashtangayogabilbao.com o llámanos al 696123011.

La fiesta de inauguración tendrá lugar durante un fin de semana una vez comenzadas las clases.  Lo anunciaremos próximamente.

http://www.ashtangayogabilbao.com

lunes, 10 de agosto de 2015

Galería fotográfica de Ashtanga Yoga Bilbao.


¡Os presentamos la galería de imágenes de Ashtanga Yoga Bilbao!  Hemos publicado en la página web una serie de fotografías tomadas durante una práctica que Nines y yo realizamos en un parque hace dos fines de semana.  La autora de las fotografías es Eva Gutiérrez Fernández, a quien nos gustaría expresar desde aquí un caluroso agradecimiento por su buen trabajo y esfuerzo.



En esta entrada del blog hemos publicado tan sólo una muestra.  Si queréis ver la galería completa con más de sesenta fotografías, aquí tenéis la dirección, dentro de nuestra página web: http://www.ashtangayogabilbao.com/galeria.php



El yoga es un proceso interno de transformación personal por lo que esta clase de espectáculos externos más propios de una carpa de circo quizás no deberían tener cabida.   No obstante, conviene recordar el papel histórico que han desempeñado las exhibiciones de asanas en la reciente difusión del yoga.  Sin ir más lejos, y tal y como se explicó en el post anterior, el propio Pattabhi Jois fue iniciado en el yoga a través de una exhibición que Krishnamacharya tuvo a bien celebrar en Hassan, la aldea en la que se encontraba su escuela.  La demostración de asanas a la que asistió le dejó tan boquiabierto, que enseguida sintió el irrefrenable deseo de ponerse en contacto con el que sería su gurú y aprender yoga.  Una decisión que cambiaría su vida y el mundo para siempre.   



Otro tanto sucedió con David Williams y Norman Allen, primeros difusores del Ashtanga Yoga en Occidente, cuando asistieron a una exhibición de asanas que Manju Jois, hijo de Pattabhi Jois, impartió en aquel ashram de Pondicherry.  En estos y otros muchos casos, por tanto, una exhibición de asanas supuso el hito suficiente para inciarse en la senda del yoga, su puerta de entrada. 


Los nuevos tiempos conducen a nuevos medios y, hoy, las exhibiciones que otrora se celebraran de aldea en aldea y de ashram en ashram pueden tener lugar a través de Internet.  No hay nada como el vivo y el directo, pero lo digital también tiene sus ventajas y en Ashtanga Yoga Bilbao hemos optado por publicar esta galería para ayudar a difundir el Ashtanga Yoga y mostrar los frutos EXTERNOS de un compromiso constante mantenido durante años.  Ojalá que las imágenes sirvan de inspiración a algunas personas y les animen a dar su primer paso en este fascinante camino de autoconocimiento que es el yoga y que consiste en, quede claro, a través de lo externo, llegar a lo interno.


http://www.ashtangayogabilbao.com/galeria.php