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lunes, 25 de marzo de 2019

"Cómo conocí a Guruji" by David Williams.

Guruji, Manju y David.

He estado practicando yoga desde mi último año de universidad en la Universidad de Carolina del Norte, en 1971.  He mantenido una práctica de yoga ininterrumpida durante más de treinta años.  La gente dice que tengo una gran disciplina.  Yo les respondo que no es realmente disciplina.  Simplemente me fascina observar lo que ocurre en mi vida si practico yoga.

Cuando estaba en la universidad, oía contar historias sobre yoguis de la India que se volvían más sabios al envejecer.  Miraba a mi alrededor en Carolina del Norte y no encontraba a nadie que al hacerse mayor se hiciera más sabio.  Esto me fascinaba.

En una granja vi a un amigo que se levantaba sobre su cabeza y ponía sus piernas en loto, y le pregunté a ver qué estaba haciendo.  Me dijo que estaba haciendo yoga.  Yo pensaba que estaba bastante en forma, pero sabía que no podía hacer nada de esto y le pedí que me enseñara.  Me dijo que sí, y eso fue el principio.  Cuanto más me adentraba, más me fascinaba y al fin decidí que debía ir a la India y encontrar un maestro de yoga de verdad.

Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que me convertí en una especie de detective en busca del yogui más grande.  A cualquier sitio que llegaba, preguntaba a la gente y me apuntaba a clases de yoga.  Mi búsqueda me llevó por toda la India.  En la primavera de 1972 me encontraba en Pondicherry en el Ananda Ashram de Swami Gitananda.  Ahí fue donde conocí a Manju, el hijo de Pattabhi Jois.  Norman Allen y yo éramos amigos, y los dos conocimos a Manju y a su amigo Basaraju, quienes estaban viajando alrededor de la India haciendo exhibiciones de yoga en diferentes ashrams.

Lo vimos practicar la primera serie y entonces supe que eso era lo que estaba buscando.  Mi intuición me dijo que eso era lo siguiente que debía aprender.  Le pregunté a Manju cómo había aprendido esto y me respondió que su padre era un maestro de yoga que vivía en Mysore y que esto era lo que él enseñaba.

Círculo de pranayama con Guruji,

Mi visado estaba a punto de caducar, así que me marché de la India y ahorré dinero para regresar lo antes posible.  En 1973 volví a la India y llegué a Mysore en tren y reservé una habitación en un hotel.  Conmigo viajaba Nancy Gilgoff.  Al día siguiente llamé a un rickshaw cuyo conductor me aseguraba saber dónde estaba Guruji.  Nos subimos y nos llevó hasta la casa de un astrólogo que vivía en el mismo barrio en que vivía Guruji.  La dirección no era ésa, pero el astrólogo sabía quién era Pattabhi Jois y envió al rickshaw al lugar correcto.

Cuando llegamos a casa de Guruji no se encontraba en casa; estaba en la Universidad de Ayurveda, pero se esperaba que regresara al cabo de un rato.  Por suerte aquel día un chico indio llamado Coconut Raju estaba ahí para las clases de yoga.  Hablaba un buen inglés y decidió quedarse con nosotros y ayudarnos ejerciendo de traductor.  Nos hicimos amigos y lo hemos seguido siendo desde entonces.

Guruji regresó algunas horas después.  Tenía una sonrisa amplia y agradable.  Transmitía gran intensidad a través de su mirada y concentración, pero me gustaba su sonrisa.  También tenía un aspecto muy saludable.  Por aquel entonces tenía cincuenta y nueve años de edad.  Su piel era radiante.  Todo él era una persona radiante y en seguida supe que cualquier cosa que fuera la que él estuviera haciendo, yo también quería hacerla. 

Fue hacia nosotros y nos preguntó: "¿Cómo me habéis encontrado?"  Le respondí: "Bueno, conocí a Manju y vi su exhibición de la primera serie y soy amigo de Norman Allen que ha estado aquí y quiero aprender yoga también.  Practico a diario; realmente me encanta.  Y por cierto, incluso he enseñado a algunas personas."  Ésta era mi gran ocurrencia para que me aceptara.  Continué: "Creo que deberías enseñarme para que no vuelva a Estados Unidos y enseñe mal a la gente."  Guruji se lo pensó un rato y respondió...
  

¿Quieres saber más?  ¡Pues ven a Ashtanga Yoga Bilbao y escucha el final de la historia de labios del propio David Williams!  La próxima semana, del jueves 4 al domingo 7 de abril, tendrá lugar un workshop muy especial con el pionero del yoga en Occidente: "Ashtanga Yoga para el resto de tu vida."  ¡Últimas plazas disponibles!  Haz click aquí para más información.


Fuente del texto: Guruji: A portrait of Sri K. Pattabhi Jois through the eyes of his students, by Guy Donahaye and Eddie Stern.

domingo, 27 de enero de 2019

Carta abierta de David Williams a los practicantes de Yoga.

Workshop con David Williams en Ashtanga Yoga Bilbao del 4 al 7 de abril.  Click para información y reservas.


[If you just wish to read David's original letter in English, please scroll down to the bottom of this article]


Dentro de apenas dos meses tendrá lugar en Ashtanga Yoga Bilbao uno de los mayores acontecimientos de nuestra corta historia: la visita del pionero David Williams, quien a lo largo de cuatro días entre el 4 y el 7 de abril nos deleitará con lo que para los entusiastas del yoga será un apasionante viaje a los orígenes.

El nombre de David Williams sin duda debería aparecer en cualquier "enciclopedia" de yoga que se precie.  La Historia sabe que fue gracias al empeño de Pattabhi Jois que se preservó la enseñanza de Krishnamacharya durante sus años de Mysore, pero quizá muchos desconozcan que fueron David Williams y sus amigos Nancy Gilgoff y Norman Allen quienes le abrieron la puerta al exterior. 

Hace muchas décadas que el mundo practica yoga; incluso se tiene la paradójica sensación de que en la actualidad se practica más yoga fuera que en la propia India, su cuna original.  El yoga aparece en las películas, en las noticias, en los anuncios como reclamo; las glamurosas celebrities presumen de que van a clases de yoga e incluso la gente añade la palabra "yoga" en sus currículos como un aspecto positivo de su estilo de vida que merece la pena destacar.  En definitiva, el yoga disfruta de un lustre que, si echamos tan sólo un poco la vista hacia atrás, tiene mucho de insólito.

A comienzos de este mes y con motivo de la fiesta de la Epifanía del Señor se escribió en este blog un artículo acerca de las epifanías, de los acontecimientos repentinos de importancia reveladora que han tenido lugar a lo largo de la historia, y entre las que incluimos nuestro particular listado de epifanías del yoga.  Gracias a esas epifanías, esos hitos, el yoga dejó de ser una práctica marginal que a duras penas sobrevivía en el subsuelo de la sociedad hindú y dio el salto al mundo. Indudablemente, el encuentro de David Williams con Pattabhi Jois supuso una de las grandes epifanías en la Historia del yoga, cuyas repercusiones sacudirían las cuatro esquinas del globo tal que las ondas de un terremoto.


David Williams hace cuarenta años.  ¡No intentes esto en casa!

A menudo comienzan a asistir a nuestras clases personas que no habían practicado nunca Ashtanga Yoga pero sí otros estilos.  Por defecto y pese a su experiencia previa les enseñamos en sesiones estilo Mysore desde cero, como si nunca hubiesen hecho yoga en absoluto.  En algunos casos, en cambio, por lo rápido que entienden los fundamentos de la respiración libre con sonido propia de Ashtanga Yoga o por la manera en que se desenvuelven en los primeros vinyasas del saludo al sol A de Ashtanga Yoga, en seguida nos damos cuenta de que en realidad sí habían aprendido algunos elementos del método de Krishnamacharya divulgado por Pattabhi Jois.

"Bueno, pero esto es el saludo al sol de toda la vida", nos dicen, como si los nueve vinyasas del saludo al sol A y los diecisiete del saludo al sol B del método de Krishnamacharya se hubieran practicado en la India de forma ubicua desde tiempos inmemoriales y que, por lo tanto, Krishnamacharya y Pattabhi Jois no habían hecho sino "recoger" algo que ya existía previamente en muchos otros lugares.  La realidad es que no, solemos explicar para desconcierto de muchos.  En la actualidad, los practicantes de hatha yoga que comienzan sus sesiones de asanas con saludos al sol tienen dos únicos orígenes: el saludo al sol de la escuela Shivananda popularizada por Vishnudevananda y los saludos al sol de Krishnamacharya popularizados por Pattabhi Jois.  Todos los saludos al sol que conozco, y si algún lector de este artículo tiene información al respecto que contradiga esta afirmación le agradecería me la hiciera llegar, pertenezcan al estilo que pertenezcan, son réplicas exactas o variantes de alguno de esos dos. 

En efecto, debes saber que ese saludo al sol o Surya Namaskar que se enseña en tu gimnasio, o que tu profesora de yoga dinámico, power, integral, hatha, vinyasa, flow o lo que sea te ha enseñado de forma casi idéntica a lo que hace esa gente "rarita" de Ashtanga Yoga, durante veinte años a partir de la década de 1920 lo estuvo enseñando de forma exclusiva y en ningún otro lugar de la Tierra un señor llamado Tirumalai Krishnamacharya en su Yoga Shala junto al Palacio de Mysore y a partir de 1948 lo seguiría enseñando su discípulo aventajado Sri Krishna Pattabhi Jois en una habitación de su pequeña casita de Lakshmipuram con capacidad para ocho personas. 

Guruji con su esposa Amma y su hija Sharaswathi en los tiempos de Lakshmipuram.

Algunas personas afirman que el bueno de Krishnamacharya se inventó esas secuencias de movimientos ligados tomando como inspiración los entrenamientos de los luchadores tradicionales indios que tan populares debían ser por aquel entonces.  En cambio, Krishnamacharya y Pattabhi Jois sostendrían que los saludos al sol junto con el resto del sistema de asanas sostenido por la sincronización con la respiración o vinyasa, una serie de contracciones musculares o bandhas y los puntos de enfoque con la mirada o dristhis pertenecían a un antiguo sistema de yoga descrito en el misterioso Yoga Korunta que Krishnamacharya había aprendido de su no menos misterioso gurú Ramamohan Brahmachary.

Fuera cual fuera su origen, lo cierto es que a partir de la década de 1970 los saludos al sol y el resto del método que enseñaba Pattabhi Jois dieron el salto al mundo.  Resulta sobrecogedor, casi mágico, que una práctica que durante décadas había permanecido recluida entre las cuatro paredes de una habitación se haya difundido por todas las esquinas del globo desde Singapur hasta Los Ángeles y haya dado tanto que hablar como para que, por ejemplo, un señor de Bilbao en el año 2019 esté escribiendo acerca de ello desde su casa.  

El Ashtanga Yoga de Pattabhi Jois no se limitaría a saltar fronteras, sino que con el paso de las décadas fue impregnando la enseñanza de yoga en general y dejando su impronta en muchos otros estilos.  Llamémoslo "evoluciones", "escisiones", "desviaciones" o simplemente "inspiraciones", pero al igual que sucede con linajes como el de Shivananda o el del otro gran discípulo de Krishnamacharya BKS Iyengar, lo cierto es que hoy día es posible encontrar la influencia de Pattabhi Jois en multitud de prácticas de yoga que no aparentan estar para nada relacionadas con el Ashtanga Yoga original.  Y a menudo sin que ni siquiera lo sepan sus propios practicantes y profesores...

Esa divulgación empezó de casualidad.  En 1964 un belga llamado Andre Van Lysebeth estudió con Pattabhi Jois durante algunos meses y dejó constancia de ello en un libro que se publicaría en Occidente en 1968 bajo el título Aprendo Yoga.  Gracias a este autor belga por primera vez se puso el foco sobre el Ashtanga Yoga de Guruji, pero no sería hasta 1972 cuando se produjo la verdadera eclosión.

David Williams y Manju Jois en la actualidad

Tres veinteañeros, los norteamericanos Nancy Gilgoff, David Williams y Norman Allen se encontraban aprendiendo yoga en un ashram de Pondicherry, en la costa sudoriental de la India.  Cierto día asistieron a una exhibición de asanas por parte de un joven que se encontraba de gira tratando de ganarse algunas rupias.  Quedaron maravillados ante lo que vieron y le interrogaron al joven acerca de dónde había aprendido aquello.  Se trataba de Manju, el hijo de Pattabhi Jois.  El resto es Historia.

Si quieres conocerla de primera mano, Ashtanga Yoga Bilbao te brinda una gran oportunidad el próximo mes de abril desde el jueves 4 y hasta el domingo 7.  David Williams estudió con Pattabhi Jois durante siete años intensos: entre 1973 y 1979, durante los cuales trató de pasar en Mysore el mayor tiempo posible, ávido de aprender.  Conoció la práctica de Ashtanga Yoga en una época alejada de masificaciones, dentro de un ambiente muy íntimo, casi como un miembro más de la familia Jois.  Y desde entonces ha dedicado su vida por entero a la enseñanza del método de Ashtanga Yoga.

En su taller, David Williams transmitirá sin distorsiones lo que aprendió en aquellos años arcaicos.  Algunas de las cosas que aprenderás serán reveladoras y responderán a preguntas que quizás nunca te habías planteado pero que siempre habían estado ahí, otras directamente te sorprenderán hasta dejarte atónito.  La práctica de Ashtanga Yoga ha permanecido esencialmente idéntica a lo largo de las décadas, pero David te mostrará matices que se han perdido en el camino y hará que viajes, como en una máquina del tiempo, cuarenta años atrás hasta esa casita en Lakshmipuram.

A modo de aperitivo, a continuación reproduciremos una carta que nos ha hecho llegar David dirigida a todas las personas que asistan a su taller con algunos consejos.  La hemos traducido al castellano, aunque si quieres leer el original en inglés lo encontrarás inmediatamente debajo.

Y en el caso de que desees más información acerca de su taller, aquí te dejamos un enlace a nuestra página web con todo lujo de detalles.  Si quieres reservar una plaza, escríbenos a info@ashtangayogabilbao.com o llámanos al 696123011 (también Whatsapp).



Carta abierta a los estudiantes de yoga.

¡Saludos desde Maui!

Cuando enseño Yoga siempre me vienen a la cabeza algunos grandes conceptos acerca de cómo se enseña y se practica Ashtanga Yoga que, en base a mi estudio, observación e ininterrumpida práctica personal, creo importante compartir en mis clases.

En primer lugar, y por encima de todo, espero que de mí puedas aprender que en tu práctica, "Si duele, lo estás haciendo mal."  A lo largo de los años, he observado que demasiadas personas se están haciendo daño a sí mismas y haciendo daño a otras.  La práctica de Yoga puede ser (y debería ser) una experiencia placentera desde el principio hasta el final.  Lo importante es el mula bandha y la respiración profunda.  Con la práctica diaria, es inevitable que uno se acabe volviendo más flexible.

A partir de mi propia práctica y observación, aprendí que ir más allá de tus actuales límites para entrar en una postura podía desembocar en lesiones, lo cual tiene como consecuencia que se necesita un tiempo para curar la lesión antes de retomar la práctica.  Toda esta secuencia de eventos no sólo resulta desagradable, sino que además es contraria a mi creencia en que a través de una práctica diaria lenta y constante se puede aumentar la flexibilidad, al generar un calor interno propio con el que relajarse en las posturas en vez de verse forzado a llegar hasta ellas.  He observado que este método más lento y constante resulta más saludable y al mismo tiempo permite que se desarrolle una mayor flexibilidad de una naturaleza más duradera que la que se obtiene mediante la fuerza bruta.  Desgraciadamente, tal y como muchas personas han descubierto, ir más allá de los límites a menudo conduce a la suspensión o limitación de la actividad durante el inevitable periodo de recuperación.  Este ciclo lleva a desagradables asociaciones con la práctica de Yoga en vez de a las agradables experiencias que me esfuerzo en inculcar y que siento son necesarias para que la práctica se pueda mantener durante toda la vida.

En mi taller, quiero mostraros a cada uno de vosotros cómo podéis hacer que las series de Ashtanga Yoga se conviertan en una práctica para toda la vida con una experiencia completamente placentera.

Sospecho que cuando por primera vez viste la práctica, te dijiste, "Si hiciera esto, ¡sería genial para mí!"  Así que ahí estás tú -- has observado la práctica y deseas continuarla.  La clave reside en ser capaz de mantenerte practicando Yoga durante el resto de tu vida.  Durante más de cuarenta y cinco años observando a miles de personas practicar Yoga, me he dado cuenta de que aquellos que persisten son los que han conseguido averiguar cómo disfrutarla.  Aguardan con ilusión su práctica diaria y nada puede evitar que encuentren tiempo para hacerla.  Se convierte en uno de los momentos más agradables de su día.  Los demás, conscientemente, subconscientemente o inconscientemente, abandonan la práctica.  Mi gran objetivo es hacer todo lo posible para inspirarte a establecer tu práctica de Yoga, no sólo durante los pocos días que estemos juntos, sino durante el resto de tu vida.

En segundo lugar, espero poder compartir contigo mi creencia en que el objetivo primordial del Yoga no es incrementar la flexibilidad y la fuerza.  El aumento de la flexibilidad y de la fuerza son simplemente el resultado natural y el beneficio de una práctica diaria.  Aunque la flexibilidad y la fuerza sean beneficios del Yoga importantes y notorios, yo creo que los objetivos de la práctica de Yoga son la auto-realización y ser capaz de mantenerse en equilibrio y con salud cada día.  La salud es tu mayor riqueza.  El DNA del cuerpo sabe cómo curarse; todo lo que necesita es la energía.  Las prácticas de Yoga energizantes, rejuvenecedoras, pueden ser la fuente de esta energía.

Por último, espero que entiendas que mi taller es para todas las personas y todos los niveles.  De vez en cuando me preguntan qué hace que alguien sea "bueno en Yoga."  Rápidamente respondo que el mejor Yogui no es quien es más flexible, sino quien es capaz de mantener su atención en aquello que está haciendo, quien hace con mayor intensidad el mula bandha y quien respira más profundamente.  Ha sido con la mayor de las tristezas que he observado a gente "compitiendo con su práctica de Yoga."  También he observado a muchos otros desanimarse en su práctica porque perciben esta competición y les preocupa que jamás serán capaz de hacer su práctica con la flexibilidad y habilidad de otros que se encuentran más avanzados en las series.  Mi objetivo es transmitir la idea que el más grande Yogui es aquel que disfruta más su práctica de Yoga, no el que puede conseguir la postura más retorcida.  Estoy convencido, y espero ser capaz de transmitírtelo, que en tu práctica de meditación en movimiento lo importante es invisible al observador y está dentro de cada uno de vosotros.

Creo en el Yoga.  Creo que cualquiera que tenga el deseo puede practicar Ashtanga, quizás con modificaciones personalizadas, de una manera que le proporcione placer, bienestar.  Durante años he dicho: "Si alguien me dijera, 'Tienes quince minutos, una hora, etcétera, para hacer algo bueno por ti.  Puedes usar mancuernas, una bicicleta o lo que sea,' empezaría con los Saludos al Sol de Ashtanga Yoga y la Primera Serie."  Si alguien puede enseñarme algo mejor, estoy dispuesto a aprenderlo.  A lo largo de más de cuarenta y cinco años de búsqueda he estudiado cinco o seis sistemas de Yoga.  Para mí, no existe un programa de fitness físico, mental y emocional mejor que el sistema de Ashtanga Yoga.  Espero que sientas lo mismo durante los días que pasemos juntos.

Espero con ilusión que llegue el momento de compartir mi práctica y experiencia contigo.

Tuyo en Yoga,
David Williams.


Workshop with David Williams at Ashtanga Yoga Bilbao from the 4th to the 7th of April.  Click here for more details and reservations. (Switch to English language at the top right).  You may also get in touch via email (info@ashtangayogabilbao.com) or phone (+34 696123011 - also Whatsapp).

An open letter to Yoga students.  

Greetings and Salutations from Maui! 

When I teach Yoga, I am always reminded that there are some major concepts about how Ashtanga Yoga is taught and practiced, based on my personal study, observation, and uninterrupted practice, that I feel are important to share with my classes. 

First, and foremost, I hope you can learn from me that in your practice, "If it hurts, you are doing it wrong." Through the years, I have observed that too many people are hurting themselves and hurting others. Yoga practice can be (and should be) pleasant from the beginning to the end. What is important is the mula bandha and deep breathing. With daily practice, it is inevitable that one will become more flexible. 

From my own practice and observation, I learned that pushing your current limitations to get into a position could result in injury, which results in one needing to rest the injury to recover so they can resume their practice. This entire sequence of events is not only unpleasant, it is contrary to my belief that through slow, steady, daily practice one can achieve greater flexibility by generating one's own internal heat to relax into positions, rather than being forced into a position. I have observed this slower, steadier method is not only healthier, but it allows one to develop greater flexibility of a more lasting nature, than the kind that is forced. Unfortunately, as many have found, pushing one's current limitations can result in having to severely curtail or limit activity during recovery. This cycle can lead to unpleasant associations with one's Yoga practice, rather than the pleasant experiences I work to instill, and that I feel are necessary for a lifelong practice.

In my workshop, I want to show each of you how you can do the Ashtanga Yoga series in a lifelong practice that is a completely pleasant experience. 

I suspect that when you first saw the practice, you said to yourself, "If I did this, it would be great for me!" So, here you are--you have observed the practice, and you want to continue it. The key is being able to continue practicing Yoga for the rest of your life. From over 45 years of observing thousands of people practicing Yoga, I realize that those who continue are the ones who are able to figure out how to make it enjoyable. They look forward to their daily practice and nothing can keep them from finding the time to do it. It becomes one of the most pleasant parts of their day. The others, consciously, subconsciously, or unconsciously, quit practicing. It is my goal to do everything I can to inspire you to establish your Yoga practice, not just for the few days we are together, but for the rest of your life. 

Secondly, I hope to share with you my belief that the ultimate goal of Yoga is not to increase flexibility and strength. Increased flexibility and strength are simply the natural results and benefits of daily practice. While additional flexibility and strength are important and apparent benefits of Yoga, I believe the goals of Yoga practice are self-realization and keeping oneself balanced and healthy on a daily basis. Health is your greatest wealth. The body's DNA knows how to heal itself; all it needs is the energy. The energizing, rejuvenating Yoga practices can be the source of this energy. 

Lastly, I hope you will find that my workshop is for everyone at all levels. Occasionally I asked if someone is "good at Yoga." I quickly respond that the best Yogi is not the one who is most flexible, but the one who is the most focused on what he or she is doing, the one most intensely doing the mula bandha and deep breathing. It is with some sadness that I have observed people "competing with their Yoga practice." I have also observed others who are discouraged in their practice because they feel this competition and worry that they will never be able to do their practice with the flexibility and skill of others more advanced in the series. My goal is to convey the idea that the greatest Yogi is the one who enjoys his or her Yoga practice the most, not the one who can achieve the ultimate pretzel position. It is my belief, which I hope to convey to you, that in your practice of this moving meditation, what is important, is what is invisible to the observer, what is within each of you. 

I believe in the Yoga. I believe that anyone who has the desire can do the Ashtanga practice, perhaps with personal modifications, in a way that is pleasant. For years, I have said, "If someone said to me, 'You have 15 minutes, one hour, etc., do something good for yourself. You can use barbells, bicycles, or whatever,' I would start doing the Ashtanga Yoga Salutations to the Sun and Primary Series." If someone can show me something better, I am ready to learn it. In my more than 45 years of searching, I have learned five or six systems of Yoga practice. For myself, I have not found a better physical, mental, and emotional fitness program than the Ashtanga Yoga system. I hope you will feel the same after our days together. 

I look forward to sharing my practice and experience with you. 

Yours in Yoga, 
David Williams.

martes, 23 de junio de 2015

David Williams: Ashtanga Yoga para toda la vida.


¡David Williams y Ashtanga Yoga Bilbao!

La semana pasada, desde el jueves hasta el domingo, tuvo lugar en Ashtanga Yoga Madrid lo que para la comunidad española de Ashtanga Yoga supone un verdadero hito: el primer taller que imparte en España David Williams, un auténtico dinosaurio del Ashtanga Yoga que estuvo entre el puñado escaso de occidentales que estudiaron en Mysore con Krishna Pattabhi Jois a principios de la década de 1970, el primero que enseñó Ashtanga Yoga en Occidente y el responsable de que Guruji comenzase a viajar a los Estados Unidos.  

A lo largo de cuatro intensos días, David Williams ha compartido con nosotros reveladoras enseñanzas de Ashtanga Yoga y fascinantes anécdotas.  El taller, con el refrescante título de "Ashtanga Yoga para el resto de tu vida", ha sido un condensado compendio de clases de Ashtanga Yoga en su versión más clásica, técnicas de pranayama tal y como se las enseñó Guruji y, según nos ha insistido, sin ninguna modificación, y relatos históricos y biográficos acerca del Ashtanga Yoga de Krishna Pattabhi Jois desde el punto de vista de quien es nada más ni nada menos que su pionero en Occidente.

¿No sabes llegar?  ¡Pues fíjate en la dirección que marca el cartel!

En efecto, si habéis tenido la suerte de tener en vuestras manos el libro "Guruji: un retrato desde los ojos de sus estudiantes", editado poco después de la muerte de Pattabhi Jois en mayo del 2009, habréis podido comprobar cómo, tras el prefacio de los dos autores y una entrevista a Manju Jois, el estudiante que abre el primer capítulo "Los 70: Cómo el Ashtanga Yoga llegó a Occidente" es precisamente David Williams.  Algunos de los profesores más reputados hoy día en Ashtanga Yoga eran unos chavales cuando David Williams comenzó a practicar.  Borja estaba a punto de nacer, y yo mismo ni siquiera era un proyecto todavía.  Profesores archiconocidos como David Swenson o Peter Sanson llegarían a ser alumnos de David Williams en California o Hawaii.  Sharath Jois era un bebé casi de teta y el propio Krishna Pattabhi Jois un "mozalbete" de cincuenta y ocho años.  De hecho, David nos ha contado lo mucho que le preocupaba que Guruji muriese antes de enseñarle todo lo que sabía.  60 años era una edad avanzadísima en la India de entonces, y David Williams desconocía que Krishnamacharya y todos sus discípulos estaban destinados a rozar o superar el centenario.

David Williams hecho un nudo en sus años mozos.

Además de tener mucho que contar David lo cuenta muy bien.  Uno se queda literalmente absorto escuchándolo.  La vida de David Williams desde su temprana juventud se centró en una podría decirse que afanosa búsqueda de yoga.  Vivió como un hippie viajando en autobús a través de Europa y Oriente hasta llegar a la India.  Practicó varios estilos de yoga en busca del "yoga auténtico" y finalmente, en 1972, con apenas 22 años de edad, mientras se encontraba en un ashram enrolado en un curso de formación en yoga, la casualidad quiso que su ashram recibiera la visita de un indio que se dedicaba a recorrer templos y ashrams haciendo dinero mediante exhibiciones de asanas.  David Williams quedó fascinado: era justo lo que había estado buscando durante todos esos años.  Le interrogó al indio para saber dónde había aprendido aquello.  Y resultó que era Manju Jois, y que ese sistema de yoga se lo había enseñado su padre Pattabhi Jois en Mysore.  David Williams ya sabía cuál sería su siguiente parada.

David Williams y Borja Romero-Valdespino de Ashtanga Yoga Madrid, que ha ejercido de traductor simultáneo.

El párrafo anterior ha sido una muestra de lo intenso e interesante que ha llegado a ser el taller.  Conocieses o no la historia, la manera de relatarlo de David es muy amena, aunque se nota que la ha debido de contar cientos de veces.  Sin embargo, desgranar el contenido de las aproximadamente quince horas del taller probablemente quede fuera del alcance de este post.

De entre todo lo que ha enseñado, me quedo con lo mucho que ha insistido David en no perseguir el dolor.  La práctica de Ashtanga Yoga es muy exigente y muchos creen que el dolor es parte imprescindible del proceso.  Según David, y las palabras de una de las escasísimas personas en el mundo que han terminado las seis series de asanas -de hecho pensaba que no había nadie que lo hubiese logrado- y que ha practicado Ashtanga Yoga a diario y sin interrupciones durante más de cuatro décadas, creo que han de ser tenidas muy en cuenta, la práctica de yoga ha de ser gozosa, debe proporcionar placer, tiene que conseguir que el cuerpo se inunde de endorfinas.  Sólo así la práctica cumplirá su objetivo de sanación.  El dolor, según David, no es otra cosa que la señal de que se están rompiendo tejidos.  El dolor no hace que se segreguen endorfinas, sino adrenalina, que indica al cuerpo que ha de protegerse, contraerse y cerrarse.  El dolor conduce a la lesión, y cuando hay lesión el cuerpo ha de invertir toda su energía en curar lo que se ha roto en vez de dirigirla a otra parte.

David Williams durante el curso. 

A continuación destacaré algunas curiosidades que hemos aprendido a modo de tecnicismos.  Hay que tener en cuenta que David Williams finalizó sus estudios con Guruji en 1979 y jamás regresó a Mysore.  De hecho, a pesar de haber completado todas las series de Ashtanga Yoga no figura en la lista de profesores certificados porque la propia lista no existió hasta mucho más tarde y David ya no estaba allí para ser añadido.  Durante las tres décadas siguientes hasta la muerte de Pattabhi Jois, la práctica de Ashtanga Yoga sufrió leves pero constantes modificaciones.  Por ello, de algún modo practicar con David Williams ha sido como abrir una cápsula del tiempo, porque continúa enseñando de la misma manera que Pattabhi Jois lo hacía en la década de los setenta, cuando en su escuela sólo había alumnos indios que pagaban diez rupias al mes y no cabían más de ocho personas a un tiempo.  En resumen, estos son algunos de los detalles que más me han llamado la atención de las clases de David Williams:

Póster con todas las asanas de Ashtanga Yoga ejecutadas por David Williams.

  1. Durante sus clases no lleva la famosa cuenta de vinyasas.  Nada de ekam, due, trini, catuari, etcétera.  Las clases han sido guiadas pero sólo con instrucciones.  Él aprendió exclusivamente con clases estilo Mysore.  Las primeras clases guiadas que conoció David Williams tuvieron lugar cuando Guruji comenzó a viajar regularmente a Estados Unidos y llegó un momento en que acudía tal cantidad de gente a sus talleres en California que la práctica estilo Mysore se hacía imposible.  En ese momento comenzó a guiar algunas prácticas y a contar en sánscrito, aunque de una manera un tanto errática tal y como me contó David durante una cena que tuvimos la suerte de compartir los profesores de Ashtanga Yoga Madrid.  Parece que el "vinyasa count" que hoy conocemos y que se detalla en numerosos libros y páginas web se desarrolló a partir de entonces.
  2. David tampoco conoció la práctica full vinyasa (vinyasa completo) según la cual cada asana, incluidas las de suelo, se inician desde samastithih, la postura de atención de pie, y que yo y muchos creíamos era el origen de la práctica half vinyasa (medio vinyasa: posturas de suelo enlazadas a través de los movimientos 4, 5 y 6 del saludo al sol) actual.  El vinyasa completo debió de ser un añadido posterior destinado a los occidentales que viajaban a Mysore y que llegaban desbordantes de energía.  O quizás era el método original pero Guruji prefirió no aplicarlo cuando sus estudiantes eran solamente indios.  En cualquier caso, el full vinyasa hoy día sólo se practica en determinados talleres de "exhibición" organizados por profesores que lo conocieron en su época, tal que el que hice con Lino Miele hace unos años.  Lo curioso del caso es que ellos suelen anunciarlo como la manera "original" de practicar Ashtanga Yoga, cuando en realidad David Williams fue testigo de una época anterior en la que tampoco se estilaba. 
  3. La propia práctica con medio vinyasa de David Williams difiere bastante de la actual.  En las posturas de suelo sólo se ejecuta el vinyasa entre asana y asana, no entre lado y lado.  Algunas posturas incluso se enlazan una detrás de la otra sin vinyasa alguno.  Tal es el caso de la secuencia upavistha konasana (en la que David nos ha hecho cogernos de los dedos gordos, no de la parte externa de los pies) y supta konasana, o la serie supta padangustasana, ubhaya padangustasana y urdhva mukha paschimattanasana, ejecutadas una tras otra de manera fluida, sin cakrasana ni vinyasas intermedios.
  4. Una de las curiosidades más llamativas radican en que David Williams enseña a sus estudiantes a aplicar el jalandhara bandha -cerrojo de la garganta- en prácticamente todas las asanas.  La explicación a porqué se hacía así tiene mucho sentido: al llevar el mentón a la garganta se crea espacio entre las vértebras cervicales y se permite que la energía, el prana, fluya con mayor facilidad a través de la columna vertebral y hacia la cabeza.  Los pilotos acrobáticos y especialistas en apnea corroboran esto, pues para evitar pérdidas de conocimiento en las situaciones extremas a que se ven sometidos y mantener el cerebro oxigenado al máximo llevan la barbilla hacia la garganta exactamente de la misma manera.  Durante el taller, en todas las flexiones hacia delante David Williams, sabedor de que se nos ha enseñado de otra manera, insistía en que llevásemos la frente hacia la rodilla y el dristhi al ombligo -nabhicakre-, en vez de la barbilla a la rodilla y el dristhi al pie -padayoragre- tal y como se hace hoy día.  De hecho, en todas las fotos antiguas que existen de Krishnamacharya y Pattabhi Jois practicando asanas, las flexiones hacia delante las hacen como dice David Williams.  Por lo visto, en algún momento después de 1979 Guruji decidió cambiarlo.  En los textos del libro Yoga Mala que el propio Guruji escribiera se dan las dos opciones: "lleva la frente a la barbilla o a la rodilla", mas lo cierto es que la opción de la barbilla es la que a la postre se ha acabado imponiendo, quizás porque sitúa la columna vertebral en una posición más estirada.  En otros estilos de yoga -en Bikram Yoga, por ejemplo- se sigue optando por el jalandhara bandha.
  5. También, este taller con David Williams me ha servido para descubrir que originalmente -en los setenta- sólo se hablaba de cuatro series de asanas: primera, intermedia, avanzada A y avanzada B.  Posteriormente, la avanzada A se dividió en dos series y la avanzada B en otras dos, quedando cuatro series avanzadas: A, B, C y D que, junto con la primera y la intermedia, constituyen las seis series de Ashtanga Yoga que conocemos hoy, o de las que hemos oído hablar hoy.  Porque la quinta y la sexta series para mí han sido un largo misterio: no sabía cómo eran ni sabía si había alguien en el mundo que las practicara.  Pero, por lo visto, en la década de 1970 ya hubo alguien que las aprendió: David Williams.  En su póster -que Ashtanga Yoga Bilbao ha adquirido con una dedicatoria especial del propio David- aparecen todas las asanas de lo que en los setenta fueron la serie primera, intermedia y avanzada A y B y hoy día son las seis series de Ashtanga Yoga.  La manera en que David las practicaba era poco menos que demencial: un día hacía la serie primera por la mañana y la serie intermedia por la tarde.  Al día siguiente la serie avanzada A (la tercera y la cuarta) por la mañana y la avanzada B (la quinta y la sexta) por la tarde, rutina que repetiría cada día hasta terminar la semana, descansando sábados y lunas y volviendo a empezar desde el principio la semana siguiente.  Una práctica no apta para perezosos, desde luego.
  6. Por último, David nos habló de un concepto desconocido: la serie de los rishis o de los sabios.  ¿Hay algo más allá de la sexta serie?  Esa pregunta se la planteó David a Guruji, que le habló de la serie de los sabios.  Cuando el yogi ha alcanzado la sabiduría necesaria, ya no es necesario practicar ninguna de las series de asanas.  Para el yogi sabio, sólo hacen falta diez asanas.  Él mismo es quien debe averiguar qué diez posturas ha de hacer cada día.  Y eso sí, cada una ha de ser mantenida durante cincuenta respiraciones prolongadas, lo cual puede suponer horas de práctica para un estudiante avanzado cuyo puraka -inhalación- y recaka -exhalación- pueden fácilmente alcanzar el minuto.  En último término, el rishi dominará todas las asanas de todas las series y será capaz de permanecer cincuenta respiraciones en cada una de ellas.
David Williams y Ashtanga Yoga Madrid.

De nuevo, tengo que agradecerle a mi maestro Borja Romero-Valdespino la oportunidad que nos ha brindado de conocer a este interesantísimo y curiosísimo maestro de Ashtanga Yoga.  El taller ha servido para aprender cosas nuevas y cosas viejas, aclarar dudas y hallar inspiración.  David Williams, que a sus sesenta y cinco años acumula casi cuarenta y cinco años dedicados al Ashtanga Yoga, es un ejemplo vivo de cómo el yoga puede acompañarnos a lo largo de toda nuestra vida.

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