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sábado, 28 de octubre de 2023

Urdhvua kukuttasana: bandha en acción.

Urdhva kukuttasana B by Fernando Gorostiza en Ashtanga Yoga Bilbao.  26 de septiembre del 2023.
Urdhva kukuttasana B.

Las cuatro series avanzadas de Ashtanga Yoga tienen el sobrenombre “sthira bhaga”, que significa “estabilidad divina” y que hace mención al despliegue de fuerza que construyen y demandan. 

En este video se muestra un momento crucial de la tercera serie de Ashtanga Yoga, en el que acaba de concluir con durvasasana una secuencia de estabilidad con el pie detrás de la cabeza y comienza una secuencia de estabilidad sobre los brazos. Urdhva kukuttasana (el gallo elevado) es la primera de esta secuencia de pura fuerza visceral, de puro bandha, y constituye un verdadero cancerbero que evidenciará la fortaleza o debilidad del practicante y lo preparado que está para lo siguiente. 

Urdhva kukuttasana B editado para Instagram.

Urdhva kukuttasana tiene tres variantes, y aquí se muestra la segunda de ellas. Las otras dos no son precisamente sencillas, pero las personas familiarizadas reconocerán que urdhva kukuttasana B es, con diferencia, la más difícil de las tres. Entiendo que la mayoría de las personas que vean esta publicación no se están enfrentando a ella, pero quizás pueda servir como ejemplo a todo el mundo de la utilidad de esos famosos “bandhas”. Desde su primer día, a un practicante de Ashtanga Yoga se le plantea el problema de utpluthih o tolasana, que muchos piensan es imposible debido a la longitud de sus brazos respecto a su torso. En esta postura de la tercera serie puede verse un ejemplo extremo de cómo la longitud de los brazos resulta ampliamente irrelevante y de cómo lo que hay que cultivar es la fortaleza de la musculatura interna que es capaz de elevar el torso y encogerlo como si de un acordeón se tratara.

La principal dificultad de esta variante de urdhva kukuttasana estriba en ser capaz de subir las piernas A LA VEZ por detrás de los brazos sin chocar contra ellos, quedarse atascado ni tener que apoyarse primero sobre una rodilla y después subir la otra. En esto es crucial el empleo de la respiración. La subida hacia atrás debe realizarse sobre una inhalación; no se me pasa por la cabeza que sea posible hacerlo sobre una exhalación. Para ello, subo inhalando en primer lugar levantándome ligeramente del suelo, luego exhalo mientras pego las rodillas al pecho para a continuación inhalar y balancearme llevando las rodillas entre los brazos hacia atrás y arriba. El resto es ya cuestión de bandhas o, en términos prosaicos, de abdominal transverso, diafragma y suelo pélvico. 

Urdhva kukuttasana B sin editar.

Deseo recalcar el hecho evidente de que no tiene sentido practicar las series avanzadas de Ashtanga Yoga si antes no se han resuelto suficientemente las series primera e intermedia, en las que se busca, respectivamente, purificar el cuerpo físico -yoga chikitsa- y el sistema nervioso -nadi shodhana-. Las secuencias de Ashtanga Yoga tienen un ordenamiento inteligente, de modo que los asanas posteriores se basan en los anteriores. Cuando se han desarrollado la movilidad y fuerza necesarias, el estudiante estará preparado para afrontar nuevos retos. En el caso de esta postura, entiendo que resultan claves las posturas especialmente orientadas al desarrollo de fuerza de la segunda serie, a saber: bakasana b, karandavasana, mayurasana y nakrasana. Pasar por alto una debilidad en estas posturas pasará factura más adelante, y éste es uno de los puntos cruciales donde saltará a la vista. De nuevo, te animo a que no pruebes estas cosas por tu cuenta “a ver qué pasa” y te pongas en manos de un profesor experimentado que vea tu práctica con perspectiva y te pueda guiar, ayudar y aconsejar. 

Mis agradecimientos a Luke Jordan y Lucía Andrade por haberlo hecho y a Nines Blázquez por apoyarme cada día.

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Vishwamitrasana y Vasishthasana: ¿Está todo el mundo equivocado salvo los ashtanguis?


Vishwamitrasana… ¿o vasishthasana?  Según los ashtanguis: vasishthasana.  Según el resto de los hatha yoguis: vishwamitasana.  Septiembre del 2023.

Hace varios años publiqué una entrada en el blog en la que hablaba de la historia entre Vishwamitra y Vasishta, dos sabios que aparecen en el Ramayana y entre los cuales se desataba un combate épico.  Si te interesa, puedes leerlo aquí.

Por aquel entonces yo aún no hacía los dos asanas en los que se homenajea a dichos sabios, pero con el paso del tiempo las he llegado a conocer y ejecutar: se trata de las dos primeras posturas de la tercera serie de Ashtanga Yoga.

Vasishthasana para el resto del mundo; vishwamitrasana para los ashtanguis.  Abril del 2022 en Conil.

Al hacerlas, descubrí lo que me imagino conocen la mayoría de practicantes de Ashtanga Yoga que llegan a ese punto de las series: las dos posturas relacionadas con estos sabios en Ashtanga Yoga se llaman justo al revés de como las llama el resto de los practicantes de hatha yoga.  Para los ashtanguis, vasishtasana es en realidad vishwamitrasana y viceversa.  En mi entrada del blog del pasado, de hecho las denominaba tal y como lo hace todo el mundo fuera de Ashtanga Yoga. 

Durante nuestra estancia en Portugal el año pasado, Luke Jordan comentó a este respecto, con su peculiar estilo jocoso que, por supuesto, todo el mundo está equivocado salvo los ashtanguis.  Así que, ¿cómo se deberían llamar, en realidad, estas populares aunque harto difíciles posturas?  Para averiguarlo, recurriremos a la fuente principal: el Ramayana.

El gran protagonista del relato es Vishwamitra, uno de los siete grandes sabios o Brahmarishis y que en el Ramayana es presentado como el tutor de Rama poco antes de relatar, a modo de flashback, su oscuro pasado.

Vasishtha y Vishwamitra ejecutando las posturas que llevan sus nombres.  En esta ilustración cuya fuente desconozco, parece darse la razón a los ashtanguis: el personaje que aparece en primer plano lleva joyas y una especie de corona tal y como le correspondería al rey Vishwamitra, mientras que el el personaje que aparece al fondo viste ropas austeras y sin adornos tal y como le correspondería al sabio Vasishtha.  La vaca origen del conflicto entre ambos aparece en la esquina inferior izquierda.

Vishwamitra era un poderoso rey originalmente llamado Kaushika que se adentró con su ejército en el territorio donde el sabio Vasishtha tenía su ashram.  Vasishtha poseía una vaca milagrosa llamada Kamadhenu que Vishwamitra quiso para sí, a resultas de lo cual se produjo el enfrentamiento.  Sin embargo, Vasishtha usó sus poderes mágicos para derrotar todas las acometidas de Vishwamitra, tras lo cual Vishwamitra se sometió a toda clase de austeridades con el fin de obtener el favor de los dioses y hacerse suficientemente poderoso como para derrotar a Vasishtha y vivió un sinfín de aventuras hasta finalmente redimirse, hacer las paces con su enemigo y convertirse en uno de los siete grandes sabios.

En este somero resumen no hay nada que arroje luz sobre la curiosa manera en que dichos sabios son representados en forma de postura de hatha yoga.  ¿De dónde vienen, pues, los dos asanas Vasishthasana y Vishwamitrasana?  ¿Qué representan?  Para ello, creo conveniente ofrecer la lectura de estos dos párrafos del capítulo 22 del Ramayana:


Finalmente, el Señor Shiva apareció ante Vishwamitra ofreciéndole cumplir sus deseos. Vishvamitra pidió entonces el conocimiento de las artes de la guerra del Dhanurveda y de otras escrituras, y también de las poderosas armas y de los misiles usados por los habitantes de los planetas superiores. Mahadev, después de otorgarle el pedido, desapareció. Vishwamitra, reanimado y vigoroso en virtud de su austeridad, y orgulloso por los poderes adquiridos, regresó al ashram de Vasishtha y comenzó a disparar dardos mortales, espantando a los sabios que allí vivían, así como a las aves y a los animales que huyeron despavoridos.

El sabio Vasishtha, indignado ante el insolente ataque, con su bastón extinguió cuanto proyectil fuera lanzado. Prontamente el escenario se convirtió en un mar de misiles y contramisiles disparados furiosamente por el Rey Vishwamitra, que desplegaba toda la habilidad y fuerza que había adquirido, culminando en el disparo del poderoso brahmastra, arma irresistible que hizo temblar el planeta y su atmósfera. El brahmán Vasishtha, reprendiendo al agresor luego de una batalla de armas místicas formidables, redujo el arsenal de Vishwamitra a la nada, haciendo además, que el arma letal fuera tragada por su bastón.  Dejando indefenso a Vishwamitra, devolvió la calma al lugar.

El otro lado de la ashtangui vasishthasana.

Vasishthasana (ashtangui) en marzo del 2022, cuando llevaba sólo un par de meses haciéndola.  Nótese que la pierna izquierda está mucho menos levantada que en la versión del 2023 (en la imagen superior).  Levantar la pierna que está en el aire es una de sus principales dificultades.  Por eso, a menudo en otros estilos de hatha yoga esta postura se haría no con la mano izquierda apuntando hacia el techo, sino agarrando el pie.

So riesgo de equivocarme, creo que las dos posturas representan precisamente este combate del Ramayana en el que Vishwamitra utiliza un arma arrojadiza de terrible poder que Vasishtha logra neutralizar con su bastón.  Por eso, uno de los asanas parece representar un poderoso arco, una ballesta u onagro en el que los brazos se extienden como los dos listones que tensan la cuerda y la pierna apunta hacia delante como el proyectil que está siendo lanzado, mientras que el otro asana claramente representa el bastón de Vasishtha con forma de cruz que absorbe todos los proyectiles que son arrojados.  

Por lo tanto, y a menos que pueda encontrar argumentos que refuten mi razonamiento, sinceramente creo que la postura que en Ashtanga Yoga llamamos vishwamitrasana en realidad representa el bastón con que se protege Vasishtha y la que llamamos vasishthasana en realidad representa la poderosa arma que esgrime Vishwamitra.  Soy consciente de que Pattabhi Jois era un gran erudito, profesor en la Universidad de Sánscrito en Mysore y sin duda un gran conocedor del Ramayana, por lo que afirmar que él y todos los que en Ashtanga Yoga llamamos así a estas posturas estamos equivocados me causa cierta zozobra, pero ante la abrumadora evidencia no me queda más remedio que reconocerlo.  De hecho, cada vez que pienso en los nombres de estas dos posturas, tengo que intercambiar los nombres que de forma natural surgen en mi cabeza y contradecir lo que la lógica me dice.  Y a lo largo de estos años he escuchado en varias ocasiones a ashtanguis experimentados comentar acerca de este asunto cosas por el estilo de "en Ashtanga Yoga las llamamos al revés, y no le des más vueltas".  Quizás estemos conscientemente equivocados, pero lo estamos en cualquier caso.

viernes, 8 de septiembre de 2023

Reflexión en torno a durvasasana: ¿para qué estos alardes?

Durvasasana por Fernando Gorostiza en Ashtanga Yoga Bilbao. 

Hace años Carol, una buena amiga que viajó a Nepal, nos envió una postal en la que aparecía un yogui con barba larga y vestido tan sólo con unos calzones que ejecutaba una extravagante postura con el pie detrás de la cabeza mientras mantenía el equilibrio sobre el otro pie y saludaba a la gente que pasaba con la mano. La postal la tenemos desde entonces en la recepción de Ashtanga Yoga Bilbao, decorando la entrada junto con un elefante y otros adornos. Muchos años después, para mi sorpresa, me encontré enfrentándome a esa misma postura de la postal y que resultó llamarse durvasasana en homenaje al sabio Durvasa famoso por su carácter irascible.

Durvasasana es una de esas posturas que cuando uno empieza a hacer yoga ni se imagina sea posible para el cuerpo humano y que cuando acaba siendo consciente de su existencia asume no llegará a hacer nunca. Es la séptima postura de la tercera serie de Ashtanga Yoga y, siendo realistas, se encuentra completamente fuera del repertorio de asanas que llegará a ejecutar nunca la inmensa mayoría de la gente que practica cualquier estilo de hatha yoga. De hecho, durvasasana implica una convergencia de flexibilidad, fuerza y habilidad totalmente prescindibles. Una persona puede gozar de una vida plena y saludable con una gran movilidad funcional sin tener que experimentar contorsiones grotescas tal que esta.

Si se tiene en cuenta lo difícil que resulta que la gente sea constante y perdure en el tiempo cuando inicia cualquier actividad, que algunas de las problemáticas físicas que plantean los asanas requieren un largo proceso y que ciertas circunstancias como la edad o determinadas patologías puedan suponer obstáculos insalvables al progreso físico pasado cierto punto, no resulta exagerado afirmar que posturas como durvasasana se encuentran al alcance de menos del 1% de las personas que practican yoga basado en asanas.

Secuencia completa de durvasasana con todos sus vinyasas "maquillado" para Imstagram.

Secuencia completa de durvasasana con todos sus vinyasas sin maquillar.

Ante este dato, cuando los practicantes/profesores de yoga subimos a las redes sociales posturas que sabemos están al alcance de menos del 1% de personas, cabe plantear ciertas preguntas acerca de nuestras intenciones. ¿Qué pretendemos con ello? ¿Hacer una exhibición de lo que somos capaces? ¿Es por tanto, nada más que un ejercicio de vanidad, de exaltación del ego?

Aun reconociendo el conflicto, siempre me gusta ver luz en la oscuridad y no plantear las cuestiones de la vida en términos absolutos: blanco o negro, bueno o malo. Detrás de este video hay, por supuesto, afán de protagonismo, creación de imagen de marca y atracción de seguidores y potenciales estudiantes/clientes. No reconocerlo sería deshonesto por mi parte y por la de cualquiera de los otros muchos perfiles en los que se muestran asanas más o menos “avanzadas” en las que además cualquier consejo o “tip” divulgativo resulta ampliamente irrelevante por servir a una inmensa minoría.

El aspecto luminoso lo encuentro, en gran medida, en la inspiración que puede inculcar en otras personas la exposición del propio camino. El yoga es un proceso interno alejado diametralmente del circo de asanas retorcidas que saturan las redes sociales y al que hoy acabo de aportar yo mi grano de arena. No obstante, conviene recordar que Vivekananda, Ramana Maharsi y otras figuras importantes del yoga que experimentaron profundos procesos internos pero no practicaron asanas no lograron popularizarse en la misma medida que se han dado a conocer hatha yoguis como Krishnamacharya, Shivananda o Iyengar quienes sí practicaron e hicieron alarde de asanas. Gracias a estos últimos, muchas mentes volcadas hacia lo externo y a las que un mensaje profundamente interno como el de Ramana Maharsi a duras penas les habría suscitado interés, han mostrado interés por el yoga y desde el asana han emprendido un camino que paulatinamente les ha llevado hacia lo interno.

La mencionada postal que tenemos en la recepción.

El asana extravagante perfectamente ejecutada en plena naturaleza con el sol poniente en lontananza, carita sonriente y grabada desde un dron que sobrevuela la escena retocada con Photoshop es la punta del iceberg. Si te quieres quedar en la imagen presuntuosa, en el famoseo, está bien y es correcto, pero personalmente te animo a que hagas un pequeño esfuerzo e indagues en lo que hay por debajo, porque quizás te lleves una sorpresa y descubras, escondidos, lo mismo que verías en un pianista que en su concierto te deja boquiabierto: muchos años de dedicación, miles de repeticiones sin glamour, cientos de fallos que ninguna cámara grabó, prácticas solitarias de madrugada, en el frío del invierno y el calor del verano, días ilusionantes intercalados por días de abatimiento, plagados de dudas, sin saber adónde te diriges ni porqué lo estás haciendo... Seguramente esa sea la mejor enseñanza que puedas extraer para ti: la cultura del esfuerzo, de la paciencia, de la devoción, del amor sincero que no espera nada a cambio porque lo que llega está tan lejos y la mecha de la ambición tan corta, que enseguida explota. En definitiva, una transformación interna que ha partido desde fuera pero que se ha deslizado hacia dentro y te ha hecho construir un refugio íntimo que visitas cada día y desde el que luego sales revigorizado para afrontar los avatares que la vida te trae.

Para llegar a ese punto durvasasana no es imprescindible. Lo bueno que tiene el sistema de Ashtanga Yoga es que se adapta a cada persona y, debido a ello, en algunos casos, los maestros con amplio recorrido y experiencia deciden que ha llegado el momento de que el estudiante aprenda un asana en concreto que tiene sentido dentro del proceso personal del estudiante. Colgar videos así en Instagram es una ventana, una captura hacia un instante congelado de ese proceso, y a cada uno nos puede servir para criticarlo y echar pestes sobre esos yoguis vanidosos que exhiben posturitas… o para inspirarnos y animarnos a desenrollar al día siguiente nuestra esterilla y hacer algo por nuestra salud y por reducir la entropía en nuestra cabeza. Tú eliges.