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martes, 6 de agosto de 2024

Kurmasana: Donde las series se tocan.

Salida de supta kurmasana pasando por dwi pada sirsasana.

¿Te habías dado cuenta de que los nombres de las posturas de las series de Ashtanga Yoga están agrupados? A priori podría pensarse que la nomenclatura de los asanas es arbitraria, pero en realidad, y de la misma manera que las series de posturas siguen un ordenamiento lógico desde el punto de vista anatómico, también sus nombres están lógicamente ordenados.

Así, en la secuencia fundamental y en la primera serie nos encontramos con que los nombres de la mayoría de asanas son “conceptuales”, es decir, describen las formas geométricas que se pretende representar o las partes del cuerpo implicadas: el triángulo estirado, el estiramiento posterior con una pierna en tres apoyos, el ángulo sentado, etcétera. Esto parece hacer alusión a los cinco tanmatras o aspectos sutiles de la creación y a los cinco estados de la materia y, quizás, a la mente más básica o instintiva, en ocasiones denominada citta.

Supta kurmasana.

Por otro lado, los nombres de la segunda serie o intermedia hacen referencia, mayoritariamente, a objetos y seres de la creación, en especial animales: el nudo, el saltamontes, el camello, el caballo, la vara de hierro, etcétera. El foco parece trasladarse ahora desde los constituyentes elementales de la materia a las formas más complejas, a objetos que pueden ser percibidos por los sentidos y con los que los órganos de acción pueden interactuar. La mente a la que claramente se alude aquí es manas, la mente psicológica que entra en contacto con la realidad manifestada y que se ve condicionada y a menudo arrastrada por ella.

En último lugar están las cuatro series avanzadas, cuyos nombres hacen mención, de manera apabullante, a grandes sabios, dioses y seres mágicos: Vashistha, Chakora, Bhairava, Durvasa… todos ellos seres elevados cuya mente intelectual -buddhi-, reflejo de la mente cósmica -mahat-, se ha orientado no hacia la satisfacción de la mente condicionada por los objetos de los sentidos, sino hacia lo alto, hacia la comprensión de purusha, el Ser.

Secuencia kurmasana-supta kurmasana completa editada para Instagram.

En este video se muestra la secuencia kurmasana-supta kurmasana correspondiente a la primera serie. Entre los practicantes de Ashtanga Yoga son bien conocidos dos de los grandes obstáculos de la primera serie: marichyasana D y supta kurmasana, dos asanas complicadas cuyos nombres refieren respectivamente al sabio Marichy y a una tortuga. De hecho, resulta muy interesante que dos de los huesos más duros de roer en la primera serie parezcan estar fuera de lugar. Por su nombre, Marichy se agruparía dentro de las series avanzadas mientras que kurmasana debería estar dentro de la serie intermedia, junto con el resto de animales. 

Supta kurmasana puede ser resuelta de varias maneras: por supuesto con ayuda, arrastrando uno mismo los pies hacia dentro hasta cruzarlos o tal y como se muestra aquí: saliendo de kurmasana hasta ponerse sentado y colocando los pies detrás de la cabeza a la manera de dwi pada sirsasana A en la segunda serie para entrar en supta kurmasana (la tortuga tumbada) con la cabeza completamente escondida detrás de los pies, tal que una tortuga que repliega patas y cabeza en el interior de su caparazón. La salida avanzada de esta postura incluye un paso por dwi pada sirsasana B y tittibhasana, de nuevo dos asanas de la serie intermedia. 

Secuencia kurmasana-supta kurmasana completa sin editar.

Por ello, puede decirse que kurmasana es un hito curioso de la práctica en que las dos primeras series de Ashtanga Yoga se tocan. Cuando uno domina las dos partes de ambas series, puede combinarlas en este punto y construir esta bonita secuencia en la que primera y segunda serie se entremezclan. Sobra decir que no recomendamos a nadie probar esto por su cuenta. Si te interesa explorar este aspecto físico, diríase acrobático del hatha yoga, lo más sensato es que te dejes guiar por gente con experiencia.

viernes, 8 de septiembre de 2023

Reflexión en torno a kapotasana.

Verano del 2015 en el parque del Retiro en Madrid.

Abril del 2022 en Conil.

Kapotasana (la paloma) ocupa la décima posición en la serie intermedia de Ashtanga Yoga y es sin duda uno de los huesos más duros de roer en esta práctica. No en vano, todas las posturas del final de la primera serie (con su enfoque en la fuerza frontal del torso) y del comienzo de la segunda (extensiones hacia atrás y fuerza en piernas) pueden ser entendidas como meras preparaciones para la temida kapotasana.

En kapotasana queda patente el motivo por el que, de acuerdo con la manera tradicional que aprendemos en Mysore y transmitimos las escuelas tradicionales, en Ashtanga Yoga las posturas no se enseñan una tras otra en cascada hasta que las anteriores están meridianamente resueltas: a quien afronte kapotasana de forma prematura, no le espera sino un verdadero via crucis de dolor lumbar y lesiones. A menudo no se entiende que los profesores de Ashtanga Yoga observamos la práctica de nuestros estudiantes con perspectiva; sabemos lo que viene más adelante y, si nos ponemos tiquismiquis y, por ejemplo, a una persona que ha terminado la primera serie le pedimos que trabaje su extensión en urdhva dhanurasana (el puente o arco hacia arriba) hasta el punto de que sea capaz de ponerse de pie, no lo hacemos porque nos apetezca ponerle obstáculos absurdos antes de comenzar la segunda serie: lo hacemos porque tenemos en mente la décima postura a la que se enfrentará en la nueva serie y porque nosotros mismos hemos experimentado que, aun pudiendo hacer los drop-backs. kapotasana será difícil, por lo que sin drop-backs, kapotasana sencillamente no tendrá sentido.


Las imágenes que acompañan a este párrafo muestran dos maneras de ajustar kapotasana a personas con una extensión de columna suficientemente desarrollada. ¡Aviso! Estos ajustes no son mágicos y no ponen kapotasana al alcance de cualquiera; aplicarlos sin criterio puede ocasionar lesiones. En los videos, Nines y yo nos ayudamos a coger los dos talones simultáneamente, lo cual resulta mucho más agradable para la espalda puesto que la extensión se produce simétricamente. Debido a la diferencia de tamaños entre nuestros cuerpos, Nines lo hace desde atrás y yo desde delante. Tanto la manera de entrar en el asana como de ajustarnos es distinta, e ilustra cómo cada practicante atraviesa su propio proceso que le lleva a resolver cada postura de una manera y cómo cada profesor también utiliza sus herramientas adaptándolas a cada circunstancia y cada alumno, rompiendo una vez más el manido mito de que “Ashtanga Yoga es siempre igual”.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Serie intermedia de Ashtanga Yoga: Nadi Shodhana.

Dwi pada sirsasana.

He aquí la segunda serie o serie intermedia de Ashtanga Yoga, cuyo sobrenombre “nadi shodhana” significa purificación de los canales de energía. Si esto de los “nadis” y de la “energía” te suena a vudú, entonces puedes quedarte con que después de haber perseguido la salud física con la práctica de la primera serie, en la segunda el foco se pone sobre el sistema nervioso.

Si practicas a la manera tradicional y conoces un tramo considerable de la serie intermedia, ya sabes a qué me refiero. Tras las flexiones hacia delante y movilizaciones relativamente amables de la base de la columna vertebral (caderas y sacro-ilíacos) de la primera serie, en la segunda nos enfrentamos a un conjunto de secuencias que estimulan el resto de la columna vertebral hasta las cervicales con el consiguiente efecto estimulante sobre los nervios que recorren la espina.

Así, tras un primer desarrollo sobre las dorsales que culmina en la temida kapotasana, se acomete un segundo desarrollo sobre las cervicales en el que dwi pada sirsasana constituye el punto álgido. Las secuencias de extensión hacia atrás y compresión de las partes altas de la columna excitan el sistema nervioso y es habitual que se alteren las emociones y el sueño. En determinados puntos conviene avisar al practicante de que es probable que por la noche sufra pesadillas. Y hablando de pesadillas, poco después llega la temida karandavasana, para muchos el gran némesis de las series de Ashtanga Yoga y el punto de la serie que, personalmente, y por la explosión de excitación que me demanda la subida, más me altera junto con la secuencia de dieciséis backbendings del final, viparita chakrasana (tic tocs) y vrchikasana (escorpión) incluidos. Lo que resta no es baladí, aunque a mí más bien me da la impresión de que tras karandavasana la serie baja el pistón y se convierte en una combinación de estiramiento y fuerza para recomponer la estructura de la columna vertebral y al tiempo preparar para las exigencias de fortaleza y equilibrio de la siguiente serie.

Serie intermedia de Ashtanga Yoga con Fernando Gorostiza.  Junio del 2023.

Serie intermedia a velocidad 8x.

En torno a la serie intermedia existe una conocida polémica. Los hay quienes afirman que la segunda serie simplemente comprende un conjunto de posturas que no cabían en la primera y que, por lo tanto, habría que enseñar las dos con alegría para que todo el mundo pueda obtener lo antes posible los beneficios de las dos familias de asanas.
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Discrepo absolutamente de este punto de vista. Evidentemente es mi opinión, fundamentada en mi propia experiencia como practicante y como profesor, y como tal la expondré a modo de advertencia y explicación acerca de porqué muchos enseñamos de esta manera pausada y respetando los tiempos. Si no estás de acuerdo, eres libre de opinar y actuar según tu verdad.

La consecuencia no deseada por precipitarse a través de la primera serie son los dolores físicos, lo que no es poco. Una segunda serie mal hecha, por supuesto, tampoco está exenta de castigos físicos. Así, lo que en la primera serie era una lumbalgia en la intermedia fácilmente puede desembocar en una hernia discal. Pero no seamos pesimistas y demos por sentado que el dado nunca cae con el uno hacia arriba y que nos libramos de lesiones físicas en nuestro descerebrado avance a toda marcha y de cualquier manera a través de la serie intermedia. ¿Cuál es el peligro, entonces?

Karandavasana.

Recordemos que la naturaleza de la primera serie es
langhana o relajante; con sus estiramientos hacia delante favorece la estimulación del sistema parasimpático que rige las acciones de desactivación, digestión y descanso. La serie intermedia, por el contrario, tiene una naturaleza brahmana o excitante; estimula el sistema nervioso simpático que rige las acciones de activación, lucha y huida.

La idea en esta segunda serie es utilizar la respiración para domar el caballo desbocado del sistema nervioso simpático y enviarle al cerebro señales de relajación y bienestar mientras se ejecutan secuencias de excitación. El problema es que la primera serie favorece la respiración calmada mientras que la segunda serie la dificulta, la altera, la dispara. Si una persona salta precipitadamente, de cualquier manera, de una postura a otra de la serie intermedia, no tiene la más mínima posibilidad de mantener el control sobre la respiración, que se agitará todavía más. En esa situación, será el sistema nervioso simpático el que tome el control sobre el cerebro y nosotros, en vez de dominarlos nosotros a él, y nos volverá irascibles, ansiosos, inquietos, atacados. Lograremos justo lo contrario de lo que se pretendía, como si en vez de practicar yoga estuviésemos bajo los efectos de la metanfetamina. Quizás muchos vean en esto un beneficio. No obstante, entiendo que las consecuencias a medio/largo plazo de una mala práctica de la serie intermedia no puede ser otra que una mente desquiciada.

Termino ya. El video que acompaña esta publicación fue grabado el pasado domingo 11 de junio. Me imagino que puedo extraer cortes atractivos de él y seguramente lo haga en el futuro para publicaciones promocionales. En cambio, he querido subir esta grabación sin cortes (salvo el cambio de cámara en supta vajrasana por ir a buscar la "ayuda" de un radiador) para mostrar una práctica completa sin interrupciones ni repeticiones en pos del “quedar bien”. El hecho de saber que estaba siendo grabado y que la práctica acabaría expuesta en una publicación tal que esta, obviamente, añadía una considerable perturbación, pero aún así he tratado de que la práctica mantuviera el carácter estilo Mysore genuino de mostrar los asanas según han salido, y no hacer de cada asana un alarde para Instagram.